RESPETAR Y CUIDAR LA VIDA EN TIEMPOS DE PANDEMIA

Por MAR (Movimiento de Afectadas por Represas), Latinoamérica, abril 04 de 2020

Las diferentes crisis que ha experimentado la humanidad por la aparición de enfermedades que atraviesan fronteras ha generado cierto impulso y dinamismo para que empresas de la salud e instituciones públicas adelanten investigaciones teniendo como resultados las curas y vacunas. El problema de fondo es que esta situación se haya convertido en negocio haciendo rentable el miedo a la muerte y el contagio.

La actual pandemia del Coronavirus que crece exponencialmente por el mundo deja en evidencia que hay una serie de situaciones por analizar detrás de la toma de decisiones de mandatarios nacionales y locales, de la capacidad de respuesta de centros hospitalarios, de los desarrollos científicos de las universidades e institutos de investigación, de las instituciones estatales, de la capacidad de mantener el abastecimiento de alimentos para toda la población, del modelo de sociedad y del paradigma económico que se ha tejido en el mundo así como las formas en que el ser humano actual se relaciona con la naturaleza.

La receta global frente a la expansión del contagio ha sido el aislamiento de las personas, la cual es una medida incuestionable frente al modo en que se transmite el contagio por COVID-19 pero es una medida que sola no es suficiente.

Esta medida ha puesto en evidencia las inequidades e iniquidades del sistema económico actual, puesto que existen un gran número de habitantes de calle que no pueden ir a su casa porque no tienen, la economía informal que supera el 40% de la mano de obra disponible en el continente sobrevive con lo que gana en el día, sino gana nada, no paga arriendo ni puede garantizar una comida básica, si la persona responde por varios comensales entonces la situación se torna aún más compleja; los migrantes en la región reclaman asistencia dado que no tienen trabajos estables, se encuentran hacinados y  no aparecen en las cifras o estadísticas oficiales; por tanto, la medida de asilamiento debe atender en paralelo y con urgencia estas realidades en toda América para que sea eficaz y para que el virus del hambre no arrebate las vidas de los sectores más vulnerables.

A quienes viven en condiciones de pobreza y miseria se les debe garantizar una alimentación adecuada y suministro de los medicamentos que requieran, no hacerlo implica disminuir la efectividad de la medida puesto que el avance del virus reaccionará con ferocidad sobre la vida de la gente mal alimentada, con bajas defensas o con su sistema inmunológico débil.

Por otra parte, algunos sectores sociales reclaman que es imperante detener el colapso del sistema económico y por tanto proponen no dar largas a las medidas de aislamiento para lo cual argumentan que si la economía no se mueve, no se mueve nada y además comparan las muertes y contagios generadas por el COVID con las de influenza, el hambre, el VIH o el cáncer insinuando que causa menos muertes en comparación con estas otras enfermedades, que las muertes son normales en el mundo actual y que, por tanto, simplemente hay que prepararse para tener una mayor capacidad de atención hospitalaria y seguir el curso de la economía.

El asunto de fondo es precisamente entonces el que se intenta defender: el sistema económico. Las afirmaciones anteriores desconocen que esas muertes por hambre, cáncer, depresión y demás son generadas en su gran mayoría por el sistema económico que genera desigualdad, injusticias sociales y ambientales. La pandemia del COVID debe convertirse en la oportunidad para replantear las prácticas económicas que atentan contra la humanidad y que ponen límites a la libertad y a la autodeterminación de los pueblos; por tanto, se avizora el desafío de construir un modelo propio que corresponda a las realidades de los pueblos, un modelo que profundice la democracia revolucionaria, que genere todas las formas de participación y de empoderamiento popular, respetando las culturas ancestrales, tradicionales y la idiosincrasia, debe ser fruto de construcción propia lo cual nos obliga a empujar colectivamente un proyecto político amplio,  incluyente, con perspectivas diversas, viable, en el que imperen los liderazgos éticos y democráticos para cambiar el curso de la humanidad que ha puesto a agonizar la vida humana sobre el planeta

Por estas razones el Movimiento de Afectados por represas de América Latina hace un llamado para:

  • Realzar la gran labor de los cuerpos de atención médica que arriesgan su vida para detener la expansión del virus, atender y curar a los pacientes.
  • Exaltar la labor del campesinado que se expone diariamente para no detener la producción de alimentos y alimentar a las ciudades.
  • Exaltar la labor de los trabajadores y trabajadores del sector transporte, servicios funerarios, energía, agua, transporte y distribución de alimentos de alimentos que diariamente se ponen en riesgo para que la sociedad avance en medio de la pandemia.
  • Repensar la relación con la naturaleza, la madre tierra y el respeto a la vida, que permita fortalecer y seguir construyendo lazos solidarios en nuestros territorios, comunidades, espacios de lucha, apostando siempre a transformar realidades para la supervivencia de la humanidad.
  • Transformar el sistema que en tiempos de pandemia intenta que prevalezcan el lucro y las ganancias por encima del bienestar general, poniendo en riesgo la vida en el planeta.
  • Que las organizaciones y movimientos sociales sigan construyendo solidaridad, articulando y generando mecanismos de respuesta a las necesidades básicas y garantizar la producción de alimentos.
  • Reconocer la importante del gesto solidario de la heroica Cuba, de China y de Rusia para con los países que han requerido de su apoyo en medio del caos generado por la pandemia
  • Rechazar y repudiar el bloqueo económico a Cuba y Venezuela que imposibilita la compra y acceso a medicamentos, a insumos y alimentos especialmente en estos momentos de emergencia sanitaria generada por el Covid-19.
  • Rechazar las acciones de guerra contra Venezuela que ha lanzado EEUU contra Venezuela en medio de la pandemia con el concierto del Gobierno colombiano, estas acciones solo generan mayor desequilibrio, descontrol e injusticias en el curso de la pandemia.

A los gobiernos de América demandamos que:

  • Decreten medidas económicas de protección al pueblo durante la crisis pandémica tales como: suspensión de pago de servicios básicos (agua, gas, energía y telecomunicaciones) inamovilidad laboral, suspensión del pago de alquileres garantizando la vivienda, renta básica o bonos para las personas que no pueden obtener ingresos ya que solo depende de la economía informal para subsistir.
  • Decreten medidas para apoyar los pequeños comercios, la industria local, artistas populares y demás sectores que sufrirán los impactos de la recesión económica.
  • Replantear el modelo de gestión de los servicios públicos de agua, gas y energía. El condicionamiento al pago para el acceso de sectores más vulnerables es generador de la desigualdad social que se profundiza con la actual pandemia.
  • Se reoriente el gasto público:  los recursos destinados para la guerra se deben invertir con urgencia en el sector de la salud, la ciencia y la educación.
  • Gratuidad de las pruebas de despistaje del Covid-19 a toda la población, así como la activación de albergues para resguardar a las personas en condición de calle, donde puedan recibir alimentación y atención medica integral.
  • Generar condiciones a los migrantes económicos que no están en cifras o registros oficiales. No hacerlo implicará la profundización de la injusticia social y la hambruna diferenciada, que a su vez se traducirá en malestar social y mayores muertes.
  • Se intensifique el apoyo gubernamental a la producción de pequeña escala y agroecológica  y se fortalezca el apoyo de la cooperación internacional. Un sistema inmunológico fortalecido es la mejor forma para que el COVID-19 no siga arrebatando vidas, para ello es fundamental el papel de la agricultura campesina basado en la producción sin agrotóxicos. Se hace entonces necesario contar con medidas económicas de subsidio  dirigidas a los sectores del campo ,especialmente a la agricultura familiar campesina para garantizar así  la producción y abastecimiento de alimentos.

AGUAS PARA LA VIDA, NO PARA LA MUERTE

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