La Madre de todas las Crisis

Por la Chula Potra

El 9 de noviembre de 2009 en Basilea, al final de una reunión de los Bancos Centrales, el presidente del Banco Europeo en ese momento, Jean Claude Trichet, declaró en rueda de prensa que desde 2007, cuando salta a los medios la crisis bancaria, las 20 economías más grandes del mundo habían trasvasado a la banca privada, a través de subvenciones, compra de activos en mal estado… 10 billones de euros, el 17% de la economía mundial en ese momento. Por otra parte, esa misma semana en Roma, la FAO, agencia de la ONU para la alimentación, declaro que con 54.000 millones de euros anuales se podía acabar con el hambre en el mundo. Dividiendo ambas cifras, con lo que recibió la Banca en ese periodo, se podría asegurar la alimentación mundial durante 185 años. Desde entonces, los fondos que se trasvasan permitirían erradicar el hambre durante siglos. Sin embargo, acaban acumulados en grandes fortunas.

Este Capital Financiero actúa principalmente sobre Valores Bancarios. Según aparece en un artículo en el número 396 de  la Web DealerWord editada por IDG,  compañía líder en el mundo de servicios de marketing, datos y medios tecnológicos, los Valores Bancarios ya no contienen elementos reales con los que tengan equivalencia (por ejemplo oro), “… hoy en día la representación de los títulos por medio de su impresión es algo simbólico ya que lo que verdaderamente se maneja es su equivalencia, la cual se introduce como un dato en las redes informáticas. Este proceso es lo que se ha venido a denominar el mecanismo de equivalencia, tras el cual se ha logrado la espiritualización de los títulos…”. En la práctica esto significa que en el Mundo hay una gigantesca cantidad de Dinero contabilizado en la red que no tiene su equivalencia con ningún recurso, producto o servicio real. Esta “espiritualidad financiera” es la base para que la supuesta Crisis Bancaria pudiera no serlo, ya que la naturaleza intangible y telemática de estos valores permite su interpretación subjetiva. ¿Cómo decir que algo ha quebrado, si ese algo no es real? Es por eso que  algunos expertos financieros definen que esa famosa crisis en realidad fue una operación política y mediática global de propaganda que creó las condiciones en la Opinión Pública para que esa Banca pudiera llevar a cabo el Mejor Negocio del Mundo: El trasvase global de dinero público a la estructura financiera privada, a costa de un endeudamiento masivo de los Estados, con su consiguiente pérdida de Soberanía. Detrás de esta estrategia encontramos un hecho histórico de primer orden: El Pico del Petróleo, principio del fin del sistema económico fosilista.

Antes de la crisis el Estado Español tenía un déficit de 300.000 millones de euros. Desde el rescate a la Banca,  es de más de un billón. Hay un dato muy significativo al respecto. Cuando se creó el Banco Europeo, los Estatutos no los redacto, como parece debiera ser, el Parlamento Europeo y sus expertos, si no la Banca Privada. Entre ellos, hay uno que impide a este Banco Europeo prestar financiación a los Estados Miembros. Antes, los Bancos Centrales de esos Estados dejaban dinero a los mismos con un interés del 0%. Pero el BE solo puede prestárselo  a la Banca Privada, al 1%. Y es esta Banca la que presta a los Estados, imponiendo un interés que aumenta según la “Prima de Riesgo” del país que a su vez, también es establecida por esa Banca Privada. De esta manera quienes están ahora endeudados, son los Estados, que para conseguir financiación, necesitan pedir préstamos con intereses  a quienes “rescataron”.

Eso que sucedió en 2007 además de cómo una crisis financiera coyuntural que esconde una crisis irreversible energética, puede interpretarse así mismo como una mutación del Sistema Económico Capitalista. Este, de basarse en el Consumo, ha pasado a basarse en la Deuda, dando lugar a nuevas estructuras económicas, nuevos negocios y sobre todo un nuevo poder global Absoluto con su correspondiente Nuevo Vasallaje, del que formamos parte toda la capa social “Endeudada”. Esta transformación ha sido posible por los servicios que prestan las nuevas tecnologías e internet. Gracias a ordenadores conectados a escala planetaria, una sola persona puede ganar millones en un segundo en el “espirituoso” mercado de valores. Por eso y tras 200 años de desarrollo del Capitalismo, el tecnológico ha sido el factor último que ha permitido crear un negocio más rentable que la tradicional empresa de objetos o servicios de consumo, porque esta tiene estructura y organización que necesitan tiempo y provocan costes y cantidad de trabajo, cosa que los valores bancarios no. Hasta llegar a esta gran oportunidad de negocio digital financiera, el sistema capitalista anterior, de consumo, primero empezó a necesitar que la gente compráramos todo el rato, y para ello debió facilitar el crédito.

La Deuda y el Consumo, historia de un amor loco.

Las generaciones anteriores compraban cuando ahorraban. Ahora han logrado transformar nuestras personalidades ahorradoras en otras consumistas para que compremos a pesar de no tener ese dinero, y así, sostengamos el sistema. Para fomentar esos deseos de compra, se ha construido un sistema de manipulación de masas que lleva décadas culturizándonos en una serie de valores como el materialismo y el individualismo, mientras se devalúa la calidad del sistema educativo para que no forme personas integrales. La propaganda incansable fomenta las figuras de líderes  o grupos sociales estancos, coherentes con ese sistema, a quienes seguir, para que el sistema se reproduzca en cada una de nosotras. Esta construcción y su fomento tiene sentido en el principio psicológico de que en grupo no pensamos, no hay análisis, sino que sentimos y seguimos hábitos. Así la personalidad es diluída y es más fácil asumir falsas expectativas consumistas, especialmente las que tienen que ver con la sexualidad y la autopercepción, de raíces muy profundas e inconscientes.

También a través de la labor de los medios son cultivados los impulsos primarios que provocan el temor y el enfado, generando estados de shock sociales más o menos intensos.

Estos estados mentales muy emocionales inducidos nos generan una inconsciencia que nos hace más manipulables, como si viviéramos sonámbulas. Así compramos, consumimos servicios, pero también odiamos y tememos, creemos, asimilamos y reproducimos  el sistema, según los intereses de ese sistema, a veces de manera tan inconsciente que nos creemos estar respondiendo a actitudes antisistema. Todo ello colabora con la construcción de  personalidades individualistas y sociedad atomizada. 

Desde ese estado individual emocional asimilamos ideologías en grupo, muchas veces desde la infancia misma. Esto anula nuestros ideales genuinos y nos transforman en acríticas con el sistema de creencias asimilado como correcto, generándonos los mismos estados emocionales que quienes parece ser tuvieran sistemas de creencias opuestos. Y no percibimos que el Sistema no se alimenta de sistemas de creencias, sino de emociones individuales y grupales.

Y pasamos nuestra Vida, lo único que realmente tenemos, trabajando para el sistema, infelices, enfadadas, ambiciosas, estresadas. Y aplacamos estas sensaciones consumiendo toda clase de productos y servicios para devolver el dinero que ganamos.

Este sistema tiene un espacio para la disidencia, que se denomina delincuencia, y en la práctica es una válvula de escape del exceso de presión social que genera este sistema infeliz. La característica principal de esta “Delincuencia” es que no supone una alternativa al Sistema, que tiene un sentido dentro de él, y por tanto, colabora en su mantenimiento.

En cuanto a los movimientos políticos transformadores, en su mayor parte todavía no han trascendido la última etapa histórica denominada Edad Contemporánea, con sus valores profundos y perspectivas clásicas y la falta de adaptación a la nueva Era Global hace que no representen de momento una alternativa real a este sistema esclavizador global.

Aplicado esta cultura del  endeudamiento a personas, colectividades y estados, han establecido relaciones de dependencia que mediatizan las vidas individuales, la marcha de las Empresas y las Soberanías Nacionales. Todo está hipotecado. Han conseguido que esta situación de endeudamiento defina estructuralmente el sistema económico global humano, sus criterios y objetivos.

Además, este Sistema Capitalista en sus casi 3 siglos de existencia, con sus tres mutaciones principales en Capitalismo Mercantil, de Consumo y Financiero, ha provocado una crisis civilizatoria sin parangón en la Historia de la Humanidad. Es el Sistema quien da sentido a esta crisis. Identificar ese sentido nos ayuda a entender la crisis, y por tanto enfrentarla.

La muerte de Gea

Por un lado, las dinámicas estructurales exacerbadas de extracción, producción y consumo, unido a una falta de cultura del residuo,  han provocado una crisis Medioambiental planetaria. El medio está mortalmente modificado, y si no logramos dar la vuelta a la dinámica de explotación, la 6º gran extinción no será neutralizada. Es por eso que este espacio natural intoxicado es el nuevo espacio de transformación social posible, como hace décadas lo fueron las fábricas industriales de nuestras mapadres. Entonces el medio laboral y social debía ser protegido porque la explotación empresarial y política era injusta, anacrónica, evidente y generalizada, y eso dio sentido a una acción social de objetivos comunes. De ahí nacía su fuerza, pudieron mejorar sus condiciones de trabajo y crearon otra sociedad. Ahora es el Medio Natural en donde se establece la lucha. La protección de la Vida y un sentido de pertenencia como Hijas de la Tierra son las únicas ideas que nos podrán unir en una mayoría crítica decisiva internacional que haga frente a los intereses de ese Gran Capital Global.

La muerte de la Economía

Por otro lado sufrimos una grave crisis económica y política que no pueden separarse. La causa es que ahora mismo la lógica y valores de la Ciencia Económica rigen el mundo como si fuera una empresa y la política está controlada por esas fuerzas económicas para optimizar sus negocios e intereses. Ambas realidades a niveles estatales e internacionales están secuestradas por la Banca. Estas grandes estructuras humanas, las estructuras politicas de representación y las económicas, son dos instrumentos que deben ser dominados por la gente para poder transformar el estado de crisis medioambiental en uno seguro para la Vida, y por tanto, acorde a los intereses de la Mayoría Social. En relación a esto hay una cuestión estratégica de transformación social  a la que debiéramos dedicar mucha reflexión. Hasta ahora hemos actuado con la política no como si fuera un instrumento sino como un fin en sí misma, y además, el fin principal de la lucha popular. Este valor dentro del ideario de la política de izquierdas es absolutamente burgués. A grandes rasgos, cuando la Burguesía se enfrentó a la Aristocracia, lo hizo por lograr la Hegemonía Política, puesto que la Económica ya era suya. No necesito acompasar los dos espacios de transformación. Apoyándose en las clases populares, solo necesito transformar la Corte en un Parlamento Representativo Burgués para alcanzar el poder político administrativo. Pero nosotr@s no tenemos control sobre el medio económico, ni sobre el político. Si queremos lograr vencer las amenazas, a la fuerza deberemos acompasar las estrategias en ambos espacios, el económico y el político, para convertirlos en algo sostenible e igualitario.

Como proletariado, consideramos Soberanía a lo que puede suceder dentro de un Parlamento y a por ello vamos, olvidando los aspectos medioambientales críticos, el control económico del Gran Capital, la manipulación social incansable de medios de comunicación y cultura que alimentan el poder hegemónico que controla esos parlamentos. Y por eso, no alcanzamos a transformar las estructuras de poder.  Como resultado, definimos estrategias de denuncia que tienen alcance mediático, nos empujan a manifestarnos, pero no se diseñan las que a su vez y en paralelo, transformen las vidas individuales, auténtico anclaje de las clases populares con ese sistema tóxico, con lo cual, no van transformando la realidad cotidiana que es el factor que alimenta la lucha política y la hace sostenible. Esta se desinfla en un periodo de tiempo, más o menos largo, y el poder no cambia de manos.

Sin conocer quiénes somos, nuestros auténticos intereses, posibilidades, los agentes que interactúan en nuestra realidad, hacia dónde vamos ni tener en cuenta el medio en el que debemos movernos, es complicado hacer el camino correcto y llegar al objetivo deseado. Por otro lado y a pesar del marxismo, todavía no hemos interiorizado hasta qué punto la economía ha sido el criterio básico del Tiempo Histórico Burgués, con lo cual, es el principal campo de batalla y primer instrumento de transformación.  Por eso tampoco percibimos nuestro papel protagonista en este drama como Agentes de Consumo y Endeudamiento. Y así, por la falta de adaptación de las estrategias de izquierdas a las características de su  clase y a las del momento histórico, nuestra lucha no expresa el poder que alberga el grupo social más numerosa del Planeta, la Gente, l@s Trabajador@s, el Pueblo. El nuevo Proletariado Global.  Somos las desheredadas de la Tierra y nada nos pertenece. La auténtica superación de la Edad Burguesa será que tampoco queramos que nos pertenezca…

La Mona Loca

Por último, y como base ideológica del momento histórico y sus coordenadas, sufrimos una profunda crisis de valores. En las Personas y las Comunidades. Gracias a esos sistemas de pensamiento que han degenerado al compás de la evolución de ese modelo capitalista, decimos libertad a lo que es individualismo, o felicidad a la satisfacción de compulsiones. Enfrentar esa crisis ética es el único motor que disponemos, para superar las otras crisis. Porque es imposible cambiar el mundo si no revisamos profundamente los sistemas de pensamiento que lo construyen. En nuestro caso, nos autopercibimos como revolucionarias, pero los valores profundos adquiridos no difieren de los del mismo sistema. También somos clasistas. Juzgamos. Marginamos. Odiamos. Acumulamos. Contaminamos. Y si atendemos a cuestiones como la Conciencia o la Evolución Ética interior, toda la Ciudadanía conformamos un grupo muy homogéneo, por debajo de las ideologías superficiales.

De esta última mutación del sistema y las crisis que ha generado se deriva que clásicos objetivos feministas, hoy en día, hayan dejado de serlo y que después de casi dos siglos de feminismo burgués, mucho de este sistema de pensamiento ya no responda a nuestros intereses como mujeres proletarias. Y así podamos hablar también de una crisis sistémica feminista. El síntoma principal de esta crisis propia se percibe en la infelicidad generalizada de las mujeres trabajadoras ante el modelo de vida que se nos impone, así como en la insistencia del feminismo hegemónico en objetivos que interesan principalmente a mujeres adultas, occidentales, materialistas y consumistas, y que esencialmente alimentan su miedo o enfado. La Agenda Feminista generalizada es egocéntrica y por tanto, coherente con el sistema que se supone cuestiona. Lo alimenta, no por sus sistemas de creencias, sino por las emociones que nos generan. No inciden en la construcción social, sino que promueven la deconstrucción de la Comunidad heterogénea que somos, mujeres y hombres.  

El fin del mundo burgués?

El Capitalismo Financiero Global ha vencido. Es la nueva Monarquía Absoluta, al modo de los Reyes de la Francia prerevolucionaria, de los Austrias en la América del Siglo XVI, de los Zares de Rusia… Entre sus logros, millones de Personas en el mundo que malviven y mueren con hambre frente a millones que malviven  y mueren por la obesidad. Hay 50 millones de Personas desplazadas por la guerra y por otros motivos políticos y económicos. Están desapareciendo culturas y ecosistemas por los flujos migratorios obligados y la explotación abusiva de las grandes corporaciones económicas. Hay lugares en el mundo superpoblados, y otros desiertos. Y los recursos se acumulan en personas y entes avariciosos hasta lo patológico.  Generamos 15.000 millones de toneladas de basura al año. El aire es tóxico, y cada vez hay menos agua potable. Esta estructura financiera global, a través de esa Deuda, domina administraciones e inversiones públicas, partidos políticos, medios de comunicación, universidades, productos científicos, culturales…. Y por eso, aquí y ahora, se hace lo que este Sistema Financiero Global quiere. Este impone un modelo de vida explotador, tóxico e inseguro con una maquinaria cruel e imparable.

Y ese modelo y sus garantes son nuestro enemigo más terrible. Como personas, mujeres, vascas y proletarias.

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