Planeta Uranio

     La minería de uranio, la otra parte de la energía nuclear que también amenaza al Planeta

(Rebelión)

Con la emergencia climática (entonces “cambio climático”) copando el centro del debate ambiental, algunos, sobre todo algunos con intereses en esa industria obviamente, plantearon a la nuclear como la alternativa a la energía fósil, a la electricidad generada a partir de carbón y petróleo (el gas tiene un gran impacto climático pero no estaba tan introducido y no se veía como el responsable que es). Entonces ya no pesaban tanto en la opinión los sucesos de Three Island o de Chernobyl. Pero entonces ocurrió el desastre de Fukushima Daiichi (2011) y modificó la tendencia.

¿Desnuclearizándonos o no?

Entonces Alemania anunció un plan de desnuclearización para 2022; Italia realizó un referéndum en el que el 94% votó en contra de construir nuevas centrales, e incluso Francia, extremadamente dependiente de esta energía, decidió reducir esta energía en un tercio. Pero en este último caso esto no está ocurriendo, y lo mismo ha ocurrido con otros países como China, que suspendió por un tiempo su plan nuclear, para reiniciarlo ahora, planteando aumentar su capacidad nuclear 100 veces más que lo que tiene para 2050 (hasta 400 o 500 Gw).

Además de China, en muchos otros países asiáticos como Malasia, Filipinas, Kuwait, Bahrein, India, Corea del Sur o Taiwán no se abandonaron los planes de energía nuclear. O incluso en Japón, donde se sufrió una gran conmoción, ocho años después, en 2019, se recuperaba la energía nuclear y el gobierno aprobaba que el reactor de Onagawa volviera a funcionar, planeando de nuevo generar el 20% de su energía a partir de nuclear para 20301 (mientras, la amenaza sísmica no se aleja, obviamente: la última y más fuerte actividad sísmica ocurría el 13 de Febrero de 2021, un sismo de 7,1 grados en la escala de Richter a unos 54 kilómetros de Fukushima). La India tiene también intención de construir 10 reactores (en colaboración con Rusia).

Igualmente en el Reino Unido, donde ya se construyen 2 nuevos reactores en Hinkley2, en el suroeste, que sumarán 3.260 MW, y hay propuestos otras 4 plantas3. En total, se están construyendo 50 reactores más en el mundo, aunque, en realidad, según informa la empresa de gestión KPMG, existen proyectos para 653 nuevas instalaciones nucleares para 2030.

¿Incluso en el estado?

Aquí también, ya existía una moratoria para no construir más reactores, pero se mantenían los existentes. Estos llegaban al fin de su ciclo de vida estimado, y en el caso de la de Garoña, con reactor idéntico al de Fukushima, de General Electric, era ese año, 2011. Entonces descubrimos, que pese a ello, y pese a accidentes y alarmas, a las empresas propietarias (Iberdrola y Endesa), una vez construida la central y en marcha, preferían continuar operando.

Así, ese año, se aprobó la Ley de Economía Sostenible por la que, paradójicamente, se permite la ampliación del periodo de vida útil de las centrales nucleares más allá de los 40 años si lo autoriza el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN). Por eso, volvieron a plantear su reapertura después de cerrada, pero en 2017 ésta no fructificó. Como en Fukushima quedó claro, una vez ocurrido un desastre, la sociedad y el medio ambiente es el que lo sufre, y los gastos van a cuenta del estado, de nuestras contribuciones. La continuación de Garoña reactivó la lucha anti-nuclear sobre todo en Euskal Herria (País Vasco) por su cercanía, y alta densidad poblacional. Finalmente se cerró en 2013.

Ahora sigue tocando a las demás que se aproximan también a su fin. Así, la siguiente sería Cofrents cuyo contrato finaliza el 20 de marzo de este año, 2021. Esta central ha encendido las alarmas en muchos momentos, por lo que la campaña local Tanquem Cofrents exige su cierre inmediato y que no prolonguen su actividad. Pero si se aplica lo que dicta la Ley de Economía Sostenible, su continuidad estaría ya decidida, pues ayer (18 de febrero 2021) el CSN ya se posicionó a favor de su continuidad.

Este hecho nos demuestra que pese a lo que podemos creer, pese a lo ocurrido, pese a su impactos y pese a los riesgos tan altos y tan demostrables que supone, la energía nuclear continúa planteándose como una forma de producción eléctrica, y que en muchos casos, además como alternativa (aunque no se plantee así) a la fósil que se cierra por cuestiones climáticas (a ello sumar el encarecimiento y la disminución de recursos).

La amenaza pocas veces asociada a la energía nuclear: la minería

Pero no es el único signo de que la nuclear continúa. En el estado contamos con la amenaza de un proyecto de mina de uranio a cielo abierto por parte de la empresa Berkeley en Retortillo (Salamanca). Esta mina sería la única a cielo abierto de Europa.

En octubre, el gobierno propuso el incluir una prohibición de las minas de uranio dentro de la Ley de Cambio Climático que se discutirá en abril 2021, pero le renovó su autorización en diciembre. Ahora, nuevamente, la población local se opone, y también, entendemos, instituciones como la diputación que se ha opuesto al desdoble de la carretera precisa para acometer la actividad.

Este resurgir nuclear tiene su expresión en la minería de uranio, una actividad imprescindible para esta energía, que muchas veces pasa desapercibida y cuyos impactos son también tremendos. El tema de la minería queda normalmente fuera de la ecuación nuclear, también desde la perspectiva ambiental, y es la primera fase y también de gran impacto. En ella se unen los grandes impactos ambientales y sociales de cualquier minería, mayores cuando se trata de la minería a cielo abierto. Al extraer uranio y triturar y lavar la roca que lo contiene se desprende radioactividad y ésta perdura en relaves (desechos). Esa radioactividad así como otros elementos tóxicos se filtran en el sistema hídrico, se expanden en el aire, y lo contaminan todo. Por eso, como bien nos demuestra la población afectada por este proyecto propuesto, nadie quiere este tipo de explotaciones cerca de su casa.

UraniumAtlas  2020, de Beyond Nuclear International

La deuda del uranio

Pero esta claro que si queremos nucleares, habrá que alimentarlas, y de algún lugar vendrá el uranio. El del estado, procesado en la fábrica de ENUSA, también en Salamanca procede de los mayores productores mundiales: Rusia, Australia, Kazajistán, Canadá y Níger, donde ésta posee el 10% de la minera COMINAK. De ENUSA a su vez, también se exporta más de la mitad de lo procesado a los grandes consumidores: Alemania, Bélgica, Francia y Estados Unidos. (ver el   Uranium Atlas  2020, de Beyond Nuclear International)

La energía nuclear proporciona alrededor del 10% de la electricidad mundial a partir de unos 440 reactores de potencia. Sin embargo, ésta está distribuida de muy desigual forma en el mundo. Primero por su alto coste, pero también por la propiedad de la tecnología y los medios, y porque su seguridad es tan mínima, que hace que no se permita su total expansión. Por ello, se aprecia que su implantación corresponde sobre todo a los países enriquecidos, utilizándose en unos 50 países. De ellos, doce países produjeron en 2019 una cuarta parte de esta electricidad.4

Mina de uranio en Namibia

Pero cuando hablamos de la minería, si que la encontramos más difundida. Sobre todo porque muchos de los principales productores la extraen también en su territorio (o no: ya hemos visto el caso español que es también paradigmático), pero muchos prefieren importarlo, y, que en ese caso, sean otros los que sufran sus efectos. En muchos casos, muchos de los productores no cuentan con centrales nucleares, como es el caso de Níger, Namibia o Tanzania y Congo (RDC) (en estas tres últimas no se extrae en la actualidad). Por lo tanto, el suministrarse de su uranio supone contraer una fuerte deuda ecológica (por no añadir otros aspectos como el sanitario, social) por la sociedad que lo consuma.

La deuda del uranio tiene su máxima expresión, como es habitual, en África. Allá Francia se ha abastecido por años en Níger del uranio necesario para alimentar su mega-programa nuclear. La colonia belga de Zaire/Congo (actual RDC) también se suministraba de ahí, de Shinkolobwe, en Katanga (se cerraron en 2004 y no se volvieron a abrir debido a la inestabilidad e inseguridad del país); y también los EEUU que utilizaron su uranio para su programa nuclear militar, el Proyecto Manhattan y para sus bombas de Hiroshima y Nagasaki. En Namibia, donde se sitúan tres de las mayores minas de uranio a cielo abierto del mundo, se provee China. Las tres pertenecen a firmas chinas. En Tanzania Rusia quería operar otra mina.

Como en la deuda ecológica, en este caso no es sólo apropiarse de los recursos de otro país, pagando menos por ellos de forma que contribuye todavía más al desarrollo económico de ese país, sino que además se deja en el país de extracción todo un legado de contaminación y destrucción. En el caso del uranio, debemos añadir, el legado de radioactividad, con unos efectos en la salud y en el medio ambiente muy específicos y de difícil solución. Estos efectos afectan tanto a trabajadores como a las comunidades próximas, con el agravante que la radioactividad se puede extender grandes distancias por lo que la contaminación puede ser muy extensa y difícil de contener.

Protesta contra el proyecto de mina de uranio de Berkeley en Retortillo (Salamanca)

La deuda del uranio no deberíamos restringirla a países o estados, sino que como vamos a ver, y como ocurre con la deuda ecológica y energética, hay afecciones específicas y sistemáticas a comunidades y en especial a los pueblos indígenas tanto en Abya Yala (caso de lakotas, dinés,denes, metis, crees), Asia (caso de chenchus) y Australia (caso de aborígenes: wiluna, ngadjuri, wilyakali, mirarr, tjiwarl y otros), por lo cual, podemos concluir también que el supuesto bienestar que generaría la electricidad producida por la nuclear, conlleva impactos en estos pueblos y sus territorios, y que ademas en muchos casos incide en su continuación como pueblos y en el genocidio (cultural, físico) del que han sido víctimas por siglos.

Y como en otros casos de impacto ambiental y de deuda ecológica y energética, tendríamos a las mujeres como a las personas más damnificadas dentro de cada uno de esos sectores afectados.

Choca que en Europa, uno de los lugares que principalmente utilizan esta energía, no exista ni una sola mina de uranio a cielo abierto. En Europa choca también el que la extracción de uranio se realizara en muchos países, pero que se abandonara por su toxicidad e inseguridad, o por su agotamiento. El agotamiento del uranio nos tendrá que dar mucho que pensar pues es un resultado del consumo y extracción obcecado que no para en impactos y que nos lleva al colapso. No existe una fecha exacta para predecir el pico del uranio como tal, aunque si aproximada, algunas sospechosas por pertenecer a la propia industria. Lo que esta claro, como recurso no renovable, es que también tiene un fin, y que éste (en distinto grados de riqueza, etc) se ha alcanzado ya en muchos sitios.

Nuevos proyectos amenazan al Planeta:

– Groenlandia: amenaza a un Patrimonio Mundial5

Uno de los proyectos recientes que más preocupan son los de Groenlandia, por tratarse de una zona de gran interés ambiental, y también muy vulnerable. Recientemente A Planeta informaba sobre los planes daneses de expoltar uranio en Groenlandia, en el artículo de Niels Henrik Hooge “El saqueo de Groenlandia. El uranio y otros recursos son la última amenaza”. En él nos informaba de dos permisos de exploración de uranio concedidos al gigante nuclear francés Orano (antes Areva) de 1.042 km² y 2.485 km² . Sería la segunda mayor mina de uranio a cielo abierto del mundo.

Considerando que es Patrimonio Mundial de la UNESCO (WHS) locales y organizaciones piden que se detengan estos proyectos. El proyecto original de mina de Kvanefjeld correspondían hace 70 años a Dinamarca, y no en Groenlandia. Pero en 1988 se desestimó por el rechazo nuclear y la decisión gubernativa de no conceder permisos. Ahora se plantea como una forma que garantizará la independencia económica de Dinamarca, pero es un acto más de colonialismo.

Al ser un proyecto de mina a cielo abierto, ésta supondría hasta mil toneladas de polvo radiactivo al año debido a la manipulación de materiales, el acarreo y las voladuras, así como a los relaves, o desechos de su separación. Este polvo será fácilmente transportado al resto de la isla afectando ecosistemas y actividades humanas, y como consecuencia, la salud. Igualmente, se afectaría el agua por filtraciones y vertidos. Aunque las autoridades reconocen que el lugar es vulnerable, no existen medidas de protección.

– Kazajistán: una larga historia de extracción e… impactos

Kazajistán, uno de aquellos estados independizados de la antigua URSS, es un territorio estepario, continuación de las de Mongolia y Siberia. Posee el 12% del uranio mundial y produjo el 43% del uranio mundial. Además de los efectos radiactivos de la minería, en Kazajistán también existen afecciones a causa de las muchas pruebas nucleares que se realizaron. Allá, en las zonas del norte y este, se observan altos niveles de radón asociados a la extracción de uranio, superando la media de la región en 2,9 veces. La exposición a radón incide en enfermedades respiratorias, del sistema nervioso y del sistema cardiovascular. Los resultados de los estudios epidemiológicos y médicos en mineros del uranio en el norte de Kazajistán. ponen de manifiesto la alta tasa de enfermedades respiratorias (61%) y trastornos degenerativos en forma de rinofaringitis atrófica6.

– Níger: colonialismo radioactivo

Pero sin duda, uno de los países más afectados, es Níger, el cuarto productor mundial de uranio (7,5%). Ésta es una antigua colonia francesa, y Francia, con 59 reactores, es el mayor productor de electricidad por medio de la nuclear. De Níger procede un

tercio del uranio que utiliza Francia, desde hace 40 años por medio de Areva (ahora Orano)7. Por eso, en la intervención militar que Francia realizó en Malí en 2012-13 también destinó 1100 militares en la frontera con Níger para proteger las minas de uranio.8

Sin embargo, las comunidades locales no se han beneficiado, sino al revés, y viven en la miseria. E incluso no tienen acceso a electricidad. Areva (Orano) no paga derechos de exportación, ni impuestos sobre los materiales y equipos utilizados en las operaciones de extracción, y un canon de sólo el 5,5% sobre el uranio que producen. Neocolonialismo energético.

En Arlit y Akokan la concentración de radioactividad es casi 500 veces superior a los niveles normales y también las tasas de cáncer son superiores, como consecuencia de los residuos y el polvo radiactivos. Durante todos estos años se han acumulado cerca de 45 millones de toneladas de residuos radiactivos.

En Arlit existen dos minas: la de SOMAIR, iniciada en 1971, y la de COMINAK. El mineral de ambas es procesado y transportado por Areva (Orano). Pero en la de COMINAK, desde 1975 posee el 10% la española ENUSA.

La radioactividad es cancerígena, y es acumulativa. Eso quiere decir que los efectos se perciben a los años. En Níger sólo los mineros en activo tienen derecho a atención sanitaria pública.9 En el caso de los trabajadores de Areva (Orano) (y ENUSA, claro) no tuvieron seguimiento una vez jubilados. La mayoría de los que trabajaron en los años 70 y 80 ya no viven. Murieron de cánceres de hígado, riñón o pulmón. Los que sobreviven sufren paralizaciones parciales o totales del cuerpo. La minera no les brindó protección, y ahora tampoco atención. La otra característica de la radiación es que no se puede relacionar las afecciones claramente, por lo que las compañías niegan responsabilidad. La no atención que no dieron, el daño que generaron, posibilita que haya uranio que usar, y que éste no sea tan caro.

Sudáfrica: fuera minería del Karoo

Sudáfrica es otro de los grandes productores (en 12ª posición – la vecina Namibia en cambio es 4ª). Uno de los yacimientos es Karoo, donde también se propuso la extracción por fracking. Allá, sólo los intentos de prospección ya dejaron un legado mortal de contaminación radiactiva en pozos sin protección. Este hecho fue ampliamente difundido, por lo que existe una opinión bastante contraria a esta actividad. Ahora una compañía australiana quiso abrir una mina a cielo abierto, encontrándose con gran oposición.

Australia: deterner al Toro

Otro foco de activismo es Australia por ser una de las principales productoras. Este se remonta a principios del siglo XX, la mina de radio de Radium Hill, que dañó las tierras de los pueblos ngadjuri y wilyakali. Aún existen unas 100.000 toneladas de residuos mineros tóxicos. Como en el caso de Estados Unidos y los pueblos originarios, los de Australia también tienen una historia larga de sufrir los efectos de la minería de uranio, a añadir al resto de opresión y marginación intrínsecas al colonialismo y racismo. La percepción de los colonos de que esas tierras estaban “deshabitadas” condujo a una degradación medioambiental generalizada a manos de la industria nuclear: prospección de uranio, minería, vertido de residuos y pruebas de armas nucleares.

El movimiento antinuclear de la década de 1980, al poseer Australia las mayores reservas del mundo de uranio, incluyó en su campaña la minería. En 1986, el gobierno firmó un tratado de desnuclearización por el que Australia se comprometía a no tener armas, centrales ni buques nucleares, pero la extracción de uranio siguió avanzando.

 

Toro Energy tiene un proyecto para extraer uranio en Wiluna.10La comunidad aborigen de Wiluna ha denunciado el proceso de consulta a la comunidad llevado a cabo por Toro. La jornada informativa organizada por Toro se celebró el mismo día que el funeral de un destacado anciano indígena, por lo que no asistió apenas gente. Además, para justificar su actividad, Toro Energy está promoviendo científicos que afirman que la radiación de bajo nivel es inofensiva, lo que fue replicado por 45 médicos en protesta.

Actualmente hay tres minas de uranio funcionando en Australia: Ranger, Olympic Dam y Beverley /Four Mile. Ranger se sitúa en el Parque nacional de Kakadu. Cerca se situaba también la mina de Jabiluka. Allá viven unos 670 aborígenes mirarr11que han estado décadas oponiéndose a esta actividad. En 36 años, la mina Ranger sufrió más de 200 accidentes. A pesar del acceso a importantes cantidades de dinero de acuerdos mineros y de pagos equivalentes a los cánones, no se ha producido ninguna mejora apreciable en el nivel de vida de las comunidades aborígenes.

En 2019 el gobierno australiano aprobó una nueva mina de uranio, Yeelirrie, pese a las protestas de las comunidades tjiwarl.12Pero los propietarios no iniciaron su explotación debido a su supuesta baja rentabilidad actual.

India: los tigres no quieren uranio

En 2019 el Ministerio de Medio Ambiente, Bosques y Cambio Climático de la India concedió permiso para explorar uranio en la Reserva Forestal de Nallamala. Para ello se realizarían 4.000 perforaciones profundas que afectará la Reserva de Tigres de Amrabad (la mayor de India) y el resto de ecosistema. La extracción de uranio también amenaza la supervivencia del pueblo indígena chenchu. Existe un embalse cerca, el de Nagarjunasagar, cuyas aguas pueden contaminarse. Organizaciones, partidos políticos y activistas medioambientales locales formaron el Comité de Lucha contra la Explotación de Uranio, y la propia Asamblea Legislativa del Estado de Telangana se opuso a la decisión.

Jharkhand (Jaduguda) es el lugar más antiguo de extracción de uranio en India, desde 196713. En un radio de 25 km existen otras minas. Allá los efectos de esta actividad es patente después de afectar a distintas generaciones: enfermedades congénitas, deformaciones, descapacidades, etc. Numerosas balsas almacenan los desechos que se filtran al acuífero o rebasan, contaminando el agua de la que se abastecen. Ahora India, con una capacidad de energía nuclear instalada de 6.780 MW quiere producir 40.000 MW para 2030.

Tanzania: planes extractivos en otra zona protegida.

Tanzania lleva años con una gran actividad minera. En 2013, el gobierno anunció la existencia de reservas de uranio de 17,8 millones de toneladas . Pero éstas se encuentran en el río Mkuju, de gran valor ecológico por lo que las comunidades, la sociedad civil y expertos se oponen a la extracción de uranio.16 La minera Mantra Tanzania Limited (Mantra) perteneciente a la rusa Rosatom, está quedándose sin tiempo, ya que su licencia se otorgó en 2013 para casi 200 km². La reserva de fauna de Selous es una de las mayores zonas protegidas de África con una superficie de 50.000 kilómetros cuadrados, y está relativamente poco afectada por el impacto humano.

En 2012, el Comité del Patrimonio Mundial aceptó un cambio de límites de esta reserva para permitir la explotación de uranio. En 2014, el Comité del Patrimonio Mundial incluyó la Reserva de Selous en la lista de sitios del Patrimonio Mundial en peligro. También cuenta con un proyecto hidroeléctrico.17

Perú: yacimientos sin explotar

Perú es un país con yacimientos de uranio, que hasta la fecha está sin explotar, porque carece de normativa que asegure su buen manejo (algo harto difícil tratándose de uranio), aunque lo mismo debería afectar a la exploración y ésta está teniendo lugar sin ningún proceso de consulta previa. La empresa responsable es Macusani Yellowcake, que ya ha recibido multas por infracciones. El uranio se encuentra junto a litio, otro material actualmente de gran demanda, y la zona donde se concentra es en Puno, y más en concreto en la cabecera de cuenca de los ríos Marcapata, Macusani, Inambari y Phinaya, que son afluentes del Madre de Dios, a su vez del río Madeira, el principal afluente del Amazonas. Por ello, el contaminar sus aguas, además de algo tan dañino como la radioactividad, tendría impactos que se expandirían por miles de kilómetros afectando muchos ecosistemas y pueblos. El litio también produce efectos en la salud. Pese a ser la extracción realizada de uranio mínima , tan solo para investigación, ésta generó impactos a la salud, según información del propio Gobierno Regional de Puno. Ecologistas locales agrupadas en la Red Muqui18, se oponen al proyecto.

Brasil reanuda la extracción de uranio tras cinco años

Este diciembre 2020, Brasil reanudó también la explotación de uranio en una nueva mina a cielo abierto Eugenio de Caetité, en el estado de Bahía. Brasil, pese a contar con la novena mayor reserva de uranio del mundo, había cesado su explotación por quedar el yacimiento agotado en 2015, hasta que hallaron éste. Brasil limita su producción eléctrica nuclear a su central de Angra, de dos reactores. Por ello, durante estos cinco años se ha suministrado de uranio procedente de Canadá, Japón y Kazajstán. Lo explotará la empresa estatal INB, y prevé extraer 260t de concentrado de uranio por año.

Isla Tortuga (EEUU): uranio versus lakotas y dinés

Si bien en los últimos años la atención se ha enfocado en el oleoducto DAPL y en la lucha de Standing Rock contra éste, ésta no es la única lucha contra proyectos de impacto ambiental que ha enfrentado el pueblo Sioux en Dakota. También se enfrentaron a embalses, y a lo que nos trata: minas de uranio19. Éstas, en concreto, se sitúan en Paha Sapa (“El Corazón de Todo lo que es”) , o Black Hills, las Colinas Negras20, montañas que en su cosmovisión son sagradas.

El gobierno estadounidense violó muy pronto el tratado que firmó 1868 con la Nación Sioux comprometiéndose a no permitir el asentamiento de blancos en Paha Sapa, el Tratado de Fort Laramie. Enseguida permitió que entrarán colonos a extraer oro, en 1874, con la infame invasión del general Custer. Así, en los años 1950 continuaron extrayendo uranio. De 1951 a 1964,se extrajeron 680.000 kg de pasta amarilla de uranio. En los 1980 grupos ecologistas consiguieron detener la extracción. Pero no se clausuraron propiamente, y las 150 minas que se abrieron han continuado filtrando uranio en el ambiente y en los cercanos ríos Missouri, afluente del Mississipi, y Cheyenne, afluente a su vez del Missouri.

  

Estudios realizados en los años 1999-2000 descubrieron radiación de 40 mSv/h (miliSiervet por hora), entre 200 y 400 veces la radiación natural21. También existe radiación en el acuífero Arikaree, debajo de otra reserva lakota, Pine Ridge (20.000 habitantes). Dentro de la reserva, un número muy elevado de personas padece cáncer, diabetes e insuficiencia renal, y se registran además altas incidencias de nacimientos de abortos y deformidades. Cuatro décadas después, y con toda esa evidencia, nunca se ha realizado un estudio científico sobre la situación sanitaria del pueblo lakota. Pine Ridge tiene la esperanza de vida más baja de Estados Unidos, acuciada ahora con el coronavirus.

En los años 90 se pusieron en marcha nuevas minas y en 2011, la empresa canadiense Powertech anunció planes de reanudar la explotación. Ahora existe un nuevo proyecto de minería de uranio en Paha Sapa, de la empresa Dewey-Burdock. Tendría 4.300 Has y absorbería hasta 32.000 litros de agua subterránea por minuto del acuífero Inyan Kara. Ésta mina violaría de nuevo el Tratado de Fort Laramie así como leyes medioambientales federales. Amenaza además cementerios indígenas. La comunidad lakota está organizada contra el enésimo ataque e intento de genocidio. Las mujeres se han organizado en Magpie Buffalo Organizing (Urraca Búfalo Organizando).

A finales de 2018, todas las minas de uranio de Estados Unidos, excepto cinco, habían sido cerradas debido a la caída de los precios, y se importaba el uranio de Australia y Canadá. En julio de 2019, Donald Trump creó un Grupo de Trabajo sobre Combustible Nuclear para promover esta energía y destinó nuevas inversiones, con 150 millones de dólares para nuevas extracciones. Esto revitalizó la industria y también la cotización de esas empresas. También priorizó los proyectos que, supuestamente, contribuyeran a la soberanía energética eliminando protecciones y responsabilidades para las empresas, y reduciendo capacidad a la Ley de Política Ambiental Nacional (NEPA)

– Nación Diné (Navajo)

La explotación de uranio también afecta la otra gran concentración indígena se isla tortuga superviviente del genocidio: el pueblo diné de Arizona, Utah y Nuevo México. De 1944 a 1986, se abrieron unas 500 minas de uranio y se extrajeron casi 30 millones de toneladas en territorio diné. Muchos de ellos también trabajaron en las minas o vivieron cerca de ellas. Actualmente, como en el caso lakota, la contaminación persiste. Sus efectos son cáncer de pulmón, cáncer de huesos y el deterioro de sistema renal.

El pueblo diné sufrió además uno de los peores accidentes de una mina de uranio ocurrido en el mundo, el del molino de Church Rock que ocurrió en Nuevo México el 16 de Julio de 1979. Entonces el embalse que contenía los relaves, los desechos de triturar la roca y separar el uranio de ella, se sobró al río Puerco. La radiación viajó así 129 kms río abajo. Ese agua fue usada por los diné en cultivos y para el ganado. El nivel de radiación emitida fue comparable al del accidente de Three Mile Island, considerado el más grande en la historia de Estados Unidos y uno d ellos mayores a nivel mundial (ambos además ocurrieron el mismo año).

En octubre de 2007 se inició un programa inter-institucional para la limpieza y asistencia al pueblo diné en esta materia, que se revisó en 2014. Existen fondos disponibles para el proceso de evaluación y limpieza en 219 de las 523 minas de uranio abandonadas, priorizando 46 de ellas. Seguro que no habías oído de todos estos gastos asociados a la energía nuclear para paliar sus consecuencias, cuando alaban su supuesta rentabilidad y seguridad.

Canadá: Saskatchewan, destrucción a la carta

Canadá es tras Kazajistán el mayor productor de uranio mundial. Sin embargo, provincias como Columbia Británica y Nueva Escocia prohibieron esta actividad por los impactos que supone. Ahora también Quebec la podría prohibir definitivamente: cientos de ayuntamientos de la provincia se han unido a organizaciones indígenas para lograr este hito.14 Actualmente, la única provincia productora de uranio es Saskatchewan, donde se viene realizando desde los 1950 con serios impactos. Los mineros, por ejemplo, tienen más del 30% de posibilidades de cáncer de pulmón.

Estos impactos provienen sobre todo de los relaves o desechos de minería, ya que por tonelada de pasta de uranio (“pastel amarillo”) se producen 1.000 de relaves.15 Por lo que los volúmenes de masa radiactiva son colosales, con efecto en el río Athabasca. Los pueblos Dene, Metis, Cree y otros asentados se organizaron en Guardianes del Athabasca y 7000 Generaciones. La provincia de Saskatchewan está muy castigada también por la explotación de petróleo a partir de arenas bituminosas y fracking.

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REFERENCIAS

4Francia tres cuartas partes de su electricidad; Eslovaquia y Ucrania más de la mitad; Hungría, Bélgica, Suecia, Eslovenia, Bulgaria, Suiza, Finlandia y la República Checa un tercio o más. Corea del Sur más del 30%; Estados Unidos, Reino Unido, España, Rumanía y Rusia alrededor de una quinta parte. Japón tenía más de una cuarta parte de su electricidad y se espera que vuelva a acercarse a ese nivel. https://safcei.org/?s=uranium

6Ver más en Rakmetkazhy I. Bersimbaev & Olga Bulgakova, The health effects of radon and uranium on the population of Kazakhstan. genesenvironment.biomedcentral.com/articles/10.1186/s41021-015-0019-3

11Wilson, Irene. 1997. Impacto de la extracción de uranio en las comunidades aborígenes del territorio del norte

12 Urwin, Jessica. Las minas de uranio perjudican a los indígenas, ¿por qué hemos aprobado una nueva?

16Uranium Mining Impact on Health & Environment, 2014 Legal and Human Rights Centre

17https://uranium-network.org/wp-content/uploads/2020/02/whb2019.pdf

Tanzania: Selous Game Reserve on Endangered List for four years by 2018 … and counting. Gunter Wippel (Uranium Network) 2019

19Ver informe exclusivo sobre todo ello: “Transición democrática energética – Una visión internacional y local: caso lakota (Isla Tortuga)”, Por Martin Mantxo
www.tradener.org/wp-content/uploads/2020/01/Caso-Lakota-TRADENER.pdf

21Ver el extenso artículo ‘Get the hell off’: The indigenous fight to stop a uranium mine in the Black Hills

By Delilah Friedler (10-05- 2020)

https://grist.org/justice/get-the-hell-off-the-indigenous-fight-to-stop-a-uranium-mine-in-the-black-hills

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