10.000 agentes no son suficientes para detener a No TAV en Val Di Susa

Fuente: No TAV

El grito de No TAV ha vuelto a romper el silencio en el Valle de Susa. A pesar del tiempo, 7.000 personas se pusieron los zapatos y las botas para dejar sus tiendas en el festival de No TAV, el Weekend Alta Felicità y dirigirse a las obras de la nueva línea ferroviaria Turín-Lyon.

A las 14.30 horas, una larga serpiente de activistas comenzó a recorrer las calles de Venaus, formada por las numerosas personas que querían ver con sus propios ojos al monstruo que ha comenzado a comer árboles y arroyos en Val Clarea. Historiadores de No TAV, Valsusinianos, pero también muchos jóvenes que vinieron a respirar profundamente un aire que se ha vuelto cada vez más raro: el aire de la lucha y la libertad. Fue una alegría inmensa ver esas caras nuevas, con ganas de participar, con la convicción de estar en el lado correcto, que venían con una sonrisa a dejar por fin lo virtual y volver a lo real. La única lucha es la vida.

La marcha llegó primero al centro de Giaglione y luego se dirigió al camino galo-romano, que volvió a estar limitado por la vergonzosa prohibición de tránsito dictada por el prefecto. Para hacer realidad la suspensión del derecho de circulación en este territorio ocupado llamado Val di Susa, había un dispositivo de hormigón armado y alambre de espino bloqueando el camino en el bosque.

Mientras algunas personas de No TAV intentaban derribar la barrera con medios improvisados, otro centenar decidió tomar los caminos elevados donde emprendieron una serie de acciones para molestar a los policías dedicados a defender la obra de la vergüenza. En ambos casos, los agentes -casi 10.000 fueron enviados sólo en julio- gasearon a los manifestantes, confirmando su papel de fuerzas de seguridad privadas pagadas por el Estado para garantizar la tranquilidad de unas pocas multinacionales del cemento.

A pesar de este enorme despliegue de fuerzas, un tercer grupo de manifestantes de No TAV bajó de los bosques y consiguió entrar en las obras cerca de la zona arqueológica de Chiomonte, cortando las redes y dejando fuera de combate a un jeep lince del ejército. Tantas acciones que demuestran que nada puede hacer un ejército mercenario y desorientado contra la determinación y el conocimiento del territorio de quienes están arraigados en este valle.

Salimos de esta jornada una vez más sorprendidos por la capacidad del movimiento No TAV de implicar a tantas generaciones diferentes, partiendo de necesidades y exigencias distintas que confluyen en una visión común del mundo. Como confirmación de esto, vimos una marcha atravesada por muchos jóvenes y muy jóvenes que encuentran en el No TAV un campo de lucha práctica contra los responsables de la crisis climática y en el Festival un momento para tejer relaciones en un contexto libre de la lógica del consumo y la explotación.

Mientras la política institucional envejece en sus escaños parlamentarios, en Val Susa, generación tras generación, la lucha contra la gran obra inútil y ecocida se renueva y gana nuevas esperanzas y motivaciones.

Por último, es muy divertido comprobar cómo la estrategia de silenciar el movimiento No TAV, puesta en práctica por la mayoría de los grandes periódicos (con algunas excepciones), en concierto con la jefatura de policía, se cortocircuita inmediatamente cuando hay días como estos y algunos periodistas se encuentran mendigando noticias y fotografías o publicando artículos inexactos basados en los boletines de la comisaría. Les invitamos una vez más a que vengan a ver con sus propios ojos lo que ocurre por aquí y a que disfruten un poco del aire valsusino.

El 28 de Julio la ministra Lamorgese respondió a la cuestión de qué medidas se habían tomado para garantizar la tranquilidad de los cementificadores contra las protestas No TAV, diciendo que había enviado 10.000 agentes adicionales. El dispositivo puesto en pie por el ministerio del interior prevé actualmente 180 unidades entre policías y soldados permanentemente dirigiendo el puesto de Chiomonte y 170 en el de San Didero, presencia que obviamente ′se fortalece con motivo de iniciativas específicas de protesta “.

Las cifras que hablan por sí solas: el movimiento No TAV sigue siendo la espina en el flanco de los gobiernos que se han sucedido durante 30 años, la mala conciencia de una política siempre al servicio de los intereses de unas pocas multinacionales a costa de los habitantes del territorio. La pesadilla de un aparato auto-referencial absolutamente incapaz de doblar la cabeza ante un movimiento genuinamente popular.

Mientras los periódicos se llenaban de lágrimas de cocodrilo por el aniversario del G8 de Génova, no se puede hacer más que tomar nota de que la estrategia del Estado para gestionar la disidencia es siempre la misma. Las cuestiones sociales se tratan como materia de orden público y el ejército se desplega regularmente contra la población civil. ¿Tendremos que esperar otros 20 años para escuchar algún grito tardío de los sinceros demócratas? Porque aquí en Val di Susa el silencio es ensordecedor …

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