La Gran Restitución. Retirada Estratégica de los ríos.

Entrevista a Antonio Aretxabala.

En esta entrevista de Adolfo Gallego en RNE en Navarra, hablamos de la directiva Marco del Agua (DMA) cuya visión de cuenca del río —en relación con el clima y los usos del territorio— va más allá de la visión reducida al cauce como una tubería, que da pie a interpretaciones simplistas dañinas con ingentes gastos de recursos y dinero que nunca dan resultados tras las inundaciones. Es por eso por lo que se impulsan nuevas investigaciones desde fondos de recuperación y resisliencia Next Negeneration EU para implementar sus resultados en la consideración de la planificación del territorio en términos de integridad de los ríos y beneficios. En este caso lo hará la Confederación Hidrográfica del Ebro.

Durante el itinerario aguas abajo, los ríos transforman los materiales geológicos y biológicos que transportan, así como las mezclas de ambos en forma de coloides. Se acumulan en los seres vivos, en los sedimentos, se transformarse en gases como el dióxido de carbono (CO2) y el metano (CH4). La materia orgánica es uno de los principales materiales que provienen de los ecosistemas terrestres y llega a los ríos  como hojas, ramas, restos animales, ricos en carbono, la cual sirve de alimento indispensable para organismos fluviales, bacterias, algas, líquenes u hongos. Los ríos, especialmente los arroyos pequeños, son sistemas que regulan ecosistemas y clima con reacciones biogeoquímicas invisibles al ojo humano, pero de una magnitud impresionante, una enorme capacidad de transformación de la materia orgánica que juega un papel clave en el ciclo de carbono.

Las poblaciones de especies de agua dulce ya han disminuido en un 83% en promedio desde 1970 (WWF-Anheuser-Busch InBev, 2019). Las represas y los embalses que ha construido el ser humano, ya sea para producir energía eléctrica, almacenar agua potable u otros propósitos, son responsables que de la emisión de 1.000 millones de toneladas de gases contaminantes cada año, en especial metano (en un 80%) por descomposición de la materia orgánica que aportan los ríos a los embalses (Bridget R. Deemer et al. 2016); un potente gas de efecto invernadero.

Los planes de gestión del riesgo de inundación deben centrarse en la prevención, la protección y la preparación desde una visión de caudales naturales que integran el clima y el uso del territorio.
Todo esto deben llevarlo las administraciones, empresa y ciudadanos a la pedagogía y a una nueva cultura del agua con su correspondiente nueva modelización hidrogeológica. Las visiones emergentes distinguen los caudales climáticos, cuyos cambios están relacionados solo con cambios del clima, de los caudales naturales, donde además del clima se integran los usos del suelo. En las últimas seis décadas se aprecia la tendencia generalizada al descenso de caudales en todas las estaciones anuales, bastante más significativa en la cuenca del Ebro en otoño e invierno. Si consideramos los últimos 40 años se nota aún más, sinembargo, en momentos de riada, éstos aumentan.

La Directiva Marco del Agua (DMA) pone el acento a que los Estados den más espacio a los ríos, teniendo en consideración el mantenimiento y el restablecimiento de las llanuras aluviales, así como medidas para prevenir y reducir los daños a la salud humana, el medio ambiente, el patrimonio cultural y la actividad económica a largo y no a corto plazo. Estos planes de gestión del riesgo de inundación deben ser revisados periódicamente y en caso de necesidad actualizarse, teniendo en cuenta las repercusiones probables del cambio climático en la incidencia de inundaciones.

El principio de solidaridad adquiere así un papel protagonista en la gestión del riesgo de inundación, quedando rechazadas las actuaciones locales que lo único que hacen es derivar el problema aguas abajo en la falsa creencia de poder acometer acciones “contra” las inundaciones en un determinado tramo en perjuicio de las comunidades a las que habitualmente se les encañona un caudal que en cuanto pueda, se expandirá.

Retirada Estratégica:
Esta postura, recogida en el estudio ‘El caso del retiro climático estratégico y gestionado’ elaborado por un grupo de investigadores encabezados por la profesora de la Universidad de Harvard A. R. Siders y publicado en la revista ‘Science’, aboga por que las poblaciones se retiren de las áreas cercanas al río que fueron ocupadas de manera irreflexiva con el boom inmobiliario. De esta forma, se insta a las comunidades y gobiernos «a reconceptualizar el retiro como parte del conjunto de herramientas utilizadas para lograr los objetivos sociales deseados y el bienestar de las comunidades». Esta perspectiva fue la que desarrollamos en el libro “Hasta aquí llegó la penúltima riada. Las enseñanzas del Zidacos” (2019) escrito por varios expertos y afectados de diferentes sectores profesionales y económicos, de la academia y de las administraciones.

 

 

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