Cargando la resistencia con energías renovables: Un proyecto solidario con las Comunidades Zapatistas

y Generadores Eólicos DIY para Espacios Autónomos

Por FARMA Collective

El grupo quiere encontrarse con cuanta más gente posible en un proceso autoorganizado que, como tal, no acepta límites ni precondiciones ni líderes. Entonces invitamos a tod@s a unir sus fuerzas y darle ganas a este esfuerzo. Cualquier tipo de conocimiento y experiencia es útil y nos hace más fuertes. Ya hay ideas de crear más grupos en el marco del colectivo F.A.R.M.A. (Fight for Alternative Renewable Methods and Autonomy – Lucha por Métodos Alternativos Renovables y la Autonomía), que van a estar en un contacto e interacción continua entre si pero van a poder funcionar de modo autónomo, organizarse por su cuenta compartiendo objetivos comunes.

Este texto fue escrito en noviembre de 2008 para el libro «Sparking A Worldwide Energy Revolution: Social Struggles in the Transition to a Post-Petrol World» publicado por AK press y editado por Kolya Abramsky.

Hace casi 15 años que el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) y las comunidades zapatistas han autoorganizado su autonomía utilizando tanto el Fuego como la Palabra, sobre todo una Palabra que ha hecho eco en todas partes del mundo con los sonidos de una rebelión inspiradora. Desde el inicio de los Caracoles (forma en que las comunidades se organizan en cinco grupos según su ubicación) y de las Juntas de Buen Gobierno, los pueblos zapatistas elegidos por el gobierno se organizan en cinco grupos. Gobierno – los pueblos zapatistas eligieron, pero destituyeron al instante, a sus representantes) en agosto 2003, las comunidades zapatistas se han autoorganizado y han gestionado su propia salud, educación justicia, autogobierno, cooperativas de trabajo e igualdad de género, siempre de manera gobernando con obediencia al pueblo y avanzando a fuerza de pedir. Desde 2005 y con la Sexta Declaración de la Selva Lacandona, los zapatistas han comenzado a construir redes de solidaridad contra el ataque capitalista neoliberal contra toda la humanidad y la naturaleza. Estas redes, basadas en el respeto a las diferencias y en el diálogo, son la «La Otra Campaña» en México y la «Sexta Internacional» en el mundo. Muchos colectivos europeos se han inspirado en la lucha zapatista y esto ha dado lugar a proyectos de solidaridad que han ayudado a la construcción de la autonomía zapatista o han inspirado procesos globales de creación de redes de base.

Un proyecto solidario con las Comunidades Zapatistas y Generadores Eólicos DIY para Espacios Autónomos F.A.R.M.A (Lucha por Métodos Alternativos de Renovación y Autonomía) comenzó a trabajar como colectivo en el otoño de 2006 y fijó como actividad principal el estudio técnico, la recaudación de fondos y finalmente la construcción de una pequeña unidad hidroeléctrica en una comunidad zapatista en la región de Chiapas, México. Además, F.A.R.M.A. organiza talleres para la construcción de aerogeneradores DIY (Do It Yourself) con materiales sencillos y de bajo coste. Estos generadores se instalan en casas ocupadas y centros sociales de Atenas (Grecia). Además, nuestras actividades incluyen la organización de varios debates sobre la lucha zapatista y energías renovables y hemos participado en una serie de acciones solidarias en la ciudad de Atenas. Los principales temas de interés que trata nuestro colectivo son: la solidaridad política en la práctica, la ecología radical, las energías renovables y la autonomía.

La electricidad se puede producir de varias maneras. En la mayoría de ellas, la producción de energía se regula únicamente por términos financieros, sin preocuparse por sus impactos ambientales. Las opciones alternativas que hacen uso de fuentes de energía renovables como el viento, el agua o el sol parecen ser hoy en día parte de la solución al problema. Sin embargo, una vez que estas fuentes renovables son vistas como medios de beneficio económico y competencia, se pierde el equilibrio con la naturaleza. El resultado de esta actitud es evidente en las centrales hidroeléctricas que utilizan enormes represas, donde la producción renovable está lejos de ser de ser amigable con el medio ambiente, ya que en realidad destruye los ecosistemas locales.

En el contexto de nuestras actividades, está claro que las fuentes renovables se ven como medios para establecer la autonomía de comunidades con una perturbación ecológica mínima. De este modo, pueden utilizarse para, de forma descentralizada , sin crear dependencias de los centros de poder ni discriminar entre usuarios privilegiados y no privilegiados. Esto sólo puede lograrse cuando las fuentes renovables fuentes renovables no sean controladas por el capital como una inversión rentable más. A partir de este concepto, nuestros pensamientos viajaron por el Atlántico para llegar a Chiapas, en las montañas del sureste de México y llegó al movimiento zapatista, en constante evolución.

A movimiento que avanza adaptándose desde las necesidades de los pueblos indígenas, tal y como se expresadas a través de procesos directamente democráticos y no jerárquicos. Allí, el mantenimiento de la de la dignidad y la autonomía establece como alta prioridad el respeto hacia el entorno natural. En de apoyar la autonomía de estas comunidades en la práctica y frente al poder económico poder económico y político, surgió la idea de construir una pequeña unidad hidroeléctrica que fue a las Juntas de Buen Gobierno, que la aceptaron.

La lucha anticapitalista de los zapatistas no se limitó a la expropiación de tierras durante la revuelta de 1994, sino que avanzó hacia la creación de nuevas estructuras autónomas, cuestionando las bases del control estatal. Ahora que el pueblo tiene la tierra, responde también a otros aspectos de la vida, como escuelas autónomas, clínicas y tiendas colectivas. Los zapatistas, además de enfrentar los constantes asaltos de los grupos paramilitares, tienen que lidiar con una política gubernamental que intenta romper la solidaridad y los valores zapatistas, pretendiendo comprar su dignidad a través de muchos «programas de ayuda». Estos incluyen provisiones desde, animales y cemento hasta el suministro de energía eléctrica.

Siguiendo el punto de vista zapatista «no pedir a los demás que hagan algo por nosotros, sino hacerlo nosotros mismos», F.A.R.M.A. comenzó, a través de una investigación en internet, a descubrir grupos que han construido pequeños proyectos energéticos similares, recogiendo conocimientos y experiencias de diversas partes del mundo, como Tailandia, Nicaragua e Italia. Creyendo que, por muy especializado e inalcanzable que parezca el conocimiento, podemos obtenerlo a un nivel que se ajuste a nuestras necesidades. En contra de las patentes, mientras lo compartimos y realizamos las obras nosotros mismos. Sin ser los «expertos», podemos acceder a la tecnología DIY sobre fuentes de energía renovables y difundir su aplicación de forma colectiva. Este concepto de bricolaje es la base para organizar talleres de construcción de aerogeneradores con materiales sencillos y de bajo coste para colectivos.

Hemos aprendido mucho de nuestras visitas a las comunidades zapatistas, algunas cosas difíciles de describir con palabras, pero en el momento que lo vives puedes sentir el cambio dentro de ti. Sabes que te estás involucrando con algo que es local pero a la vez global, algo simple pero sustancial, tan diferente pero familiar, mientras aprendes a través de la solidaridad cómo resistir siendo creativo junto a otros en igualdad de condiciones. Sentir la solidaridad como un puente que une diferentes piezas de una lucha común, mientras se da y se recibe al mismo tiempo, compartiendo experiencias y aprendiendo unos de otros. Esta perspectiva definió la forma que elegimos para expresar nuestra solidaridad desde el principio hasta el final del proceso.

En este concepto, la financiación necesaria para la construcción del proyecto hidroeléctrico se recaudó a través de eventos de solidaridad como conciertos, fiestas, bazares, sin buscar financiación de organizaciones estatales y capitalistas. La principal cantidad de dinero se recaudó mediante la organización de un concierto, en el que los músicos participaban voluntariamente y el lugar se ofrecía gratuitamente. En el espíritu de solidaridad y tratando de evitar las relaciones autoritarias y comerciales, decidimos no tener una entrada, sino apuntar a una contribución voluntaria, teniendo un precio sugerido de 5 euros. Durante el evento, aparecieron referencias a la represión que el movimiento zapatista está sufriendo a diario a través de lecturas, documentales, junto con un debate sobre su lucha. Posteriormente, se dio a conocer un amplio informe sobre los gastos y la recaudación del concierto, junto con un gran agradecimiento a todos los que se involucraron de alguna manera, ya que el evento recibió un gran apoyo.

Redes autónomas y descentralizadas para la producción y distribución de energía eléctrica utilizando fuentes de energía renovables

«A menos que nos demos cuenta de que la economía actual, que está estructurada sobre la despiadada táctica competitiva de un dilema entre «expansión o extinción», es un mecanismo profundamente inhumano, tenderemos falsamente a echar la culpa de todos los problemas medioambientales a la tecnología y a la superpoblación. Tenemos que ver las causas más profundas de los problemas, a saber, las especulaciones del mercado globalizado, el desarrollo industrial y la identificación del progreso con los intereses de las corporaciones».
M. Bookchin

Mientras intentábamos describir las historias de nuestros caminos, exploramos lo que nos unía en la misma lucha. En primer lugar todos nosotros, y luego nosotros con los zapatistas. Todos llegamos juntos desde diferentes direcciones, con diferentes necesidades, deseos y estímulos, pero todos compartíamos el mismo cuestionamiento de la relación entre la humanidad y la naturaleza. Todos traíamos nuestro pequeño pedazo de experiencia, llevando dentro el conocimiento y la inspiración de los movimientos pasados para el cambio social. Todo ello conformó nuestras palabras y acciones.

Informar y actuar contra las causas profundas del cambio climático estaba entre nuestras necesidades urgentes, por lo que nos involucramos en la producción, distribución y consumo de energía eléctrica. Consideramos la energía en general, como parte del patrimonio común, no como una mercancía que se puede comprar y vender para la producción y acumulación de beneficios. Entendemos el uso de la energía como una de las necesidades básicas de las personas y proponemos que su producción y consumo se realice de forma socialmente justa. Al mismo tiempo, comprendemos la relación autoritaria que los humanos imponemos a la naturaleza, que se concreta en la explotación insensata y violenta de los recursos naturales y los ecosistemas.

Nos damos cuenta de que esta relación proviene de la idea más general de explotación y autoridad, que es impuesta por una persona sobre otra. En consecuencia, proponemos la lucha contra las relaciones de poder de todo tipo, como el único cambio social que podría contribuir a la lucha contra el cambio climático. Esto, a su vez, puede aportar una idea de justicia social que podría conducir a una coexistencia equilibrada con el mundo natural del que formamos parte.

También nos damos cuenta de que cada comunidad, por grande o pequeña que sea, tiene su propia manera y su propio tiempo de hacer las cosas. También vemos que los caminos son muchos, con muchos colores, con muchas dimensiones, y proponemos la autonomía, la síntesis y el respeto a lo diferente. Nos damos cuenta de que las propuestas socialmente justas provienen de los movimientos, mientras se mueven desde abajo y a la izquierda. Por eso estamos comprometidos en la lucha por la construcción de la autonomía de todos los pueblos, aquí y ahora, a través de redes de ayuda mutua y solidaridad, hacia la libertad. Manteniéndonos alejados de las instituciones capitalistas, estatales y autoritarias y de las relaciones de dependencia que crean, intentamos reunir conocimientos, compartirlos y ponerlos en práctica en nuestra vida cotidiana. Así nos encontramos con otras historias y avanzamos juntos. Así es como nos reunimos.

Así nos encontramos con los zapatistas. Así nos encontramos y seguimos encontrándonos con los compañeros de cerca y de lejos. Así avanzamos. Poniendo todo esto en práctica, nos concentramos en las energías renovables como una de las herramientas más importantes en la construcción de la autonomía y la autosuficiencia. Al mismo tiempo que intentamos independizarnos del Estado y de las multinacionales, hemos empezado a satisfacer nuestras propias necesidades de energía basándonos en la solidaridad y el respeto a una existencia equilibrada dentro de los ecosistemas en los que vivimos. La idea es instalar fuentes de energía renovable a pequeña escala (como células fotovoltaicas, pequeños generadores hidroeléctricos y pequeños aerogeneradores) en cooperación con las comunidades en lucha, intentando compartir con ellas los conocimientos que hemos reunido y al mismo tiempo contribuir a la autosuficiencia de estas comunidades. Las instalaciones pertenecen a las propias comunidades y son gestionadas por ellas.

Las propias comunidades concretan la producción, el consumo y las cuestiones de cantidad y calidad en función de sus necesidades y con respeto a la naturaleza. Esta relación de convivencia es muy fuerte ya que las instalaciones se diseñan en función de los recursos naturales de la región. Nuestro primer intento será la unidad hidroeléctrica en Chiapas, la cual está planeada para ser completada dentro del verano de 2009 (la instalación fue cancelada, aún se están haciendo esfuerzos). Así que el objetivo es construir redes solidarias autónomas y descentralizadas para la producción y distribución de energía, armonizando nuestras necesidades con nuestro entorno natural. Todo esto va en contra de las ideas de las redes de distribución centralizadas de las unidades de producción de energía a gran escala que son manejadas por los centros de poder económico y político, con el fin de producir ganancias. Los conocimientos técnicos se comparten, con el objetivo de crear pequeños colectivos que tengan la capacidad de utilizar la tecnología según las necesidades, deseos y valores de su comunidad. De esta manera, la toma de decisiones está en manos de las personas directamente afectadas y no en manos de una élite política y económica. Una élite que no quiere ni puede conocer las necesidades de la vida cotidiana de las comunidades de todo el planeta. Sólo cuando la tecnología y la ciencia vuelvan a ser herramientas para la autodeterminación de las comunidades, basadas en la solidaridad, sólo entonces podremos considerar la acción climática esencial, a través de soluciones locales de tecnología apropiada, en aplicaciones a pequeña escala. Todo esto lo hemos aprendido a lo largo de la evolución de nuestro proyecto dentro de las comunidades zapatistas.

Hemos visto cómo las comunidades decidieron dónde les sería más útil un proyecto de producción de energía eléctrica, de manera relacionada con sus principios generales, no dependiente del «mal gobierno» como dicen ellos y con amor hacia la Madre Tierra. Hemos visto cómo la comunidad decidía, después de que les informáramos sobre cuestiones técnicas, qué tecnología se utilizaría. Hemos visto cómo la comunidad estaba dispuesta a gestionar la cantidad limitada de energía que se produciría, de forma colectiva y solidaria. Vimos cómo el conocimiento puede transferirse y convertirse en una herramienta para la autonomía y la autodeterminación, individual y colectiva. Una ventaja básica de la pequeña instalación hidroeléctrica es su bajo coste y los sencillos conocimientos técnicos necesarios para instalarla, los de un fontanero, un electricista y un constructor. De esta manera, una vez realizado el proyecto y habiendo compartido los conocimientos necesarios, se podrán realizar futuras instalaciones, sin depender de colectivos solidarios, como el nuestro. Por ello, esperamos que en el futuro, este tipo de proyectos puedan reproducirse en comunidades cercanas, desde los propios zapatistas, dando lugar a las primeras microrredes autónomas.

Generadores eólicos «hazlo tú mismo», compartiendo habilidades y fortaleciendo la autonomía

Teniendo, como dijimos, al movimiento zapatista como nuestra principal fuente de inspiración comenzamos a pensar que necesitábamos conectar lo que sucede al otro lado del mundo con la realidad que vivimos. Vimos que no bastaba con apoyar la lucha contra el capitalismo y la construcción de la autonomía en otro lugar, sino que era necesario construir procedimientos autoorganizados allí donde vivimos, en nuestra vida cotidiana, en un proceso que pretende fortalecer las luchas sociales anticapitalistas locales. Así es como nos involucramos en la construcción de aerogeneradores Do It Yourself (DIY) con materiales sencillos. Se montó un laboratorio muy sencillo en un centro social de la ciudad de Atenas, al que acudió mucha gente para ofrecer sus puntos de vista y sus manos en el trabajo. Al principio fue difícil, ya que no teníamos ningún manual, ni conocimientos suficientes, ni experiencia de ningún tipo. Sin embargo, fuimos paso a paso intentando compartir los conocimientos existentes y creando una «caldera» de conocimiento colectivo que fue creciendo. Trabajando juntos e intercambiando opiniones surgió la idea de instalar estos generadores en okupas y espacios autónomos, con el fin de conseguir autonomía energética, minimizando nuestra huella de carbono.

El primer intento de instalar una turbina DIY se realizó en una casa okupa del norte de Atenas, llamada Prapopoulou Squat. Al ser sólo el primer intento no tuvo los resultados esperados (o mejor dicho, los deseados) y acabó con las alas volando por todas partes. No obstante, fue una experiencia liberadora que nos mostró el camino a seguir. Nuestro segundo intento fue un poco más organizado, aún incluyendo muchas improvisaciones y aunque se mantuvo en una pieza ,no produjo mucha electricidad.

Y entonces, después de un año y medio de divertirnos mucho mientras adquiríamos conocimientos, pero sin resultados rompedores, llegamos a ese punto crucial en el que las cosas empezaron a encajar: Descubrimos un taller de construcción de generadores eólicos DIY organizado por el colectivo Escanda en España. Allí construimos un generador eólico que realmente funcionaba en sólo 9 días.

Nuestro trabajo allí se llevó a cabo mediante un proceso de libre cooperación e igualdad que no discriminaba sexos ni aceptaba expertos. Fue una experiencia preciosa que demostró claramente que la solidaridad y el intercambio de habilidades entre colectivos de todo el mundo es crucial y que los momentos en los que los pequeños pasos de cada resistencia se encuentran, pueden ser muy inspiradores.

Durante nuestros pocos años de existencia, nunca tuvimos una visión muy clara del camino que seguíamos, pero seguimos moviéndonos, sintiendo nuevas posibilidades en el aire, y siempre apuntando a un cambio social radical. Como dicen los zapatistas «el camino se hace al andar». La teoría nació de la práctica y a través de nuestras necesidades y deseos expresamos el marco de nuestras acciones e intuimos los nuevos caminos que se iban a abrir.

Nos hemos dado cuenta de que, además de protestar y condenar, es importante intentar ser creativos y empezar a construir hoy el mundo por el que luchamos para que se cree mañana. Recuperar el conocimiento y el saber hacer del monopolio del Estado y del capital es un aspecto importante de la lucha y nos ayuda a creer en nuestra capacidad de construir cosas pequeñas ahora, pero mucho más grandes después. La resistencia creativa da pie a que la gente vea en acción y viva lo que es la autoorganización, vea los beneficios y las dificultades en la práctica y no sólo tenga teorías e ideas abstractas al respecto. Y entonces una idea que era abstracta en nuestras mentes durante mucho tiempo empezó a tomar forma. Era la idea de involucrarse en la forma en que la gente aprende.

Así que ocupamos, junto con otras personas, un espacio abandonado dentro de la Universidad Técnica Nacional de Atenas (NTUA) y creamos el Okupa Acelerador Freedons (επιταχυντής ελευθερονίων / epitahintis eleftheronion). El punto básico de la okupación era la creación de un espacio autónomo de libre exploración del conocimiento en el corazón de la aburrida y supresora universidad del Estado. Como resultado, temas como la educación libertaria comenzaron a estar entre nuestros intereses. Comienzan a organizarse talleres de generadores de viento con un método de igualdad, tratando de abolir las relaciones de poder entre todas las personas involucradas, aprendiendo unas de otras y pretendiendo tomar la educación en nuestras propias manos.

La evolución de la okupación, que se esta llevando a cabo ahora que estamos escribiendo este texto, es un procedimiento separado de F.A.R.M.A. que contiene otras ideas tambien como talleres sobre software de codigo abierto, bricolaje de todo, anti-consumismo, cultivar la tierra etc. Nuestro plan para el futuro, en lo que respecta a este proyecto, es tener un taller de generadores eólicos DIY una o dos veces por semana para estudiantes y cualquier otra persona que pueda estar interesada, así como organizar algunos talleres de diez días donde la gente de otros lugares de Grecia y otros países pueda quedarse, trabajar y aprender a construir turbinas eólicas en un proceso horizontal.

Para completar la geografía y el calendario de nuestra pequeñísima resistencia, tenemos que viajar otra vez al otro lado del Atlántico. Para visitar esta vez a los colectivos autoorganizados que intentan aplicar la tecnología apropiada mientras trabajan con los indígenas, las comunidades y las okupas, siempre desde la izquierda y desde abajo, en esta tierra tan fértil llamada México.

Durante nuestra visita a México este verano sentamos las bases para una buena colaboración en los próximos años, con la intención de intercambiar conocimientos, y trabajar juntos en tecnologías que puedan apoyar la lucha por la autonomía en todas partes. Así que seguimos avanzando paso a paso en un futuro imprevisible. Queda mucho camino por recorrer y muchos errores por cometer, pero cuando se anhela la libertad, la vida nunca es aburrida ni infecunda.

Tras el levantamiento zapatista de 1994 y después de las movilizaciones contra la OMC en Seattle en 1999, los movimientos del sur global han empezado a trabajar en red con los movimientos del norte global. Claramente, luchan como uno solo contra la represión capitalista neoliberal, en las calles de Génova, Argentina, África del Norte, etc. y es evidente que un nuevo movimiento que no está interesado en tomar el poder político está empezando a formarse desde abajo, creando nuevas estructuras hacia la autonomía. Nuestros caminos se han cruzado con estos movimientos y nos hemos dado cuenta de que la solidaridad entre todas las luchas es nuestra arma, construyendo resistencias creativas locales que construyan nuestra autonomía, junto con la comunicación y coordinación con estas luchas a través de redes comunes, como se propone en la Sexta Internacional que se creó en las profundidades de la selva Lacandona en Chiapas.

Hemos visto el movimiento de la Otra Campaña en México y los levantamientos en Oaxaca y Atenco, siendo reprimidos violentamente. Hemos escuchado otras voces, en el Encuentro de Pueblos Indígenas de las Américas en Vicam en octubre de 2007 y en el Segundo Encuentro de los pueblos zapatistas con los pueblos del mundo en julio de 2007. La situación de aumento de la represión es global, contra los movimientos indígenas y rurales como el movimiento contra los Juegos Olímpicos de Invierno en Canadá, las luchas para mantener el petróleo en el suelo en el Delta del Níger, contra los movimientos de agricultores y pueblos indígenas como el MST en Brasil, los movimientos campesinos en la India y muchos más en todo el mundo como se expresan a través de la Vía Campesina (movimiento campesino internacional), contra los movimientos en Argentina y muchas otras luchas locales conocidas o menos conocidas contra las muchas caras del neoliberalismo y el capitalismo.

La necesidad de conocer y conectarse con estas luchas es evidente ya que son parte de la lucha anticapitalista global, la lucha por nuestra Madre Tierra y nuestro derecho de autodeterminación como pueblos. Las luchas indígenas de «Tierra y Territorio», por la tierra y el territorio, por la tierra y la libertad, tienen objetivos similares a los movimientos de okupación, de reclamación de las calles y de muchas más luchas en la historia europea de reclamación de los bienes comunes y de protección de la Tierra. El encuentro de campesinos de la India con jóvenes radicales de Europa, por ejemplo, que intentan encontrar un terreno común para plantar semillas y compartir ideas, a pesar de las diferencias en el análisis teórico, las formas de lucha y la cultura, tiene una dinámica que vale la pena desencadenar. Una de las tareas más importantes de colectivos como F.A.R.M.A., que viajan por el mundo y se encuentran cara a cara con los movimientos locales, es poner en red estos movimientos locales con otros, al tiempo que crean una perspectiva global de lucha anticapitalista unificada. Siguiendo el concepto «piensa globalmente, actúa localmente» esperamos que un día nuestros caminos se encuentren.

Colectivo F.A.R.M.A Noviembre 2008
farma@riseup.net
http://www.farmazapatista.blogspot.com

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