Informe sobre los documentos para las ayudas financieras europeas post-covid de Nafarroa

(EUSKARAZ)

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(Fotos: Ekinklik)

A Planeta se complace en presentar este informe elaborado por el colectivo Iruña Gerora. El informe es un análisis y propuestas minuciosas de los documentos públicos en relación a la Transición Energética, el Cambio Climático y las Ayudas Financieras Europeas Post Covid de la Comunidad Foral Navarra y el consistorio de Iruña. En él desmenuza los documentos oficiales obligatorios para poder acceder a las ayudas post covid “Next Generation”, así como otros informes oficiales relacionados con el cambio climático y la transición energética. El documento se caracteriza en que toma un punto de vista central desde y para la ciudad de Iruña.

En el documento se analizan y critican las perspectivas y propuestas oficiales, y tiene como único objetivo despertar a la conciencia social sobre la necesidad de establecer con estos temas un debate público, compartido, entre universidades, organizaciones ciudadanas, barrios, medios de comunicación, personas a nivel individual, con el que poder lograr una imagen de los retos y posibilidades que tiene la ciudad, y desde allí, poder diseñar un proyecto de ciudad también compartido y según los fundamentos del Next Generation y de la Agenda 2030.

El documento define el conocimiento compartido y el debate como las bases de la adaptación social al nuevo tiempo histórico, y a la participación política ciudadana como el motor que va a empujar la transformación sistémica que necesitamos en nuestra ciudad.

El mismo documento es un ejercicio de participación ciudadana desde lo social, para aportar conocimiento que los partidos políticos no disponen o quieren disponer. Y una llamada de atención a la falta de rigor de unos documentos oficiales que analizan y proponen sobre unos retos de gran importancia histórica, y que por eso, no cumplen con sus obligaciones públicas de protección de lo que somos y necesitamos ante esa situación.

Esta aportación es considerada como un derecho democrático, pero también como una obligación ética con la sociedad y las generaciones futuras. Hoy nadie puede quedarse, desde ningún ámbito, con los brazos cruzados ante la terrible situación global que sufrimos, y que si no actuamos con celeridad e inteligencia, va a ir agravándose.

De igual forma, las ingentes sumas que se espera inyectar en nuestras economías (europeas) deben invertirse para ese objetivo y no para completar gastos interrumpidos de infraestructuras cuestionadas y ahora innecesarias, o para reflotarlas grandes empresas o sus proyectos, o para dar continuidad a nuestra dependencia fosilista.

El Next Generation UE supondrá para el estado una inyección de 70.000 millones de euros. Así que también es una responsabilidad con el resto del Planeta, de sociedades y economías destrozadas aún mas por la pandemia, y que no contarán con tales ayudas. En sí, tanto la pandemia como estas ayudas, incidirán en la perpetuación de la hegemonía de unos pocos países en en mundo, por lo que tenemos la responsabilidad de que ese dinero se invierta con criterio y seriedad y no sirva para acrecentar las desigualdades.

Los documentos institucionales investigados son “Next Generation. una Visión para Navarra. Estrategia de Cohesión Territorial-social”, los municipales “Estrategia de Transición Energética y Cambio Climático 2030 de Pamplona” y el “Plan de Recuperación y Resiliencia de Pamplona (Agenda Urbana, Estrategia 2030)”.

¿Es esta la solución?

En realidad, la solución a la crisis sistémica pasa por una renovación democrática, con una profundización de la participación ciudadana y de los valores que componen esa democracia: la libertad, los derechos, el debate constructivo…

El colapso por covid no va a ser el último. Si no aplicamos cambios profundos, aumentará la frecuencia de crisis globales financieras, sanitarias, climáticas, bélicas. Y las situaciones consiguientes no harán sino profundizar los problemas de contaminación, falta de recursos, en un proceso de retroalimentación que puede suponer el mayor genocidio humano, global, de nuestra historia como especie.

Ya existen muchos colectivos, iniciativas, propuestas y conocimiento para poder enfrentar la situación. No partimos de cero. Gestionando con un ánimo ahorrador y ecológico lo que ya somos, el cambio ya iba a ser perceptible.

Si algo nos ha enseñado el colapso por covid es la necesidad de contar con estructuras públicas universales que nos ayuden a enfrentar situaciones graves. Pero el sistema fosilista financiero global ha debilitado lo público. La administración sufre de falta de perspectiva, gasto público excesivo e ineficaz, administraciones corruptas, fraude, malas prácticas y una tendencia radical a la privatización de los servicios. Por eso, debemos tomar conciencia de la necesidad de apoyar la administración para que evolucione y se fortalezca, porque en una sociedad de masas es imprescindible para la gestión de cualquier reto. Las instituciones deben delegar poder, y la ciudadanía debe proteger lo que nos queda de público, con todas sus debilidades, contradicciones y fallos, para desde ahí, en una acción conjunta, renovarlo y fortalecerlo. Y para eso hay que definir una nueva generación de derechos sociales, enfocar la política en el interés general, nuevos índices de orientación pública, y apoyo a los equilibrios esenciales para la vida.

Por otro lado, la transición energética impone a los medios de producción una reorganización integral y radical basada en un cambio de perspectiva absoluta de lo que es la empresa, el negocio, el empleo, el consumo, y comenzar a basar su actividad en una responsabilidad social corporativa mucho más interiorizada y relacionada con todos estos retos globales. Si las empresas van a recibir semejantes ayudas públicas, es justo que construyan un nuevo contrato social, abriéndose un debate profundo público sobre la democratización de las relaciones laborales.

Ante los gigantescos retos globales que se expresan en nuestro contexto local, y que componen un marco complejo e incierto, necesitamos más que nunca un pensamiento colectivo, interdisciplinar y ético que surja de un diálogo y debate sincero, plural, crítico y propositivo que logre una gran alianza social de la que nuestras generaciones venideras puedan sentirse muy agradecidas. Hoy, criaturas de cualquier extracción social, sienten miedo y preocupación cuando en la escuela les informan sobre los graves problemas medioambientales. Temen por su vida…

Por todo esto podemos decir que las propuestas de Gobierno de Navarra y Ayuntamiento de Pamplona nacen desvirtuadas porque no es posible, desde un prisma auténticamente democrático, aceptar que unos retos de estas características deben y pueden solucionarse únicamente desde la Administración y la Empresa. El reto es sistémico y por tanto el momento exige una profundización en los procesos democráticos, para implicar a toda la sociedad, en el análisis, el proyecto de solución, y el proceso para lograrlo. Porque necesitamos toda la inteligencia social y toda la energía común para enfrentarlo.

Es imposible recuperarnos y crear otro modelo social basándonos en una serie de baterías de proyectos con una débil coherencia sobre líneas tales como la digitalización y el cambio tecnológico, cuando además se encaran con sistemas de pensamiento fosilistas.

Si realmente queremos proteger la Sociedad y transformarla, es de sentido común tener una imagen lo más objetiva y científica de los retos con todas sus implicaciones, más allá de las económicas. Esta imagen solo puede ser construida tras un trabajo compartido por todas las ciencias, y el mayor número de personas y colectivos, y con una amplia divulgación para lograr que sea una imagen compartida por toda la sociedad.

Nunca cambiaremos la sociedad sin movilizarla. Y nunca se movilizará sin motivación para ello. La experiencia con la Covid es un referente de que es posible hacerlo, que hay voluntad, sensibilidad y mecanismos para lograrlo. Pero en este caso, la movilización debe lograrse a partir de otro tipo de participación, para un proceso todavía más largo y que nos va a costar renuncias personales más interiorizadas sobre sistemas de pensamiento y hábitos que van más allá del ocio. Por eso es importante, tras disponer de la imagen, el acertar en objetivos y estrategias, que también deben ser diseñados de manera holística y compartida. Y que nos impliquen a tod@s, según responsabilidades y posibilidades. Cambiar el modelo fosilista es responsabilidad y derecho de toda la Sociedad, y así debiéramos interiorizarlo.

Estas decisivas necesidades pasan por dirigir parte de los fondos a procesos previos de análisis científico, divulgación comunicativa y creación participada. Si no, estos proyectos, raquíticos, solo nos harán perder un tiempo y unos fondos preciosos. Por ello, proponemos que parte de estos fondos se dirijan a la celebración de un debate multidisciplinar, científico y social, del que podamos extraer una imagen de la situación real a la que nos enfrentamos, y del que así mismo, podamos empezar a diseñar propuestas para ir solucionando los diferentes retos que componen la crisis que enfrentamos.

Creemos que en ese debate deben tomar parte las dos universidades navarras, todos los colectivos sociales interesados, la ciudadanía y los medios. Que deben ser invitadas personalidades que puedan ofrecer testimonios significativos. Que deben tratarse todos los temas que se ven afectados por esa transición energética para poder generar esa imagen compartida que necesitamos. Debiera hacerse pública y darle valor a la opinión de la infancia y la juventud, puesto que peligra su mundo del futuro. Y sobre todo, debemos ser capaces de generar con este debate la convicción de que otro mundo es posible, despertar la responsabilidad de que somos las generaciones que debemos comenzar ese cambio, y alimentar la motivación para disponer de un recurso imprescindible, la ilusión de las personas por ese cambio.

Iruña Gerora es una asociación abierta nacida en 2017. Participan personas del mundo activista, académico, científico, cultural y vecinal desde la que se investiga —fundamentalmente en el ámbito local— la transición social a través del decrecimiento impuesto como consecuencia de la era de la contracción económica. Iruña Gerora comparte con la ciudadanía este conocimiento proyectado hacia la consecución de una sociedad resiliente, poniendo en valor las herramientas basadas en el potencial ambiental, histórico, cultural y humano en beneficio de las personas y el Planeta.

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