(Euskara)
La jornada de protestas deja víctimas de la represión policial y la injusticia institucional en Limoges, Francia.
La llama de la esperanza se encendió en el interior de muchas personas el 17 de octubre en las calles de Limoges. Estudiantes, comerciantes, agricultores/as, ecologistas, anarquistas, comunistas… todo un conglomerado de ideologías y actitudes vitales que se unieron contra un sistema opresor que ahoga, exprime y desgarra la vida y la naturaleza. La marcha fue llegando al ayuntamiento; podría haber tomado otro rumbo, pero lo cierto es que tenía sentido acercarse allí, la “Mairie” es símbolo de la toma de decisiones contra la que se manifestaban los miles de personas.
Un grupo rompió unas ventanas del ayuntamiento y el fuego que prendieron incendió el edificio. Su famosa cúpula histórica ardió en llamas.
Hay vídeos, muchas personas vieron los acontecimientos a través de las pantallas de sus móviles; pero en ninguno se distingue a nadie como para señalarlo como responsable del incendio. Sabemos que, desgraciadamente, no tener pruebas no exime a nadie de ser acusado por la “justicia”.
H. e Y. han sido víctimas de la in-justicia.
H. tiene 34 años. La familia y quienes le conocen lo describen como “un joven sensible, amante de la naturaleza y no violento”. Joven detenido sin pruebas. Joven comprometido con la defensa de la naturaleza. Joven con lazos con los habitantes de las montañas de Limousin. Joven acusado en medios de comunicación antes de un juicio. Joven estigmatizado por unirse a la lucha de tantos miles de personas. Joven chivo expiatorio.
Y. tiene 66 años. Albañil, poeta, artista, afectuoso. Detenido sin pruebas. Acusado antes de un veredicto de un juez. Estigmatizado, como se estigmatizan los suburvios de las ciudades, la gente empobrecida, las personas racializadas, las no asalariadas, los colectivos minoritarios, la gente de las montañas, la migrantes.

La fiscalía no ha presentado, hasta la fecha, la más mínima prueba de su culpabilidad. A H. e Y. se les acusa, entre otras cosas, de pertenecer a una asociación de malhechores. Malhechores son quienes hacen el mal. ¿Cuál es ese mal que define el sistema? ¿Quiénes son los buenos? Traemos aquí las palabras de la Unión de las Montañas de Limousin (del 22 de octubre):
“Si existe un partido del caos, es el de aquellos que persiguen implacablemente, con una obstinación mercantil, la destrucción de todo lo que hace habitable este mundo. Aquellos que pavimentan, envenenan y bombardean. Aquellos que exterminan animales. Aquellos que odian a las mujeres, a los extranjeros, a las personas LGBTQIA + y a todos los demás.
Si existen saqueadores, son aquellos que destripan la Tierra en busca de cualquier mineral valioso, que bombean agua subterránea a megaembalses, que expulsan y colonizan.
Si existen campos de entrenamiento para la ira popular, son las escuelas secundarias insalubres, las fábricas del dolor, los barrios marginales de las metrópolis, el alambre de púas en las fronteras y las escasas horas de descanso robadas por las pantallas de Bolloré.”
El 23 de octubre algo más de una docena de familiares, gente afín y prensa, nos juntamos en el Complejo judicial (sito contiguo a la prisión), a la espera del veredicto del juez de libertad (en el último de los juicios que se les harían ese mismo día). Esperamos bajo la lluvia, ateridos de frío, durante más de 10 horas de pie en una acera ridículamente estrecha. Una verja nos separaba del recinto donde teníamos prohibida la entrada: un enorme soportal cubierto y el cálido interior del edificio.
H. llevaba incomunicado desde el martes. Y. había sido detenido el jueves. En la madrugada del 24 les enviaron a Poitiers y a Bordeaux respectivamente.
Las defensas de los acusados salieron convencidas de la injusticia que estaban sufriendo ambos. El martes 4 de noviembre 10:30 h presentarán la petición de libertad condicional.

Queremos enviar nuestro apoyo a la familia y gente afín de H. y Y., que ahora deben soportar, además, amenazas de grupos fascistas. También animamos a quienes quieran solidarizarse con ellos, a que apoyen la causa como puedan: organizando manifestaciones en sus pueblos, escribiendo artículos, dando apoyo económico, difundiendo el caso con gente conocida…
Pongamos en duda quiénes son los/as violentos/as, los/as alborotadores/as. Solidaricémonos con quienes oponen resistencia al poder de las instituciones por un mundo nuevo.
Libertad para los encausados, basta de montajes policiales.

Más información
De la familia de H.: https://labogue.info/spip.php?article2609&lang=fr
De las montañas de Limousine: https://labogue.info/spip.php?article2607&lang=fr