El Tratado de la Carta de la Energía es un acuerdo contra el clima. Firma!

El tratado que Europa debe abandonar para luchar contra el cambio climático

Cuando se firmó el Tratado sobre la Carta de la Energía (TCE en adelante) en 1994, pocos podían anticipar los enormes costes económicos que supondría para sus signatarios o las formas en las que se usaría para limitar la capacidad de acción frente a la crisis climática.

La UE y sus gobiernos tienen ahora la oportunidad de detener esta situación retirándose colectivamente del TCE. El 2 de marzo se reanudará una nueva ronda de negociaciones para “modernizar” este tratado anticuado y peligroso, pero las negociaciones están condenadas a fracasar: ningún Estado miembro ha demostrado una verdadera ambición por eliminar las disposiciones más peligrosas del TCE.

Mientras tanto, Investigate Europe ha revelado nuevos detalles sobre la gran amenaza que supone el TCE para el clima, incluyendo la asombrosa cantidad de infraestructura en energía fósil que está protegida por el tratado en la UE, el Reino Unido y Suiza (unos 344.600 millones de euros); los vínculos estrechos entre los altos cargos de la secretaría del TCE y la industria de los combustibles fósiles, y nuevos hallazgos sobre los opacos procesos de arbitraje del tratado.

¿Qué es el Tratado sobre la Carta de la Energía (TCE) y por qué es un problema?

El TCE es un acuerdo que se aplica a más de 50 países. Otorga a los inversores extranjeros del sector energético amplios poderes para demandar a los Estados por acciones gubernamentales que supuestamente han perjudicado sus inversiones. Por ejemplo, legislar a favor del clima; el gigante del carbón alemán RWE ha demandado a los Países Bajos por 1.400 millones de euros en concepto de “indemnización” por el abandono del carbón. Los inversores pueden utilizar un sistema judicial paralelo para pedir a los gobiernos compensaciones millonarias. El TCE actúa como un freno a las medidas para la transición energética porque sus disposiciones protegen a los inversores en energías fósiles y porque los gobiernos pueden recibir demandas muy elevadas.

¿Por qué estamos en un momento clave? Modernización, expansión y necesidad de retirada

Los países firmantes se reunirán a principios de marzo para discutir una posible reforma para “modernizar” el tratado. Sin embargo, estas discusiones están condenadas al fracaso, ya que nada de lo que hay sobre la mesa de negociación podría hacer que el TCE sea compatible con los principales objetivos climáticos como el Acuerdo de París sobre el Clima, o con la futura Ley de Clima de la UE o estar en línea con el debate actual sobre el Pacto Verde Europeo.1 Las propuestas presentadas por la UE seguirán protegiendo a las empresas de energía fósil y no evitan las disposiciones más peligrosas del TCE que se podrían utilizar para limitar la acción climática.2 3 4 Además, cualquier cambio en el tratado tiene que contar con un apoyo unánime y los distintos Gobiernos implicados tienen intereses muy diferentes.

Y lo que es peor, la Secretaría del TCE, con sede en Bruselas, está trabajando sin parar para conseguir la expansión del acuerdo a otros países en África, Oriente Medio, Asia y América Latina.

Europa tiene que actuar ahora: la emergencia climática ya es una realidad y las empresas de combustibles fósiles pueden acentuar aún más esta crisis con el TCE. El tratado se concibió originalmente para proteger las inversiones en Estados con situaciones jurídicas inciertas, pero en la actualidad dos de cada tres casos de la Carta de la Energía son demandas presentadas por inversores de la UE contra Estados de la UE. Los inversores están demandando a los gobiernos usando el arbitraje de inversiones no sólo por el valor de sus proyectos, sino también por el lucro cesante “potencial”. El sistema de tribunales de arbitraje de inversiones es un club cerrado de árbitros que en ocasiones también actúan con múltiples roles (a veces decidiendo sobre el caso, otras defendiendo al inversor) en un sistema que les hace ganar unos honorarios asombrosos. Y todo este dinero procede de los presupuestos públicos.

Es hora de irse

Los gobiernos europeos y la Comisión Europea pueden optar por retirarse del TCE. Firma la petición para que esto ocurra. Retirarse no es difícil. Cualquier país puede abandonar el TCE en cualquier momento tras cinco años de pertenencia al mismo, simplemente notificando por escrito. Esto es así para casi todos los más de 50 miembros del tratado, incluida la UE y sus Estados miembros. Podrían retirarse del TCE inmediatamente; Italia lo hizo en 2016. Una retirada conjunta de todos los Estados miembros restantes de la UE tendría un impacto positivo aún mayor.

 

1https://energy-charter-dirty-secrets.org/es/#modernizacion

2https://caneurope.org/energy-charter-treaty-reform/

3http://ccsi.columbia.edu/files/2021/02/ccsi-union-europea-tratado-carta-energia-tce-martin-dietrich-brauch.pdf

4https://ec.europa.eu/energy/sites/default/files/eu_submission_-_revised_definition_of_economic_activity_in_the_energy_sector.pdf

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