Protestas causan pérdidas millonarias en el yacimiento de fracking de Vaca Muerta (Argentina)

En plena pandemia, un conflicto que laboral que afecta al personal de la sanidad (médicos, enfermerxs y otrxs trabajadores) de Neuquén, ha provocado un apoyo masivo y un resultado óptimo contra la economía fósil regional. Como resultado de los cortes de carretera, el contestado y altamente nocivo yacimiento de fracking de Vaca Muerta (Argentina) ha visto su actividad detenida. Cuantifican la pérdida de gas en 1 millón de m3 por día. Y la pérdida económica en millones: 10 millones de dólares hace dos días, el 14 de abril, cuando llevaban 6 días. Pero su lucha lleva más, pues el 1 de abril ya realizaron 5 cortes, más el día 7. O incluso meses, porque es consecuencia de una política neoliberal y anti-laboral de larga trayectoria en la que los reclamos de las personas trabajadoras son ignorados sistemáticamente. El 10 de abril ya fueron 12 cortes.

Argentina atraviesa actualmente una segunda ola de coronavirus, que afecta sobre todo a la capital, pero que se prevé que pronto alcance Neuquén. Ante esta situación de exposición y peligro, y sobre-carga de trabajo y estrés, los sindicatos pactaron con las instituciones una subida tan sólo del 15%, cuando la subida de los precios superó eso y cuando el año pasado, 2020, en plena pandemia, no recibieron aumento. Además, lo más grave, lo hicieron ignorando las asambleas laborales de base. Porque la preocupación principal de ATE, la Asociación de Trabajadores del Estado argentina, ha sido la de garantizar la paz social, desmovilizar y acallar a trabajadores y trabajadoras.

La respuesta no se hizo esperar. Debido a la localización de ésta, la zona petrolífera de Argentina, el efecto también es considerable, porque tocar la producción petrolera es un misil a la línea de flotación del Estado. Pero aún así, tanto profesionales, como el pueblo que se solidariza con ellas y ellos, y pese a las condiciones de pandemia, se ven obligadas a seguir luchando para materializar sus demandas. Está claro que no basta con aplaudir, sino ser responsable y tener en cuenta las condiciones laborales de las personas trabajadoras y apoyar sus reclamos. Así que, mientras que el gobierno y los sindicatos mayoritarios han dejado que desear en esta coyuntura, el pueblo ha respondido con contundencia. El piquete sanitario ha recibido el apoyo práctico de vecinos, militantes de izquierda y comunidades indígenas, haciéndole más contundente y permitiendo el que se prolongue. Verdadera solidaridad de pandemia!

Las personas en los piquetes y protestas son trabajadoras auto-convocadas, que se sienten traicionadas o que no comulgan con los sindicatos mayoritarios. Como explica en La Revuelta, la trabajadora Sol Martín, ya están organizadas en una asamblea inter-hospitalaria con representación de toda la provincia y con cortes de carretera dispersos, no centralizados. Para que haya tenido ese efecto los cortes deben ser muy multitudinarios, eficaces y en muchos puntos. Martín explica que “el reclamo por una mejor recomposición salarial derivó en nuevas formas de organización, no solo democráticas, sino también feministas”. Así aclara que “ser mujer biológicamente no significa ser feminista. Las señoras ministras que están definidas para la mediación vienen con el discurso del gobierno, una línea clara de no darle lugar a la lucha de salud”. (Lean la entrevista: no tiene desperdicio!!!)

También demuestra el mal hacer de esos que representan a las personas trabajadoras y aquellos que gestionan la economía, que por no obrar con justicia, han provocado muchas más pérdidas y una crisis, cuando ya se está sufriendo otra. Incluso se ha puesto en riesgo el abastecimiento nacional, empezándose a sentir con fuerza ya el desabastecimiento a nivel local e incluso amenazando el de la vecina Chile. Unos 1.200 camiones fueron detenidos y eso afecta la extracción y producción del yacimiento, provocando consecuentemente la paralización de 40 equipos de perforación, fractura y asistencia. Porque los piquetes también impiden el acceso a trabajadores, a equipos y a materiales precisos para la actividad.

Hoy 16 de abril comenzó una nueva mesa de diálogo con el gobierno regional, a la que se espera hallen respuesta. Pero el gobierno sigue en sus treces, queriendo negociar a la baja, y no reconociendo a las y los trabajadoras autoconvocadas, descalificándolas, y tratándolas como se acostumbra en estas situaciones, de ser un grupo de radicales los que se han apoderado del movimiento. Pero como decimos, el movimieno ahora incluso cuenta con más apoyo para seguir con la presión. Las marchas se suceden, siendo la última masiva para lo que es Neuquén. Y los cortes de ruta se mantienen.

Interesante también, Neuquén es la provincia donde nacieron los piquetes en 1996 como más contundente forma de protesta de aquellos que se habían quedado sin trabajo, coincidencia también, sobre todo de la entonces privatizada YPF, engullida por la española Repsol y luego nacionalizada (2012). El movimiento piquetero se convirtió en una de las principales expresiones de resistencia en el país. Sobre todo porque pronto, pese a privatizaciones y otras chuflainas neoliberales, la crisis golpeó fuerte en 2001 multiplicando el desempleo.

No es coincidencia que las protestas hayan afectado a la actividad gasista y petrolera. Nadie es ajeno en esta provincia a las consecuencias de la actividad extractivista en la salud. Como responsables sanitarios tienen plena conciencia de los efectos desastrosos en la salud causados por la industria petrolera y gasista en la región, así como la ambiental. Como la misma Sol Martín explicó a OPSur “Lo único que deja en claro el gobierno, una vez más, es que es fiel representante de los intereses del resguardo de las ganancias millonarias de las empresas petroleras nacionales e internacionales”. Porque si bien la región es fuente de energía y de beneficios, estos no son invertidos en la sociedad local, en su sistema sanitario, que a cambio si sufre los impactos de la explotación.

El fracking produce altos volúmenes de residuos también altamente tóxicos, por su contenido químico (los más de 500 qímicos secretos utilizados para separar el gas y el petróleo), de petróleo y metales pesados de las aguas de formación. Y también facilita, al fracturar la roca, que estos se filtren en los acuíferos que alimentan suministros hídricos de ecosistemas y comunidades.

(Más sobre salud y el yacimiento Vaca Muerte en OPSur)

Pero también produce muchos gases como CO2 y los gases conocidos como compuestos orgánicos volátiles (COVs) que son altamente tóxicos y potencialmente mortales: benceno, butano, etilbenceno, metano, propano, octano, tolueno y xileno. La emisión de gases de los pozos y las plantas de almacenaje, en el transporte son constantes, como ya demostró la organización Earthworks en filmaciones con infrarrojos en Vaca Muerta. Estos gases son además los de mayor efecto invernadero.

Y por no hablar de los efectos en la salud de la combustión de ese petróleo y gas, y su consecuente contaminación. En esa contaminación tenemos dióxido de carbono y óxidos de nitrógeno, pero también alguno de los COVs antes mencionados. Argentina se sitúa en la posición 28 de una lista de 220 países que producen más emisiones atmosféricas contaminantes a nivel mundial contribuyendo con 17% a la de todo Sudamérica.

Como en otros lugares de extracción petrolera y gasista, los efectos más comunes son dérmicos (sarpullidos), gastrointestinales (diarreas y vómitos), así como fiebre y dolor de cabeza, y a la larga evolucionan en cánceres, abortos, etc, porque muchos efectos solo se manifiestan a largo plazo. A ello también afecta el estrés de la actividad extractiva, muchas veces sucediendo junto a las viviendas (y muchas veces siendo éstas muy rudimentarias). Tanto en Neuquén como en la provincia aledaña de Río Negro, también en el yacimiento de Vaca Muerta, se dan incluso casos de leucemia en niños que viven cerca de pozos de fracking (tres y cuatro veces más que la media nacional), aunque ahí también se le suma la contaminación por agroquímicos. Un cóctel mortal.

Lo que está claro, es que una actividad como el fracking altamente contestada por la población local e indígena en Neuquén, ha visto ahora como es detenida de la forma más eficaz, y no por razones directas, pero sí por personas que por su trabajo son conocedoras de sus consecuencias. Desde A Planeta, nuestra solidaridad con las personas trabajadores de la Sanidad autoconvocadas de Nuquén, con toda la población que la apoya, y con la población que sufre los efectos de la industria fosilista.

(Esta también es una historia de la movilización muy detallada: www.anred.org/2021/04/10/neuquen-cronica-de-la-lucha-de-autoconvocados-de-salud)

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