XR bloquea 15 centros de Amazon para Black Friday

A Planeta (Fotos: XR Bristol y AMZN for Climate)

(ENGLISH)

Black Friday es otra de esas importaciones gringas de nuestra cultura; como muchas de ellas, con un sentido meramente comercial. Otro día que se ha añadido a nuestro calendario para impulsar más consumismo. Como ya es de sobra conocido (pero no asimilado), el consumismo promueve el uso y derroche de recursos y energía en la fabricación de objetos que compramos, y también de recursos y energía en su transporte, a la vez que revierte en beneficios en las grandes empresas, por tanto en sus directivos y en las economías donde esa riqueza se acumula.

En estos últimos años se ha impuesto la compra, y el consumismo, por internet, y con ello, el auge de empresas que se dedican a ello, siendo de entre ellas, Amazon la que logrado hacerse con el monopolio.

Black Friday (se ha impusto incluso sin ser traducido!!!) se celebra el viernes previo al día de Acción de Gracias, celebración de Estados Unidos, y marcaba el inicio de la temporada de compras navideñas. Desde 2005 se convertió en el día de compras más concurrido del año en EE.UU.. Con el fin de estimular el consumismo, las empresas comenzaron a  realizar ofertas, rebajas de artículos que no tenían salida, etc.

En 2015, Amazon fue la primera en impulsar Black Friday también en julio, lo que fue seguido por otras compañías. Esta iniciativa deja claro el interés de Amazon en fechas como éstas. Porque Amazon se ha convertido en la principal vendedora por internet (online) y en 2019 se convitió en la mayor comercializadora minorista mundial superaando a la gigante Walmart. Sus beneficios actuales son de 26.903 millones de dólares (abril 2021).

Beneficios que se basan entre otros en todo el comercio y reparto que realiza, en los que el transporte, y por lo tanto emisiones de gas de efecto invernadero, es fundamental. A ellas deberíamos también añadir todas las emisiones del internet y las bases de datos, normalmente infravaloradas, así como de toda la energía usada en sus almacenes.

Por tanto, Amazon ha sido cuestionada por activistas climáticos, y por sus propios trabajadores, que pese a las restricciones asociativas y sindicales de la compañía, configuraron Amazon Employees for Climate Justice (Emplead@s de Amazon por la Justicia Climática). Como una trabajadora reflexionaba “¿Para qué estamos arriegando nuestras vidas? ¿Para qué los conductores está arriegando sus vidas? Resulta que estos productos están lejos de ser esenciales”.

     

Ayer, jueves 25 de noviembre, víspera de un nuevo Black Friday, la organización de acción climática Extinction Rebellion en el Reino Unido, se centró en Amazon, bloqueando 13 de sus almacenes desde los que destribuye sus productos, así como otros en Estados Unidos, Alemania y Países Bajos. L@s activistas consiguieron bloquear el almacen de Avonmouth en el puerto de Bristol, situándose desde las 4 de la madrugada en el acceso del almacen con trípodes y encadenándose a bidones. También colocaron pancartas, entre ellas una que rezaba “Beneficios infinitos, Planeta finito”.

El objetivo de interrumpir el negocio de Amazon ha sido el intentar obligar a este gigante global a cambiar sus «prácticas corporativas altamente destructivas para el clima». Las propias cifras de Amazon de 2020 revelan que sus emisiones de carbono aumentaron un 19% a pesar de la reducción internacional del mercado durante la pandemia de Covid-19. Porque, en su caso, las personas aumentaron el uso de comercio online, y también, como tristemente ocurre con el consumismo, buscaron en el consumo de productos formas con las que aliviar las restricciones del confinamiento. Así en 2020, la actividad de Amazon supuso el equivalente a 60,64 millones de Tm3 de CO2,  más emisiones  que un país del tamaño de Dinamarca.

En 2019 Amazon se comprometió a ser Zero Net (Saldo Cero de emisiones) para 2040, lo que según la evidencia, pero sobre todo según su evolución (en 2019 sus emisiones de CO2 fueron de 51,17 millones de Tm3 ) no se lo puede creer nadie. Las y los activistas de XR le critican que «no hay evidencia de cómo se logrará y la promesa no incluye la cadena de suministro de Amazon».

En 2014 Amazon ya anunció compromisos similares de alimentar sus centros de datos con energía 100% renovable (como Apple, Facebook y Google en aquella época). Entonces sí que invirtió algo en energía renovable, para abandonar esos esfuerzos en 2016. En 2019 Greenpeace publicó su informe «Clicking Clean Virginia – La energía sucia que alimenta el callejón de los centros de datos» (Tecleando la Virginia Limpia) en la que trataba los compromisos de la industria informática con las emisiones. En él concluía que Amazon incumplía sus compromisos de alimentar sus centros de datos con energía 100% renovable.

Pero a su vez, tan dependiente de combustible fósiles para su flota de camiones, ha establecido acuerdos y asociaciones con empresas como BP, Shell y Halliburton. Como informó Gizmodo, Amazon ofrecía a las petroleras servicios basados en datos, “como el aprendizaje automático para mejorar la exploración, la automatización de los yacimientos petrolíferos a través de Internet y el transporte de datos a distancia”.

Gizmodo

A ello añadir que Amazon ha presionado al Gobierno de EE.UU. para que no adopte una legislación climática. Ante su intento de mostrarse como responsable climática y ambientalmente desde su propio portal Sustainability Amazon nos lleva a concluir que como otras muchas grandes empresas, su política es mero lavado verde.

En el bloqueo de Bristol, la activista de Extinction Rebellion, Gaie Delap, explicó que «No se puede permitir que empresas internacionales de esta envergadura creen sus propias leyes. Sus dirigentes tienen la misma responsabilidad que los gobiernos nacionales. Todas entendemos que este tipo de superconsumo es innecesario y destructivo. Y un número creciente de empresas se está distanciando del Black Friday, un día que contribuirá a un aumento de las emisiones de vehículos y de carbono».

La activista se acordó de la muy lejana y esteril Cumbre Climática celebrada en su país y criticó que «dos semanas después de la finalización de la COP26 es realmente chocante que Amazon esté promoviendo activamente el Black Friday. Se trata de una «fiesta de las compras» estadounidense que la propia Amazon introdujo en el Reino Unido en 2010. No lograremos las reducciones radicales de emisiones de carbono que la COP26 demostró claramente que son necesarias simplemente continuando con el ‘business as usual‘ (negocio como de costumbre)”.

También bloqueraon el almacen de Amazon de Dunfermline, en Edimburgo.

  

Apuntando a la responsabilidad climática de Amazon desde sus entrañas

Es conocida la política laboral de Amazon que prohibe los sindicatos. Aún así han existido intentos. El año pasado, trabajadores crearon el Amazon Employees for Climate Justice – AECJ (Emplead@s de Amazon por la Justicia Climática). Este grupo presionó a la empresa para que redujera su impacto en el cambio climático, pero también para que abordara preocupaciones de sus trabajadores de almacén en relación a riesgos de infección de Covid 191.

Como consecuencia, Amazon despidió ilegalmente a dos trabajadoras de Seattle que creía lideraban esta iniciativa, Emily Cunningham y a Maren Costa. La empresa argumentó en su despido que las empleadas «violaron repetidamente las políticas internas». Mientras, ellas elegaban también entre las razones, su intento de organizar un panel con Naomi Klein . Meses antes, Amazon intentó despedirlas acusándolas de violar la política de comunicación externa de la empresa. Ello provocó la protesta pública de cientos de empleados, lo que se repitió de nuevo con la materialización del despido.

Emily Cunningham y Maren Costa de AMZN for Climate.

Por lo que en septiembre 2020 la empresa fue a juicio. El resultado, un año después (septiembre 2021) fue favorable a las trabajadoras, y Amazon acordó una compensación y el permitir (y notificar!) el derecho a organizarse de todos sus empleados sin represalias.

AECJ ha denunciado las emisiones e impactos de Amazon, pero también su racismo medioambiental, pues la mayoría de sus centros logísticos, se sitúan cerca de comunidades desfavorecidas. En el caso de los EE.UU. éstas son en su mayoría negras, latinas e indígenas. Y ellas son por tanto las más expuestas a toda la contaminación de su inmenso parque de camiones. En su vídeo, personas afectadas explican como existen 2 centros de distribución de Amazon en dichas comunidades en San Bernardino (California), con un tráfico de 20.000 camiones diésel. Esas comunidades respiran los gases del diesel que es carcinógeno. Son zonas de sacrificio. El resultado es una alta incidencia en asma y otras enfermedades respitratorias, y alergias.

A las afueras de San Bernardino Amazon además proyectaba construir un aeropuerto que incrementaríael tráfico en otros 500 camiones diesel más al día y 26 más vuelos al día . El proyecto fue llevado a los tribunales pero fue denegada su paralización en 2018, y según distintas informaciones, su actividad se inició este abril. Fiel a su lavado verde y a sus presuntos compromisos de Cero Emisiones para 2040, Amazon anunciaba sus “primeras unidades terrestres que funcionan con electricidad”. Como argumentaba uno de los afectados, Amazon construye almacenes e infraestucturas como los aeropuertos en sus comunidades, porque en comunidades ricas se opondrían.

Euskal Herria también contra Amazon

Dentro de su expansión, Amazon también proyecta un centro de distribución en Euskal Herria en Oiartzun que ha suscitado gran oposición local. Ahora, la plataforma local prepara una nueva campaña con la vista en el consumismo ligado a la Navidad. Como siempre, la Plataforma de Oiartzun promueve el comercio local, la economía circular y la sostenibilidad frente al modelo de Amazon. Como dicen «El pueblo que queda cercado por una muralla de centros comerciales no tiene miedo al monstruo. Pese a que el cerco crece, el pueblo que defiende su comercio local no teme a la globalización». La Plataforma denuncia también el impacto ambiental de Amazon y sus envíos personale masivos por excesivo embalaje y su derroche energético en el transporte. Como reivindican: «Bertan bizi, bertan erosi – Amazon ez hemen ez inon!» («Vivir aquí mismo, comprar aquí mismo – Amazon, ni aquí ni en ningún sitio!»)

 

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Recursos:
https://www.bristolpost.co.uk/news/bristol-news/black-friday-blockades-amazon-warehouse-6262802

https://sustainability.aboutamazon.com/environment/sustainable-operations/carbon-footprint

https://en.wikipedia.org/wiki/Black_Friday_(shopping)

https://www.cnbc.com/2021/06/30/amazon-says-carbon-emissions-rose-19percent-in-2020.html

https://weather.com/news/news/2020-01-27-amazon-employees-for-climate-justice-criticize-company-climate-record-oil

https://www.geekwire.com/2020/amazon-fires-two-employees-called-climate-change-reform-better-warehouse-conditions/

https://www.nbcnews.com/tech/tech-news/amazon-shareholders-demand-end-pollution-hitting-people-color-hardest-n1268413

https://www.nbcnews.com/tech/tech-news/amazon-shareholders-demand-end-pollution-hitting-people-color-hardest-n1268413

https://gizmodo.com/amazon-is-aggressively-pursuing-big-oil-as-it-stalls-ou-1833875828

https://amazonemployees4climatejustice.medium.com

https://twitter.com/AMZNforClimate

https://www.facebook.com/AMZNforClimate

https://www.facebook.com/XRBristol

 

1En abril Amazon despidió también al trabajador de su centro de distribución de Nueva York, Christian Smalls, organizó una huelga en dicho centro para pedir mayores precauciones de seguridad después de que varios de sus compañeros de trabajo dieran positivo por el virus.

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