El pueblo masai atrapado entre la caza y la conservación

Amo este lugar y no estoy dispuesto a marcharme porque es mi hogar. Vivo aquí desde que nos expulsaron del Serengeti. Es una buena tierra, con suficiente agua. Es el único lugar donde me siento orgulloso de decir a mis hijos: esta es vuestra herencia”.

Hace unas semanas, cuando visité Loliondo (Tanzania), un anciano masái me explicó con estas palabras por qué él y su comunidad están decididos a permanecer en el área de 1.500 km² que el Gobierno quiere ocupar para dar paso a la caza de trofeos o deportiva y a proyectos de conservación.

Hace unos pocos días, unos 700 agentes de las fuerzas armadas tanzanas invadieron la tierra que legítimamente pertenece a los masáis y comenzaron a disparar contra hombres y mujeres cuyo único “delito” es querer vivir en paz en su tierra ancestral: el lugar donde entierran a sus antepasados, donde rezan y practican sus rituales, donde pastan sus rebaños… Miles de masáis han huido de sus hogares para refugiarse en el monte y escapar de la brutal represión policial. Muchos han resultado heridos. Muchos han sido detenidos.

Esta atroz represión en Loliondo se ha convertido rápidamente en una catástrofe humanitaria: en estos momentos los masáis no tienen alimentos ni asistencia médica.

Desgraciadamente lo que sucede allí NO es un hecho aislado. La violencia actual en Loliondo eviencia una vez más la verdadera cara de la conservación de la naturaleza: violaciones diarias de los derechos humanos de los pueblos indígenas y de las comunidades locales para permitir que los “ricos” (a menudo blancos) puedan practicar la caza de trofeos y hacer safaris en las llamadas “Áreas Protegidas”. Estos abusos son sistemáticos y son el resultado de un modelo de conservación predominante, que hunde sus raíces en el racismo y el colonialismo. Un modelo que, como bien sabes, en Survival, junto con los propios pueblos indígenas, llevamos años intentando cambiar, enfrentándonos con ello a una enorme resistencia por parte de gobiernos, instituciones y grandes ONG.

Sabemos que los pueblos indígenas son los mejores guardianes del mundo natural. Por eso, una vez más, te invitamos a ser parte activa de nuestro movimiento para descolonizar la conservación y ayudar a amplificar la voz de los masáis.

Los propios masáis nos han dicho que necesitan más que nunca apoyo internacional. Hemos sido de los primeros en informar y denunciar esta terrible represión que están viviendo, en escribir a los grandes financiadores de Tanzania y a otros gobiernos, en asegurarnos de que la prensa hablara de ello y de que se escucharan las voces de los masáis…

¡Ahora te toca a ti!

Para hacer presión por los masáis, por favor:

  • Visualiza y retuitea este vídeo en Twitter.
  • Comparte este post en Instagram y Facebook (con las etiquetas que aparecen en las respectivas publicaciones).
  • O escribe tu propio post inspirándote en uno de los muchos artículos publicados estos días en la prensa internacional (más abajo verás algunas coberturas relevantes)

Y siempre que esté en tu mano, comparte y denuncia lo que está pasando con tu entorno y anima a que más personas apoyen al pueblo masái. Tu apoyo es sumamente importante.

(Survival)

Miles de masáis huyen tras la brutal represión policial cuando se manifestaban para no ser expulsados de sus tierras por la caza de trofeos y la conservación de la naturaleza

Miles de masáis han huido de sus hogares y se han refugiado en el bosque tras una brutal represión policial por manifestarse contra los intentos del Gobierno de expulsarlos para hacer sitio a la caza de trofeos y a un proyecto de conservación.

El 8 de junio, decenas de vehículos policiales y unos 700 agentes llegaron a Loliondo, en el norte de Tanzania, cerca del famoso Parque Nacional del Serengueti, para delimitar una zona de 1.500 km2 de tierras masáis como reserva de caza. El 10 de junio, los agentes dispararon contra los masáis que protestaban por los intentos de expulsarlos: al menos 18 hombres y 13 mujeres sufrieron heridas de bala, y 13 resultaron heridos con machetes. Por el momento, se ha confirmado la muerte de una persona.

Vídeos y fotos del ataque atroz e indiscriminado contra los manifestantes han sido ampliamente compartidos en las redes sociales.

En estos momentos, la policía va casa por casa en los pueblos masáis, y golpea y detiene a quienes sospecha que distribuyeron imágenes de la violencia o participaron en las protestas. La policía golpeó a un hombre de 90 años porque a su hijo lo acusaron de grabar los disparos. Al menos 300 personas de una sola aldea, incluidos niños, han huido al bosque. Una docena de personas han sido detenidas.

La violencia vivida los últimos días es tan solo el último episodio del largo intento de las autoridades tanzanas por expulsar a los masáis de sus tierras en Loliondo para dejar vía libre al turismo de safaris y a la caza de trofeos. Al parecer, será la empresa Otterlo Business Company (OBC), con sede en los Emiratos Árabes Unidos (EAU), que organiza excursiones de caza para la familia real del país y sus invitados, la que controlará la caza comercial en la zona.

 

Un líder masái, que se mantiene en el anonimato por seguridad, dijo: “Nuestro Gobierno ha decidido desplegar toda la fuerza armada para expulsarnos de nuestra tierra, hiriendo a muchas personas y dejando a los niños vagando por el bosque. Por eso nos hemos venido a dormir al monte. El Gobierno se niega a atender a los heridos. Muchas personas no tienen comida. Y esta es nuestra tierra ancestral. Es una barbaridad arrebatarnos nuestra tierra para la caza de lujo de líderes de los EAU”.

Otro hombre masái contó a Survival: “Amo este lugar porque es mi hogar… Quieren nuestra tierra porque tenemos fuentes de agua, y las tenemos porque las protegemos. Hemos convivido con la fauna durante generaciones”.

“No quieren a los masáis porque la gente que viene aquí no quiere vernos. Antes no pensábamos mucho (o negativamente) en el turismo, pero ahora entendemos que el turismo es gente que viene con dinero, eso hace que el Gobierno piense: ’Si desplazamos a los masáis, vendrá más gente con dinero’”.

Alemania es uno de los principales financiadores de proyectos de conservación de la naturaleza en Tanzania, y está muy implicada en la elaboración de políticas conservacionistas en el país, que han provocado la expulsión de miles de indígenas de sus tierras. La Sociedad Zoológica de Frankfurt financia a guardaparques y funcionarios, algunos de los cuales, según los masáis, han participado en los últimos desalojos.

Fiore Longo, investigadora de Survival International, ha declarado:

“Lo que ocurre en Loliondo se está convirtiendo rápidamente en una catástrofe humanitaria, que revela la verdadera cara de la conservación de la naturaleza. A los masáis los están acribillando solo porque quieren vivir en sus tierras ancestrales en paz, y todo para dejar el camino libre a la caza de trofeos y a la ‘conservación’. Muchos masáis que se enfrentan a la violencia hoy en día también fueron expulsados del Serengeti en 1959 por funcionarios coloniales británicos. Lo que está ocurriendo actualmente es en realidad una continuación del pasado colonial.

Esta violencia que vemos en Tanzania es la realidad de la conservación de la naturaleza en África y Asia: violaciones diarias de los derechos humanos de los pueblos indígenas y de las comunidades locales para que los ‘ricos’ puedan cazar e ir de safari. Estos abusos son sistémicos y se integran en un modelo dominante de conservación basado en el racismo y el colonialismo. La teoría es que los humanos (especialmente los no blancos) son una amenaza para el medio ambiente en las Áreas Protegidas . Pero los pueblos indígenas han vivido allí durante generaciones: estos territorios son ahora importantes zonas de conservación de la naturaleza precisamente porque los habitantes originarios cuidaban muy bien de su tierra y su fauna. No podemos seguir haciendo la vista gorda ante los abusos de los derechos humanos cometidos en nombre de la ‘conservación de la naturaleza’. Este modelo de conservación es profundamente inhumano e ineficaz y debe cambiarse ya”.

*Nota para periodistas: *

El Gobierno de Tanzania está intentando crear una reserva de caza de 1.500 km2 en las tierras ancestrales de los masáis. Se destinará a la caza de trofeos (bajo el control de Otterlo Business Corporation), a la conservación de la naturaleza y al turismo de safari.

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