Lucha contra el desarrollo industrial y defensa de la historia negra en el Callejón del Cáncer de Luisiana

Daja E. Henry (In These Times e Infoaut)
(Traducción: A Planeta)

En Wallace (Luisiana, Estados Unidos), los y las descendientes de los esclavos y esclavas viven en uno de los últimos tramos conservados del río Misisipi en Luisiana. Ahora, una enorme instalación de exportación de grano amenaza la historia y el futuro de la comunidad.


Sólo hay un puñado de casas en Alexis Court, pero hay muchos recuerdos.

En un extremo de la corta calle, frente al río Mississippi, está el Fee-Fo-Lay Café, regentado por las hermanas gemelas Jo y Joy Banner. Fifolet, según la tradición local, es un espíritu que ronda los pantanos y guarda los tesoros del pirata Jean Lafitte. Durante su infancia, las hermanas Banner escucharon de su abuela una variación del mito y el café lleva su nombre como homenaje a los cuentos de sus abuelos. En su interior, las paredes guardan historias e imágenes de al menos cuatro generaciones.

Muchos de sus familiares viven en los alrededores de Fee-Fo-Lay: la familia ha estado presente en la ciudad de Wallace desde sus orígenes. Fuera del café, un árbol está dedicado a Big Anthony, su antepasado esclavizado en la cercana Laura Plantation en 1829. La tatarabuela de las hermanas, Camellia Aubert Alexis, era una comadrona que atendía muchos partos en la comunidad y los acompañaba con galletas y dulces que horneaba. Su bisabuela Nobia Alexis, agricultora, ahorró el dinero de la venta de los huevos de sus gallinas para comprar el terreno en el que los padres de Jo y Joy construirían su casa.

Pero la familia teme que la planta de exportación de grano propuesta por un promotor de Colorado pueda significar el fin de su comunidad tal como la conocen. La planta de Greenfield Louisiana LLC, que ha empezado a trabajar en el terreno, constaría de 54 silos con una torre tan alta como la Estatua de la Libertad. Los dibujos muestran la planta asomándose por encima de las casas y cafés vecinos. Los y las defensoras del medio ambiente advierten de que una planta de este tipo podría suponer una amenaza para una comunidad ya agobiada por la contaminación de las plantas químicas cercanas.

«Están intentando eliminar todas nuestras comunidades para convertirlas en un auténtico corredor industrial. Y nosotros estamos en medio», afirma Joy Banner.

En mayo, el National Trust for Historic Preservation añadió un tramo de 11 millas, incluido Wallace, a su lista de los 11 lugares históricos más amenazados en 2023 por la amenaza que supone la terminal para su paisaje cultural. El terreno que la instalación está a punto de ocupar formaba parte antiguamente de tres plantaciones, que pueden contener enterramientos de personas esclavizadas y artefactos arqueológicos, según los investigadores, entre ellos un denunciante cuyos jefes alteraron su estudio del terreno, relativo a la naturaleza histórica del lugar, tras las presiones de Greenfield.

Las gemelas Jo y Joy Banner

La zona abarca toda la orilla occidental de la parroquia de San Juan Bautista, un oasis de historia en gran parte inalterado en medio del Callejón del Cáncer de Luisiana. El tramo de unos 135 km entre Nueva Orleans y Baton Rouge, que incluye la parroquia, debe su nombre a la prevalencia de diagnósticos y muertes por cáncer que un estudio de 2022 de la Universidad de Tulane relacionó con la contaminación tóxica del aire causada por una gran concentración de plantas industriales.

Wallace es una pequeña ciudad de unos 755 habitantes. La parroquia de San Juan Bautista, predominantemente negra, está dividida por la mitad por el río Misisipi, con Wallace en la orilla oeste. Antiguamente, las plantaciones de caña de azúcar se extendían a ambos lados del río.

Ahora, mirando a ambos lados del río, se puede ver una imagen del antes y el después. En la orilla oeste de la parroquia, los tallos de caña de azúcar brotan de los verdes campos hasta donde alcanza la vista. Pequeñas viviendas familiares y grandes casas de plantaciones que han visto nacer, morir y recordar siglos de historia se esparcen por estas interminables extensiones. El paisaje cultural de la orilla oeste está en gran parte intacto. Casas como la de la familia Sorapuru han permanecido desde su construcción hacia 1825.

La orilla oriental ha sido ocupada por una maraña de metal, hormigón y humo. Algunas fábricas, como la de Waterford, en la cercana parroquia de St. Charles, llevan incluso los nombres de las plantaciones que ocuparon el terreno antes que ellas. Capas de polvo de color óxido lo cubren todo, incluidas carreteras, edificios y un cartel de bienvenida antaño verde cerca de Atlantic Alumina Gramercy Operations, una planta que crea un ingrediente clave del aluminio. En los dos últimos años, la planta ha provocado 370 faltas de seguridad. A principios de este año, el Departamento de Justicia de Estados Unidos demandó a Denka Performance Elastomer, una planta de producción de neopreno, para obligarla a reducir las emisiones de cloropreno, una sustancia química que el Departamento ha calificado de probablemente cancerígena.

El Callejón del Cáncer de Luisiana

En 2020, las hermanas Banner fundaron el Proyecto Descendants (Descendientes) para ampliar los relatos de las personas esclavizadas y sus descendientes, combatiendo las historias blanqueadas anteriores a la guerra perpetuadas por el turismo de plantación. Por aquel entonces, Joy trabajaba en la Plantación Whitney, a un kilómetro y medio del café, que atraía a cientos de miles de visitantes por su interés en la vida de los esclavos. Ella y su hermana descienden de una mujer llamada Anna que estuvo esclavizada en la plantación.

Poco después de fundar el Proyecto Descendientes, descubrieron los planes de Greenfield Louisiana y cambiaron su enfoque para luchar contra el proyecto industrial y reparar el daño dejado por la esclavitud. Han organizado programas para elevar económicamente a la comunidad, como los recientes cursos de redacción de subvenciones y diseño de vestuario para preparar a los residentes a trabajar en distintas industrias, y programas de restauración como la limpieza de Willow Grove, un histórico cementerio afroamericano.

Joy Banner contó que, cuando las instalaciones de Greenfield Louisiana entraron en su radar, la empresa llevaba años hablando en privado con los dirigentes de la parroquia de San Juan Bautista, sin contar con la opinión de los ciudadanos.

«Es su intención, como la de muchas otras industrias que llegan, hacer creer inmediatamente a la comunidad que no tienes poder para luchar, que es un trato hecho, así que no luchas y empiezas a vender tu tierra o te sientas y dejas que se inunde y sufres la contaminación», dijo Joy Banner.

Los dirigentes de la parroquia no respondieron a las peticiones de comentarios.

Las hermanas Banner lo saben por experiencia. Tenían 10 años cuando se arriesgaron a perder su casa por un proyecto que llevaría a Formosa Plastics, una empresa taiwanesa, a su patio trasero. Lester Millet Jr, entonces presidente de la parroquia, había reconvertido cientos de hectáreas de tierras de labranza en propiedades industriales. El proyecto se canceló en 1992, cuando algunas familias ya habían sido desplazadas. Millet fue condenado posteriormente por extorsión por obligar a los residentes a vender sus tierras, pero su ordenanza de zonificación no fue revisada.

El Callejón del Cáncer es un corredor de más de 150 instalaciones industriales a lo largo del río Mississippi.

El Proyecto Descendientes ha demandado a la parroquia por esa zonificación. Afirman que «formaba parte de un plan ilegal de extorsión, blanqueo de dinero y amenazas de acciones legales contra los vecinos para disuadirles de vender sus propiedades». La posible anulación de la zonificación bloquearía el proyecto de Greenfield. El Tribunal del 40º Distrito Judicial de la parroquia de San Juan Bautista celebró una vista sobre el caso el 11 de mayo y se espera una decisión en breve.

Según Kimberly Terrell, investigadora de la Clínica de Derecho Medioambiental de Tulane, tienen previsto presentar una demanda en nombre del Proyecto Descendientes para impugnar el modo en que el Departamento de Calidad Medioambiental de Luisiana expide los permisos de aire. Según la investigadora, el sistema actual no tiene en cuenta la justicia ambiental ni la carga contaminante existente.

The Descendants Project – Louisiana

«Lo que Greenfield no reconoce es que éstas no son las únicas fuentes de contaminación en esta zona», afirmó.

Según la Administración de Seguridad y Salud en el Trabajo, el polvo de grano que emitirá la planta podría causar problemas respiratorios a los residentes de la zona. También puede contener contaminantes como partes de insectos, materia fecal, polen y esporas de hongos. Las partículas muy pequeñas pueden penetrar profundamente en los pulmones o en el torrente sanguíneo. Estas partículas extrañas en el cuerpo de una persona pueden aumentar el riesgo de asma, EPOC, inflamación, bronquitis crónica y, si se respiran constantemente a lo largo del tiempo, cáncer de pulmón.

Un estudio realizado en 2022 por investigadores de la Clínica de Derecho Medioambiental de la Universidad de Tulane descubrió fuertes disparidades raciales en la exposición a la contaminación tóxica. La ubicación de las plantas químicas está más estrechamente vinculada a la composición racial de un lugar que la disponibilidad de infraestructuras para sostener las plantas.

«Son descendientas de esclavos que compraron sus tierras con sus cosechas», dijo Taylor. «Esta es nuestra historia, y punto. Pero en lugar de permitir que la gente viniera y construyera junto al río, [los dirigentes de la parroquia] la convirtieron en una zona de sacrificio».

La historia de las injusticias de la esclavitud y de este país está a la vista de todos en Wallace. Las hermanas Banner, ahora con el apoyo de organizaciones históricas nacionales, quieren que siga siendo así.

Aún cabe la posibilidad de que, tras la victoria del Proyecto Descendientes, Greenfield busque alternativas para conseguir que se apruebe su proyecto. Pero, como dijo Joy Banner, las hermanas se interponen en el camino.

Más información:  Descendants Project

Refinerías y plantas químicas bordean el río Misisipi en la «avenida del cáncer» de Luisiana. Foto de Giles Clarke/Getty Images


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