CrimethInc.
Han pasado tres años desde que los agentes de la Patrulla Estatal de Georgia Jerry Parrish, Bryland Myers, Jonathan Salcedo, Ronaldo Kegel, Royce Zah y Mark Jonathan Lamb entraron en el bosque Weelaunee, al sureste de Atlanta, con sus armas desenfundadas. Ellos dispararon y mataron a Manuel Terán, conocido por sus compañeros defensores del bosque como Tortuguita. Hoy en día, continúan las mismas luchas contra las mismas formas de opresión, animadas por el espíritu de Tortuguita. El pasado no pasa.
Este es un llamamiento a la acción en el aniversario de esa tragedia.
Este 18 de enero, actúa para recordar a Tortuguita y a todos los que han caído en defensa de la Tierra. Organiza una marcha, una manifestación o una vigilia. Reúnete con amigos, compañeros y familiares para llorar, sanar y fortaleceros juntos. Planifica una sesión informativa sobre quienes viven huyendo, sitiados o bajo vigilancia. Organiza una sesión de mapeo de poder sobre una fundación policial local, un centro de detención o una red de vigilancia. Organiza una caminata por un parque público o un bosque y comprométete a defender ese lugar de la destrucción.

Tras el asesinato de Tortuguita, miles de personas se sumaron al movimiento por el que Tortuguita dio su vida: el movimiento para detener Cop City y abolir la policía. Los miembros de la comunidad se reunieron para llorar, apoyarse mutuamente y lamentar la pérdida, pero también para luchar. La gente bloqueó carreteras, encendió bengalas, rompió ventanas e incendió vehículos policiales. Durante los meses siguientes, el movimiento asestó golpes diarios a los contratistas y financiadores de la Fundación de la Policía de Atlanta. El 5 de marzo de 2023, cientos de personas irrumpieron en la obra de Cop City coreando «Viva, Viva Tortuguita». Lanzaron fuegos artificiales, piedras y cócteles Molotov a la policía y destrozaron la obra.
Un año después, miles de personas de todo el país se reunieron en asambleas, mítines, manifestaciones y vigilias para recordar a Tortuguita y a todas las demás personas que han caído en defensa de nuestro Planeta. A medida que el caos climático causado por la quema de combustibles fósiles sigue perturbando los sistemas vitales en todo el mundo, un número cada vez mayor de personas se ve obligado a huir a tierras más seguras y tranquilas. En el núcleo privilegiado de la sociedad capitalista global, no solemos experimentar directamente el colapso de los sistemas vitales. Más bien, notamos subidas de precios, despidos y escasez. Vemos guerras y masacres causadas por la inestabilidad producida por el colapso del nivel de vida y la competencia entre los hombres fuertes por el control de los escasos recursos.
Hoy en día, Estados Unidos y sus aliados son auténticas naciones policiales. Flock Safety, una empresa que antes solo conocían los activistas que vigilaban el perímetro del bosque de Weelaunee, ha cubierto todo el país con escáneres de matrículas impulsados por inteligencia artificial. Se asocian con intolerantes y autoridades federales para localizar a personas inmigrantes indocumentadas, mujeres que necesitan abortar y disidentes.

Quienes actúan contra el emergente Estado autocrático se enfrentan a las mismas medidas draconianas y acusaciones penales que Tortuguita, y los y las manifestantes de Cop City. Las personas acusadas de Prairieland, que llevan en prisión desde el 4 de julio, son registradas diariamente, recluidas en régimen de aislamiento, se les niega la medicación y son difamadas por el FBI como terroristas. Se les acusa de manifestarse frente a un centro de detención de migrantes.
Podemos detener la espiral descendente hacia la autocracia. Para ello, tendremos que recurrir a los profundos lazos comunitarios, a los recuerdos y ejemplos de fortaleza, valentía y dignidad frente a la adversidad y la tiranía.
Luchar es recordar.

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