En el Sur aprendimos que renovable no es sinónimo de aceptable.

Foto principal: arpillera realizada por activista de MAB y afectada por represas de Brasil con lema «Mujeres Agua y Energía no son Mercancías»


El movimiento ecologista nació sobre todo como oposición a la energía nuclear, forma de producción eléctrica que empezó a imponerse y extenderse en los años 1960. Luego también a otras formas de producción energética que suponían mucha contaminación (y no tanto por sus impactos en la fase extractiva) como los combustibles fósiles: petróleo, carbón. La necesidad de plantear una alternativa, de ofrecer las mismas prestaciones que esas energías a partir de otras se convirtió en un frente de esa lucha.

Conforme esas energías nocivas incidían también en el ámbito mundial y conocíamos y sufríamos el calentamiento global, esas alternativas se hicieron también necesarias para superar la dependencia de esas energías nocivas. Y con la implantación de normas pensadas en frenar la crisis climática, se intensificó la propuesta de esas supuestas alternativas. Recordemos que muchas de aquellas propuestas ya nacieron viciadas y que supusieron grandes impactos ambientales y sociales en el Sur Global: cultivos para bio-combustibles, sumideros de carbono, REDD+, etc.

El tema es que además de precisar una energía que sustituyera a la ya existente1, añadimos más, y las grandes compañías precisaban también energía que sustituyera a aquella con la que obtenían tantos beneficios. No hay más que ver el salto de la petrolera Repsol a la distribución eléctrica. Ahora también, como sabemos aquí, Repsol ha entrado en la producción eólica, con proyectos en EH como el de Peñas de Aia, que ha provocado gran oposición local. Pero igualmente impulsa varios parques en el resto del estado: 4 en Aragón y otros 22 en proyecto, y tres grandes complejos eólicos en lE Bierzo, en la Cordillera Cantábrica, que también ha sido rechazada localmente y hasta por investigadores por considerarla una de las zonas de «mayor grado de biodiversidad» de la región. Pero Repsol, una de las firmas del Ibex35 que inició la recolonización americana allá por los noventa, ya opera eólicamente en otros países como Chile. Según su página, Repsol tiene una capacidad de producción de «1,25 millones de toneladas de combustibles renovables» (sin especificar con que frecuencia, ni a partir de qué recursos… ni a que se refiere con «combustibles renovables»…).

Pero la cosa es que, a excepción de ese cambio de producción, todos los demás elementos de la ecuación energética continúan siendo los mismos:

  • como decimos, a excepción de unas nuevas empresas que han hecho aparición (muchas propiedad de grandes holdings, muchas poco a poco engullidas por las mismas grandes energéticas) el mercado se mantiene en manos de las mismas grandes compañías
  • la producción sigue igual: concentrada en grandes polos de producción
  • la distribución sigue igual: a través de grandes sistemas de conexión en los que se pierde mucha de esa energía2
  • el consumo sigue igual: en las mismas grandes cantidades y mayores, porque también se mantiene un sistema de crecimiento constante, obviando la reducción de recursos, espacio, etc. Y a la postre el climático, pues la discusión queda reducida tan sólo a la introducción de otras tecnologías.
  • la financiación sigue igual: porque una vez que se demuestra que hay grandes beneficios, todos los grandes bancos prestan dinero a sabiendas que sus ingresos por intereses van a ser enormes. Igualmente los fondos de inversión. Las renovables se convierten en una burbuja que facilita la especulación. El objetivo no es, por tanto, meramente ambiental o climático…
34 millones de vehículos y un consumo de 6,51 millones de toneladas de gasolina (2015) ¿lo vamos a sustituir por electricidad?

[/caption]Pero si nos atenemos a la producción, también tenemos que pese al cambio de sistemas de producción energética, muchos de los elementos continúan intactos o en casos hasta agudizados:

  • la tecnología que precisa, utiliza muchos elementos de gran impacto ambiental y energético. También grandes distancias para acceder a ellos.
  • los impactos ambientales siguen obviándose desde los del terreno, al consumo de otros recursos, como el hídrico, al impacto en mortandad de fauna, de destrucción de ecosistemas, aumento de presencia humana, carreteras, etc
  • los impactos sociales siguen obviándose desde la perdida de superficie para otras actividades económicas, al espacio verde, de provisión de recursos, a pérdida de comunales, a impactos como ruidos, disminución de acceso hídrico, a tráfico y aumento de presencia humana, etc)
  • se siguen imponiendo sin debate democrático, sin participación y sobre todo ninguneando a las comunidades afectadas.

Como decimos, desde el primer momento, el movimiento ecologista se sintió en la necesidad de desmontar la presunta necesidad de esas energías nocivas presentando formas altenativas. En muchos casos, se mostró como cada persona, cada familia o cada empresa podía optar por producir esa energía de forma limpia (ya sabemos también que lo totalmente limpio no existe, pero muy muy próximo), de forma autónoma, o en su defecto, de forma colectiva. El nuevo boom de renovables industriales a gran escala también ha destruido esa propuesta de la autogestión energética, de las fórmulas básicas y propias, pues ahora (en teoría) la energía que nos llega por el enchufe también es renovable.

Pero sobre todo, en muchos casos, a muchos y muchas ecologistas que tomaron a las renovables como una alternativa incuestionable, les parece inadmisible el cuestionar este modelo industrial a gran escala, como les ocurre a muchos en la izquierda. La defensa de este modelo parte de que es necesaria una alternativa al modelo fósil/nuclear sin parar en todo lo que supone este modelo supuestamente verde.

Aquí está claro, que, como con todo, todo no vale. Pero además, que debemos cuestionar el modelo económico, y dentro de él nuestros consumos y la forma de que consumimos energía. Uno de los aspectos más importantes que como TRADEBU planteábamos es que de nuestro consumo energético, sólo el 4% es eléctrico (calculado por Ortzi Akizu); el resto es energía consumida en productos y elementos de nuestro día a día3. De esos consumos habrá muchos de los que podamos prescindir. Cuanto más dependiente se convierta nuestro consumo (productos procesados, de usar y tirar, venidos de lejos, etc) más energía precisarán. Pero a nivel eléctrico también debemos cuestionar en que consumimos esa energía, y sobre todo para que precisan tanta. La extracción de recursos, su transporte, su transformación, el transporte de mercancías, etc. Pero también ahora en este nuevo paradigma en el que vivimos de coches Tesla aparcados en la Casa Blanca y de AVEs (Trenes de Alta Velocidad), de la IA con todos los servidores que precisa, los centros de datos para almacenamiento de internet, etc, nos debemos plantear para que son esos molinos y placas solares.

Tenemos que decir que en parte la reacción actual también se debe a un desconocimiento previo. Vivimos muy anclados en nuestras vidas sin ver mucho lo que pasa alrededor. Muchas veces es inevitable, pues no podemos abarcar todo. Pero si tuviéramos más perspectiva, habríamos sabido que la misma implantación de renovables industriales a gran escala ya se había dado en muchos lugares. También habríamos sabido que las mismas empresas que hasta ahora nos vendían energía tóxica eran quienes la desarrollaban.

Y hubiéramos sabido todo lo demás: que la implantaban sin contacto ni consideración con las comunidades, en total conveniencia con los gobiernos e instituciones de poder (pues ellas tienen mucho poder y relaciones), con total indiferencia hacia los impactos ambientales, etc, etc. Y que tras ellas estaban también las grandes financieras, que tras los préstamos de rigor, obtenían pingües beneficios.

 

La lección de las personas afectadas por hidroeléctricas en Brasil

El primer cuestionamiento lo tuvimos gracias al MAB (Movimento dos Atingidos por Barragens / Movimento de Afectadas por Represas) de Brasil. Uno de sus lemas era “Agua y energía no son mercancías”, y con éste se establecía un primer condicionamiento a la hora de cuestionar la presunta enegía renovable. Quizás hoy, debido a su alto desarrollo en el estado español y en Europa, la energía hidroeléctrica no sea la energía renovable que se potencie. Porque debido al uso de la fuerza hídrica y el no uso de combustibles para producir energía, se considera también renovable. Ahora, los impactos ambientales que conlleva no nos eran desconocidos aquí, y también la hubiéramos cuestionado como una alternativa a formas de producción energética más contaminantes y de mayor impacto climático (los impactos de la hidroeléctrica son también enormes sobre todo cuando se anegan grandes extensiones de selva y esta se descompone pues emite muchos GEI (gases de efecto invernadero)).

Ese fue un primer cuestionamiento de supuestos proyectos de energía renovable. Sobre todo cuando tras ellos se situaban grandes empresas como Iberdrola, tan beligerantes en la defensa de la producción nuclear y térmica. Pero además por el tamaño e impactos ambientales, climáticos y sociales de los proyectos que promovían como el de Belo Monte en pleno Amazonas (3º mayor represa a nivel mundial), o la de Tapajós (paralizada por sus enormes impactos), o las de Baixo Iguazú y Teles Pires.

Idénticos impactos producía el macro-embalse de Ilisu en el Kurdistán ocupado por Turquía. Éste fue paralizado hasta en dos ocasiones y su financiamiento denegado por los enormes impactos que conllevaba, hasta que el BBVA lo asumió (el BBVA, a partir de su construcción se beneficia por tanto del préstamo que hizo al gobierno turco). Se podría considerar renovable pero Ilisu inundó la antigua ciudad de Hasankeyf de gran valor identitario para la población local, pero también de gran interés cultural, patrimonio de la humanidad y desplazó a toda su población. Pero además Ilisu tapona el gran río Tigris casi desde su inicio, secando el resto de su cauce, con las consecuencias ecológicas que eso conlleva para el resto de su recorrido en Siria e Iraq, y para las economías de sus poblaciones.

Comunidades indígenas Kayapó anegadas por la hidroeléctrica Belo Monte de Iberdrola

2ª lección: Oaxaca (México)

Volviendo a Iberdrola, la paradoja fue conocer también que la misma empresa que aquí planteaba una cosa (continuidad de las nucleares de Garoña, Confrents, Almaraz, centrales de ciclo combinado a gas, etc), en otros sitios, además de la hidroeléctrica, se concentraba en otras renovables4(lavado verde), además obviando el resto de energías que producía y presentándose como una empresa totalmente comprometida con la transición energética y con las renovables. Esto lo refleja su propio logo con una gota de agua, otra de sol y una hoja. Por ejemplo, Iberdrola imponía grandes parques de aerogeneradores en tierras comunales de Oaxaca (México) desde 2008: 4 parques con 302 molinos. En realidad, no era la única empresa, lo que le valdría para justificarle, pero lo que significa es que el problema era mucho mayor que lo que representaba Iberdrola. Eso ocurría en el Istmo de Tehuantepec, que por esas características de zona estrecha entre las dos costas, es una región de fuertes vientos. Las empresas se aprovecharon de la existencia de la fórmula de propiedad del ejido, o tierra comunitaria, para implantar sus parques eólicas.

Parques eólicos en el Istmo de Tehuantepec

La construcción de parques eólicos en el Istmo de Tehuantepec comenzó en 1994. Hoy son nada menos que 29 con más de 2000 molinos. De ellos, 20 son propiedad de empresas españolas. Además de Iberdrola operan Naturgy y Acciona5, que le da a todo (construcción, etc) pero además también se ha presentado como una empresa comprometida con las renovables. Actualmente está investigada por el pago de coimas a cambio de conseguir contratos del gobierno. Y cuando decimos que “imponía” es porque además de no consultar, etos procesos han ido acompañados de fuerte represión6.

Bosque de molinos en el Istmo de Tehuantepec.Portada del documental Somos Viento.

Esta producción energética la debemos incluir además en los resultados generales de esas empresas, porque es importante también ver que papel juegan en sus beneficios. Durante años el primcipal mercado de Iberdrola fue Brasil y México. En esta última redujo su presencia en 2024. Los resultados de Iberdrola en 2022 eran negativos en el estado español, y, sin embargo, gracias a sus beneficios en Brasil (y Estados Unidos) fue un año de grandes beneficios.

Neocolonialismo energético

Tras años de operar en Brasil, este año (2026) ha consolidado allá su presencia haciéndose con casi la totalidad de la principal compañía eléctrica, Neoenergia. No me negaran que considerando la población y el tamaño de Brasil eso son palabras mayores. Pero considerando la economía de esos países y que la forma de producción energética suponga tantos impactos, ese trasvase de riqueza del Sur global al Norte rico se ve más como una forma de neocolonialismo, al que debemos añadir la forma en la que se les arrebatan sus tierras, se eliminan sus ecosistemas, se apropian de su agua y ríos, o se desplaza a la población.

«Neocolonialismo energético» Waldo (vanguardia.com.mx)

 

Por todo ello, supimos muy pronto que el presuntamente ser renovable no significaba ser aceptable. Muchos de esos parques, además, tenían como cometido el proveer a una empresa en concreto. Así que la electricidad no se vierte en la red general sino que va en exclusiva a una gran empresa. De la misma forma, la macro-planta solar de Iberdrola en Puebla, se asienta también en territorio comunal, y su cometido es proveer energía a las empresas mineras Driscol y a las Granjas Carrol7. Obviamente, no es sólo energía sino energía que esas empresas publicitan como renovable, que añaden a sus contribuciones al medio ambiente y la sociedad. Para ello, precisan su generación propia, porque si se abastecen de la red general no pueden reclamarlo como renovable.

Igualmente, el mayor parque eólico de México tiene el cometido de producir energía renovables para embotelladoras de cervezas y Coca-Cola. Esas 132 molinos8 también se situaban en el Istmo de Tehuantepec, y provocaron una gran conflicto de la comunidad afectada con la empresa Mareña Renovables. En este caso, las comunidades organizadas en la APIIDTT consiguieron paralizarlo.

¿Tren de Alta Velocidad renovable?

Ahora, aquí asistimos con las mismas actuaciones y la misma envergadura de implantación. El otro día, tras ocurrir el accidente de AVE de conocíamos más detalles de la empresa involucrada, Iryo. Una de las características que se destacaba en la información es que “sus trenes propulsados por energía 100% renovable”. Se confirma así lo que muchas veces nos habíamos planteado, que el incremento de producción energética (porque la renovable no sustituye a la fósil-nuclear, sino que se añade, y le da un tono más verde) se correspondía con un aumento de consumo. Y de sobra es sabido las grandes dosis de energía que precisa el TAV (AVE): a mayor velocidad, mayor gasto energético. El pasado junio 2025 el Gobierno español inició la licitación de un contrato para suministrar de ‘energía verde‘ a las 3 empresas del TAV (AVE) Renfe, Iryo y Ouigo.

En el 2013 organizamos el seminario «Alimentos, agua y energía no son mercancía» en Bilbo. Entonces, entre ponentes de Cochabamba, las compañeras del MAB y de otras represas de México, Kurdistán, también nos acompañó Kostis Damianakis de la Plataforma contra Parque Eólico en Creta (Grecia). Ya nos hablaba de paisajes dominados por molinos de 138 metros, con la vegetación y los ecosistemas anulados, y de comunidades también ninguneadas. Nuevamente, la energía tampoco era (es) para abastecimiento local sino que es transportada por cable a Grecia. Pero como ya sabemos, las mismas realidades afectaban a otras islas como Eubea, a otros lugares, a otras cimas, en otros países. Como ahora informamos de Cerdenya, donde, paradójicamente también denuncian el aspecto colonialista de los proyectos. Es global como el capital, porque el capitalismo ha asumido esta presunta transición energética como un gran nicho de mercado, en el que, la financiación pública ha sido (es) ingente.

La tragedia de los bio-combustibles

Casi siempre limitamos las renovables a la eólica y la solar. O incluimos la hidroeléctrica. Pero se nos escapa, que en todas esas políticas internacionales, una de las formas incluidas como renovable son también los bio-combustibles. Porque además de la energía eléctrica, hasta ahora, la energía que ha movilizado el transporte han sido los combustibles fósiles utilizados directamente. Mientras el coche eléctrico se asienta, los plazos para eliminar los automóviles fósiles se aplaza. La presunta solución para seguir quemando combustibles fósiles conllevó la mezcla de estos con combustibles de origen vegetal, lo que supuso la transferencia de grandes extensiones de territorio agrícola y recursos alimentarios para uso energético, y así mismo, la destrucción de miles de hectáreas de ecosistemas, especialmente selvas.

En el caso español, muchos de esos productos vegetales utilizados para bio-combustibles provienen de fuera (un 75% del biodiésel y un 86,36% del HVO (aceite vegetal tratado con hidrógeno) y 55,4% de las materias primas del bioetanol)9. En el caso de las dos primeras estos provienen de China, Indonesia y Malasia, y en la tercera, de Ucrania, Brasil y Rumanía. ¿Cómo se puede aceptar como alternativa climática un combustible a partir de palma africana o de caña de azúcar producida tras deforestar la selva de Indonesia y Malasia o Brasil? Será renovable, pero… En el sudeste asiático se ha perdido más de la mitad de la selva original para esos cultivos, provocando una crisis ecológica, social y de bio-diversidad. Contribuyendo a la crisis climática y global. El mismo proceso han sufrido países como Honduras o Guatemala, en los que este expolio va acompañado de gran violencia y represión.

Conclusión

Ya lo presenciamos entonces, y lo seguimos viendo en el Sur Global. Aquí también con otros proyectos que ya entonces se desecharon como Gazume, en Gipuzkoa. Ahora sólo nos reafirmamos.

Como dice la canción de la plataforma Iturriotz contra la implantación de eólicos en las peñas de Aia (esos de Repsol): «Berriztagarriak bai baina bidezkoak; herriarenak, ez korporazioenak» («Renovables pero justas. Del pueblo no de las corporaciones»).

 


Notas

1Aunque según el último artículo firmado por una serie de expertos activistas la producción española de electricidad está muy por encima de lo consumido: 147 GW (29 GW)

2Ídem – al consumo general de electricidad del estado español de 29 GW le correspondía 1,5 GW en pérdidas de transmisión

5También Gamesa, ahora propiedad de Siemens.

7La insolación mexicana de Iberdrola. A Planeta. P 25-26

8Fabricados por Vestas, financiado por el BID (

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