NUEVO TRAGICO ACCIDENTE EN LA ALTA VELOCIDAD ESPAÑOLA. Y NO SERA NI EL PRIMERO NI EL
ULTIMO
AHT Gelditu! NAFARROA (Euskara)
Hoy miércoles, se ha vuelto a registrar un trágico accidente en Urda (Toledo) cuando un AVE de la Renfe ha colisionado con un TAV de la compañía IRYO que estaba parado en medio de la vía. Ambos realizaban el itinerario entre Madrid y Sevilla. A consecuencia del mismo, en el momento de escribir este texto, han fallecido al menos 68 personas, y se contabilizan decenas de heridas, algunas de máxima gravedad. El accidente ha sido atribuido -de momento- a un fallo humano y todos los partidos políticos han suspendido por hoy su actividad preelectoral excepto VOX. La palabra más utilizada ante el trágico accidente por toda la clase política ha sido la de «consternación».
Hasta aquí la fría lectura de los teletipos. Pero, aun sin conocer los resultados de la investigación que aclare las razones del siniestro, al igual que hicimos hace escasos 9 meses con el accidente de Adamuz (Córdoba) en el que fallecieron 46 personas, volvemos a recordar lo que ya dijimos entonces:
-LA NECESIDAD DEL CAPITALISMO DE IR CADA VEZ MAS RAPIDO
Se nos ha impuesto la necesidad de la hipermovilidad motorizada a gran velocidad con el pretendido razonamiento de «ganar tiempo». Ese supuesto tiempo que ganamos no reporta beneficios al pueblo llano, únicamente sirve para aumentar la productividad e incentivar un ocio sustentado en el consumismo desaforado. Todo ello dentro de una lógica capitalista de crecimiento ilimitado que nos lleva a sobrepasar los límites planetarios y conducirnos a un colapso civilizatorio.
El TAV es el ejemplo más paradigmático de este intento desesperado de «ganar tiempo». Además, este tiempo ganado es una falacia para la gente que no vive en las grandes urbes, excluida de la lógica TAV. Que se lo pregunten sino a una persona de Olite -por poner un ejemplo- que para ir a Madrid tendría que ir primero hasta Pamplona a coger el TAV que pasaría de nuevo por su pueblo en dirección Madrid.
Este marco mental de la «ganancia de tiempo» ha calado profundamente en una gran parte de la población ¿Qué necesidad hay de ir tan deprisa?
-LA ALTA VELOCIDAD FERROVIARIA SUPONE ALTAS NOCIVIDADES
Para ir a alta velocidad los trazados son prácticamente rectilíneos con lo cual la destrucción sobre el territorio es brutal. Cualquier «accidente» orográfico hay que solventarlo, con lo que esto supone de destrozo ambiental, derroche de materiales e impacto visual.
También origina un aumento exponencial en el consumo energético, con la implantación de nuevas centrales de energía, subestaciones, tendidos eléctricos…, en un momento histórico como el que nos encontramos que exige una disminución drástica de dicho consumo.
Además, la alta velocidad conlleva un aumento brutal de la peligrosidad, como ha quedado de manifiesto en los accidentes tanto de hoy, como en los anteriores de Córdoba (46 fallecidas) y Santiago (80 fallecidas). Teniendo en cuenta que el trazado en la Y vasca va en un 60% por túneles y en un 10 % por viaductos ¿nos imaginamos la cifra de muertes que se pudieran originar en un accidente de estas características?
-EL MANTENIMIENTO DE LA SEGURIDAD DE LA ALTA VELOCIDAD NO ES «RENTABLE» Cuanto mayor velocidad, las medidas de seguridad son cada vez más caras, y en aras de un mayor rendimiento económico, muchas veces estas medidas de seguridad se relajan. Y más en un estado como el español donde la red de alta velocidad es la mayor del mundo después de China, teniendo en cuenta que hay países como EEUU, Reino Unido o Canadá que no tienen ni un solo km de TAV. El coste de mantenimiento de 1 km de TAV es de unos 200.000 €/año, pudiendo llegar a 500.000 en tramos complejos. Como prueba de que la seguridad se ha relajado está el hecho del gran aumento de incidencias de estos últimos años, que están ocasionando infinidad de retrasos. Las indemnizaciones por este motivo están disminuyendo mucho por el coste astronómico que estaban ocasionando a