Delegación a Brumadinho (Brasil) en el primer aniversario del crimen

 

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El 25 de octubre de 2019 un embalse con restos tóxicos de minería (relaves) colapsó en Brumadinho (Brasil) matando a 272 personas. Eso es lo que sabemos un año después. Pero durante mucho tiempo, muchos han estado desaparecidos, en algún momento hasta más de cien, y de otros sólo se ha recuperado una parte mínima. De ellos, todavía, un año después, 11 están aún sin localizar. Los afectados totales suman 1 millón de personas.

Dicen que fue el mayor desastre ecológico de Brasil. Como si sólo fuera ecológico, o como si tal calificación correspondiera a la cantidad de vidas humanas que allí perecieron. No hace falta hacer comparaciones: en verano, los incendios destruyeron también la Amazonia. Se quemaron 29.944 km ², dos dramas sin igual, dos heridas incurables de la sociedad brasileña actual. Quizá sólo por coincidencia, todo eso ocurrió con la llegada al poder a Bolsonaro, 24 días antes del crimen de Brumadino.

Desde el primer día en que se produjo la catástrofe, el MAB (Movimiento de Afectados por los Embalses) estuvo presente allí, como lo había estado hace 3 años en el mismo estado, en un desastre similar, en Mariana. El de la Mariana fue un aprendizaje para las gentes del MAB. Grande.

Entonces, además de las empresas energéticas e hidroeléctricas, se tuvieron que enfrentar a la gran empresa minera Vale. El poder de Vale es enorme en Brasil, y sobre todo en Minas Gerais. De ahí el nombre de este estado, proviniente de la minería, y de ahí el de la Vale también, precisamente del valle del río Dulce (Vale do Rio Doçe). Coincidencia (o no) pero ese valle de Minas Gerais sería el que más tarde destruyó Vale en el crimen de Mariana, más de 600 km de su cuenca hasta su desembocadura en Espirito Santo. Como en Brumadinho y la cuenca del Paraopeba un año después, el río Dulce contunúa muerto en toda su longitud.

Ahí estuvo el MAB ayudando a los afectados,. Pero no sólo eso: durante todo este año y como hemos sido testigos en nuestra visita, el MAB también ha sido intermediario con la empresa y las instituciones. Pero sobre todo el MAB ha organizado a los afectados y los ha preparado para hacerle frente a la empresa, para reclamar sus derechos. Estos días han sido un reflejo de ello, porque hemos llorado a los muertos, pero sobre todo porque hemos plantado cara a la Vale y las instituciones que la protegen.

Brasil concentra su producción eléctrica en la hidroélctrica por lo que el total de sus embalses asciende a 24.0921. A todos ellos correspondía una cifra de 1 millón de personas afectadas. En Mariana fueron también 1 millón de afectados, como en Brumadinho. Con lo que en 4 años, los crímenes de la Vale han tripiclado las cifras existentes de afectados por represas. Tres millones de afectadas, la población total de toda Euskal Herria. O podemos hablar de muchos más, pues eta nueva realidad ha puesto en eevidencia un peligro latente con muchos otros embalses en riesgo de colapsar: estos amenazan a pueblos y ciudades que suman otros 3,5 millones de habitantes. De pasar algo serían víctimas fatales, pero hoy, ahora mismo, también son afectadas por la incertidumbre que supone el vivir al lado de una bomba derelojería. Máxime conociendo tan drásticos resultados.

En el MAB insisten en llamarlo “crimen” y no accidente, porque así se expresa la responsabilidad de quien lo ha cometido, y un conocimiento previo, una premiditación tras el hecho. De igual forma, al ser el de Brumadinho posterior al de Mariana, se entiende a la Vale como criminal reincidente, y por la posesión de más represas y el estado de ella, se alerta de la posibilidad de nuevos crímenes.

“Fuimos enterrados por el lodo y por la ganancia de una empresa asesina que no tiene un ápice de humanidad al triturar y enterrar a los trabajadores de esta comunidad y de tantas otras. La Vale nos mató a 270 y destruyó a 600 personas en Córrego do Feijão, acabó todo un modo de vida rompiendo familias. Cuanto dolor y tristeza todo, parece mentira que después de 365 días continuamos siendo enterrados por el lodo.”

 Juliana Cardoso, 38 años, Córrego de Feijão.

Carta leída el 25 de enero de 2020 ante afectadas y afectados por represas de Brasil que marcharon en Córrego do Feijão para recordar a las víctimas de Brumadinho.

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