AHT Gelditu!
(Euskara)
Ayer domingo, se registró un dramático accidente en Adamuz (Córdoba) cuando un TAV de la compañía IRYO que cubría la ruta Málaga – Madrid descarriló, invadiendo la vía contigua y chocando brutalmente con otro TAV de Renfe que circulaba en sentido opuesto. A consecuencia del mismo, en el momento de escribir este texto, han fallecido 39 personas, pero hay más de 150 heridas -algunas de máxima gravedad-, e incontables desaparecidas, por lo que es más que seguro que la cifra de muertes aumente.
Hasta aquí la fría lectura de los teletipos. Pero, aun sin conocer los resultados de la investigación que aclare las razones del siniestro, queremos realizar un análisis en profundidad de esta tragedia:
-LA NECESIDAD DEL CAPITALISMO DE IR CADA VEZ MAS RAPIDO
Se nos ha impuesto la necesidad de la hipermovilidad motorizada a gran velocidad con el pretendido razonamiento de “ganar tiempo”. Ese supuesto tiempo que ganamos no reporta beneficios al pueblo llano, únicamente sirve para aumentar la productividad e incentivar un ocio sustentado en el consumismo desaforado. Todo ello dentro de una lógica capitalista de crecimiento ilimitado que nos lleva a sobrepasar los límites planetarios y conducirnos a un colapso civilizatorio.
El TAV es el ejemplo más paradigmático de este intento desesperado de “ganar tiempo”. Además, este tiempo ganado es una falacia para la gente que no vive en las grandes urbes, excluida de la lógica TAV. Que se lo pregunten sino a una persona de Tafalla -por poner un ejemplo- que para ir a Madrid tendría que ir primero hasta Pamplona a coger el TAV que pasaría de nuevo por su pueblo en dirección Madrid.
Este marco mental de la “ganancia de tiempo” ha calado profundamente en una gran parte de la población como demuestra el hecho de que muchas plataformas en favor del Tren estén formulando alternativas técnicas “competitivas con el TAV”, que no van tan rápido pero casi. ¿Qué necesidad hay de ir tan deprisa?
–LA ALTA VELOCIDAD FERROVIARIA SUPONE ALTAS NOCIVIDADES
Para ir a alta velocidad los trazados son prácticamente rectilíneos con lo cual la destrucción sobre el territorio es brutal. Cualquier “accidente” orográfico hay que solventarlo, con lo que esto supone de destrozo ambiental, derroche de materiales e impacto visual.
También origina un aumento exponencial en el consumo energético, con la implantación de nuevas centrales de energía, subestaciones, tendidos eléctricos…, en un momento histórico como el que nos encontramos que exige una disminución drástica de dicho consumo.
Además, la alta velocidad conlleva un aumento brutal de la peligrosidad, como ha quedado de manifiesto en los accidentes tanto de ayer como del acaecido en Santiago en 2013 con el resultado de 80 muertes.

-EL MANTENIMIENTO DE LA SEGURIDAD DE LA ALTA VELOCIDAD NO ES “RENTABLE”
Cuanto mayor velocidad, las medidas de seguridad son cada vez más caras, y en aras de un mayor rendimiento económico, muchas veces estas medidas de seguridad se relajan. Y más en un estado como el español donde la red de alta velocidad es la mayor del mundo después de China, teniendo en cuenta que hay países como EEUU que no tienen ni un solo km de TAV. El coste de mantenimiento de 1 km de TAV es de unos 200.000 €/año, pudiendo llegar a 500.000 en tramos complejos. Como prueba de que la seguridad se ha relajado está el hecho del gran aumento de incidencias de estos últimos años, que están ocasionando infinidad de retrasos. Las indemnizaciones por este motivo están disminuyendo mucho por el coste astronómico que estaban ocasionando a ADIF. Debido a esta falta de mantenimiento se está llegando a la paradoja de que en muchos puntos los TAV tienen que reducir la velocidad a umbrales que no superan los 100 km/hora para evitar accidentes.
-LA LIBERALIZACION DEL SERVICIO AUMENTA LA PELIGROSIDAD
En 2021 se liberalizó la alta velocidad ferroviaria que supuso la entrada de nuevos operadores. A RENFE, se le sumó la francesa OUIGO, la italiana IRYO -causante del trágico accidente de ayer- y AVLO, el servicio low cost de RENFE. Estas compañías, sin el menor escrúpulo, han entrado a saco únicamente en los recorridos de mayor afluencia de pasajeros para obtener el máximo beneficio. Ni que decir tiene que el coste de la construcción de la infraestructura, que nunca se recuperará, no lo pagan ellas, lo sufragamos entre todas. Como siempre, gasto público para beneficiar a empresas privadas. Estas compañías van reduciendo costes para aumentan ganancias, repercutiendo en el empeoramiento de las medidas de seguridad del servicio, de su calidad y de las condiciones laborales de sus trabajadoras.
-EL CAPITALISMO ES UN SISTEMA CRIMINAL Y ASESINO
El trasfondo de este accidente es un sistema basado en la optimización de beneficios por encima de las condiciones de vida de la clase trabajadora, de la de los pueblos del sur global sometidos a procesos de expolio colonial, de la de las mujeres y disidencias sexuales y de la del planeta en su conjunto. La maquinaria capitalista no puede parar y en su suicida huida hacia adelante va exterminando todo lo que se encuentra en su camino. Seguramente a las empresas responsables del accidente -ADIF e IRYO- les resultara más rentable el pago de indemnizaciones a las familias de las victimas que mejorar la seguridad del AVE y, que decir tiene, que desmantelar una infraestructura altamente rentable para el sistema, tanto en términos económicos como simbólicos. Es imposible compensar económicamente la vida de las personas fallecidas en el accidente como tampoco la de las personas y la naturaleza devastadas por el capitalismo. El dinero nunca devolverá la vida.
Lo de Córdoba no fue un accidente. Fue, lisa y llanamente, capitalismo.
PAREMOS EL TAV-PAREMOS EL CAPITALISMO
