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En el programa Amalurrade Tolosaldeko Ataria, este martes tratamos, junto a otros temas la Ley de Transición Energética y Cambio Climático, que se aprobó el 8 de febrero el Parlamento Vasco con el acuerdo entre PNV, PSE y EH Bildu.
Para los partidos que la firmaron éste ha sido un gran logro. Cada uno lo venderá como le parezca, como su capacidad de dialogar, de imponer su voluntad, como quieran. Al poco, ya estamos inmersas en plena campaña electoral. Cada uno jugará sus bazas.
El caso es que la ley no hace más que permitir que las políticas que ya vienen impulsando PNV y PSE continúen. ¿Quizás haga falta recordar cuáles han sido sus políticas en todos estos años de co-govierno? Desarrollismo, con poca sensibilidad a los problemas ambientales que nos afectan, sobre todo al climático.
Esta ley ya viene muy tarde. La Ley española de cambio climático y transición energética ya venía tarde, y fue aprobada en mayo de 2021.En la comunidad foral Nafarroa, su homónima fue aprobada en abril de 2022. El acuerdo de París al que todavía se remiten data del 2015.
Lo que si propone es el impulsar más renovables, como si esta fuera la única forma de hacer frente al cambio climático, pero sobre todo, como si esa fuera la única cosa que podemos hacer. Las renovables han sido poco desarrolladas en la CAPV. Pero es que la forma en que proponen además tiene grandes impactos ambientales. Como dice EH Bizirik «Renovables SÍ pero no ASÍ» (Por cierto: EH Bizirik convoca una concentración para el 23 de marzo a las 13:00 horas frente a la Diputación alavesa). Muchos de los proyectos que proponen ya se habían propuesto antes, siendo desechados por su enorme impacto. Recordemos que estamos hablando de 50 nuevos proyectos en la CAPV y 71 en la de navarra – sólo de eólicos. Repetimos: cuando hasta ahora se desechaban muchos de ellos por sus impactos. Y en el caso de Nafarroa, cuando ya sólo con renovables sería autosuficiente, y cuando su paisaje está más que saturado de instalaciones.
En el programa Amalurra de Tolosaldeko Ataria, ya hemos tratado en distintos momentos los grandes proyectos de energía renovables, sobre todo aquellos de fuerte impacto ambiental, visual y al tejido económico local. Hemos tratado los proyectos planteados en la zona como el de Gazume (Hernio), o la de Ezkeltzu en Zizurkil, u otros como los de Azpeitia, el macro-solar de Araba de la mano de Eguzki, de Nafarroa; las manifestaciones y protestas contra estos, el surgimiento de EH Bizirik como red que aglutina a las distintas campañas locales.
Lo que falta de base es la cuestión de siempre: ¿energía para qué? Porque se parte de la premisa que necesitamos más energía, sin pensar si
1 – la energía que usamos actualmente se puede reducir de alguna forma
2- qué hacer para satisfacerla.

Pero luego además es que de cara a futuro, en un escenario de crisis energética (sobre todo por declive de la energía fósil) y de crisis climática y ambiental, nos siguen vendiendo el que hay que consumir más, hay que producir más. Al expolio de las familias con la factura de la luz, sumamos un incremento del uso de la electricidad en futuras demandas. Nos viene un pelotazo con el coche eléctrico, que está costando pero que llegará, por el interés de la industria automotriz y de las energéticas. La demanda eléctrica entonces será terrible. En algún momento nos enteraremos que la electricidad del coche que nos venden como energía verde no es tal, porque el que no vaya a gasolina no quiere decir que sea limpia. La electricidad vendrá de renovables con grandes impactos también en su producción, en el territorio y en ecosistemas. y mucha electricidad seguirá viniendo de térmicas de gas y nuclear, por lo tanto … (y añadir que mucha electricidad se perderá en los tendidos).
De igual forma, un día de estos terminarán la macro-obra del TAV (Tren de Alta Velocidad) y quizás lo pongan en funcionamiento aunque no les salga las cuentas. Entonces tampoco nos dirán de donde viene toda esa electricidad que lo mueve, ni que para ir unos minutos más rápido hubo necesidad de semejante destrucción y gasto, y más para rasear colinas para molinos y placas para que lo muevan.
Después de años en que no sólo no hemos podido ejercitar nuestra libertad de expresión, sino que nos la han hasta prohibido: por ejemplo, las consultas populares sobre el TAV no sólo no fueron impulsadas por las instituciones (en algunos casos algún ayuntamiento local sí lo hizo) ni sus resultados tenidos en cuenta o reconocidos, sino que hasta en muchos casos se prohibieron. Ahora deciden que estos proyectos también van a ser prioritarios, estratégicos, y que no cabe discusión. Ni posición de los ayuntamientos y comunidades afectadas. Ni leyes de protección. Prioridad, como el TAV y otras mamarrachadas. La Ley Tapia transferida a la Ley de Transición Energética. Atrás quedan las palabras bonitas de la Agenda XXI, las democráticas intenciones de la participación social, que aquí por lo menos (Euskal Herria) los partidos en el gobierno nunca quisieron implementar. O por lo menos tomarlas en cuenta.
«Realizar la transición energética con el objetivo
de alcanzar la neutralidad climática concierne a todos
los agentes institucionales, sociales y económicos. En
definitiva, corresponsabiliza a toda la sociedad.»

O las últimas propuestas que se pusieron en práctica en otros lugares, como las Asambleas Ciudadanas, mecanismos de participación para intentar buscar soluciones a la crisis, pero que sean válidas. Porque recordemos que en materia climática, como en todo lo demás, priman decisiones desde las instituciones influenciadas por las grandes empresas. Éstas son siempre reacias a abandonar la dinámica que les supone grandes beneficios, y si lo hacen, como ahora, es porque los encuentran de otras formas. La discusión es negada o como ahora, se acepta pero sin ser vinculante. Tengamos en cuenta, que aquí, a día de hoy, dichas asambleas ni han sido organizadas.
O que cuando se votó la Ley en Nafarroa, ante las propuestas de Extinction Rebellion, EH Bildu, junto con Podemos/Ahal Dugu e Izquierda-Ezkerra, apoyaron el que se recogiera en la ley y fuera vinculante. Añadir que estas asambleas son configuradas por ciudadanos/as elegidos aleatoriamente, y que no tienen vínculo con ninguna organización previa. Y añadir también, que pese a transcurrir ya casi dos años desde su anuncio, esa asamblea nunca tuvo lugar.
Los ejemplos prácticos de Escocia y Francia fueron positivos. O incluso se organizó en el estado en 2021, aunque la propia XR fue muy crítica con como se había organizado. En el caso que les atañía, así se manifestó la organización climática: «Esperamos (y nos moveremos para que así sea) que la Asamblea Ciudadana Climática Navarra no se quede en un mero foro participativo superficial que sirva como medalla a la clase política. Necesitamos que esto sea el principio de una apertura de la democracia que nos permita abordar, con justicia y desde el bien común, el gran reto al que nos enfrentamos».
Recordamos que nos encontramos, como apuntaba un miembro de EH Bizirik ante «la mayor movilización de recursos que ha conocido el capitalismo a lo largo de su historia, con gran diferencia. No existe ningún proyecto de ningún tipo que haya requerido jamás un gasto de 1,5 billones anuales». Porque Europa destinará el 10 por ciento anual de todo su PIB para reducir las emisiones de CO2. El frontón se vuelve imposible con tanto pelotazo de lugares tan variados. Con todas estas decisiones, tras todos estos años de inoperancia y tergiversación, lo que observamos es que los presupuestos se destinan a lo mismo, y en lugar de soluciones reales obtenemos más problemas sin resolver lo acuciante.

Porque además del negocio en boga, la ley facilitará a todas esas empresas impulsando macroproyectos. Se entienden los cánones y cuotas aplicados para esos macroporyectos insuficientes. Nuevamente, esto supone beneficio para estas empresas que vemos no dudan en impulsar estos proyectos, que a su vez cuentan con financiación pública.
El portavoz de EH Bildu, Mikel Otero, sí planteó en su comparecencia que se implementará renovables a pequeña escala, cubiertas, en zonas industriales, pero siendo algo que hasta ahora no ha contado con propuestas serias, no termina de convencer.
El sindicato ELA ha criticado también la ley, tachándola de “ecopostureo”, y criticando que no aspira a cumplir la Agenda 2030.
Más información:
– https://www.berria.eus/iritzia/artikuluak/trantsizio-energetikoan-engainua_2119602_102.html
– https://www.elsaltodiario.com/pais-vasco/ela-califica-ecopostureo-ley-climatica-aprobada-pnv-pse-eh-bildu-al-perpetuar-modelo-actual
– https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/siete-verdades-incomodas-ley-vasca-cambio-climatico_132_10931927.html
Alegaciones al proyecto minero de Artesiaga
Entre los proyectos que amenazan el territorio y el entorno se encuentra la mina que la empresa Magnesitas Navarras quiere impulsar en Artesiaga. La plataforma Erdiz Bizirik ha iniciado una recogida de firmas de alegaciones a esta iniciativa. También se puede firmar digitalmente: personas empadronadas en Nafarroa (aquí) y gente de fuera de Nafarroa (aquí).
Concentración en Gasteiz: 23 de marzo
Queremos denunciar el atropello indiscriminado y masivo de intenciones industrializadoras, privatizadoras y expropiadoras del medio rural y natural alavés falsamente llamado transición energética.
Se trata de un proceso masivo de expolio liderado y dirigido por la Diputación Foral de Álava y el Gobierno Vasco y sustentado por diferentes partidos políticos en beneficio de las grandes corporaciones industriales y energéticas.
De hecho, su objetivo es dejar el territorio de todas las personas en manos de las grandes empresas capitalistas.
Ante ello, hemos convocado una concentración para el sábado 23 de marzo, a las 13:00 horas frente a la Diputación.
Hacemos un llamamiento especial a la participación de las juntas administrativas, personas agricultoras y ganaderas, y también a todas aquellas personas que «ven peligrar el futuro de Álava»
Álava no está en venta. Defenderemos nuestra tierra