Y el ganador del Premio Sol es…. ¡Josu Jon Imaz!

Texto: Martintxo Mantxo (A Planeta)
Imagen: A Planeta
(Rebelión)

En esta época en el que la terrible guerra en Ucrania copa la atención mediática, sin haber salido todavía de la pandemia, mucha información transcurre imperceptible. Sin embargo, estos días la petrolera española Repsol si que ha conseguido hacerse un hueco en los medios. No con nada asociado a su actividad sino con algo muy distinto como la gastronomía. Deberíamos matizar, la gastronomía de élite. Y es que el objeto de la noticia no es otro que aportar una imagen positiva a la petrolera. No es sino una campaña mediática más, una campaña publicitaria. Como el invertir en un anuncio.

Y como los anuncios también, sobre todo los pertenecientes a estas empresas que contaminan y destruyen, el objetivo no es otro que reflejar algo distinto, la antítesis a su esencia, como bosques pristinos, naturales exuberantes, o comunidades sanas y felices, consumidores realizados, etc. Así los premios Sol que se sacó de la chistera Repsol en 2018, reportan alegría, arte (culinario), pertenencia y conexión con esta tierra y su cultura; como ellos precisan “muestra del vínculo y el apoyo de Repsol a la gastronomía en España y Portugal”. En resumen: consiguen convertirse en noticia (POSITIVA) teniendo a todos los chefs más reconocidos (alguna chef también) sonrientes en su foto, y que en lugar del chapapote de Perú o las llamaradas de Muskiz, aparezcan asociadas a su marca suculentos y sofisticados platos de cocina de vanguardia.

Sabido es que las empresas se valen de estas argucias para propagar su imagen, además asociada a hechos positivos, como utilizan el asociar su nombre a la liga de fútbol, o al equipo de fútbol local, a premios (culturales, naturales), etc. Además les da una imagen de altruismo, de generosidad, de contribuir a la sociedad, de invertir esos beneficios cosechados en el interés general, en el interés social y cultural. En resumidas cuentas, transmiten también confianza hacia ellas, principal requisito para que consuman tu producto.

En el caso de Repsol no es que los dos derrames acaecidos en la refinería de La Pampilla de Lima (Perú) de Repsol este año hayan trascendido mucho en el estado español, pese a que llenaron de chapapote kilómetros del litoral incluidas 26 playas y que provocó gran descontento local que incluso exigió su expulsión del país. Tampoco que trascendieran mucho los derrames en su refinería de Muskiz, ni sus llamaradas y escapes tóxicos. Ni que sus vecinos, hartos de tanto machaque, sigan demandando al monstruo transnacional por haber construido su procesadora más tóxica y de mayor impacto ambiental y climático, la infame planta de coque, a las puertas de sus casas transgrediendo toda ley y reglamento. Repsol-Petronor construyó esa planta de coque en dominio público marítimo terrestre clandestinamente, sin permiso ambiental. Cuando comenzó la oposición local a la planta de coque, Josu Jon fue entonces nombrado presidente de Petronor. En un inicio como facilitador,  aunque ya saben que lo único que facilitó fue a imponer la voluntad de Petronor (Repsol). Repsol (Petronor) sigue superando obstáculos legales sin despeinarse. Otra nueva constatación de los privilegios de esta empresa de las instituciones.

Debemos recordar que no fue otro que el rey de España quien inauguró esas instalaciones, como fue él quien se desplazó a Perú para hacer lo propio con las de La Pampilla de Perú. Él fue quien intercedió también ante el intento de la supuesta nacionalización de la subsidiaria argentina de Repsol en Argentina, YPF, y etcétera. Repsol cuenta con gran apoyo, y Repsol contribuye a que los susodichos se embolsen buenos pellizcos. Economía circular.

Porque todas estas campañas publicitarias, pese a sus gastos, revierten en sus beneficios. Y no debemos olvidar que los grandes beneficiados de esos beneficios son sus directivos. Sí: Josu Jon Imaz es el gran ganador de este premio, porque si bien todo beneficio revierte en los directivos y accionistas, en él más por ser actualmente su máximo dirigente (consejero delegado) a la espera de la eminente jubilación de Antonio Brufau. Josu Jon Imaz, ganó el año pasado (2021) 4,24 millones, un 15% más que el anterior, mientras que el actual presidente, Antonio Brufau, obtuvo 2,77 millones. El salario variable de Imaz subió un 30% como resultado de los beneficios récord en más de una década.

Debemos tener en cuenta que esos beneficios se multiplican paradójicamente en situaciones de crisis o de encarecimiento del petróleo, que es lo que ocurre ahora por el pico del petróleo pero también por circunstancias como la pandemia. Y esto ocurre precisamente por el carácter especulativo de este mercado y la dependencia del petróleo de la economía y la civilización actual. Mientras, Repsol repite sin cesar no poder invertir en seguridad, en la necesidad de utilizar petróleos más pesados y por tanto más tóxicos, en exprimir más combustibles tóxicos de los desechos, y similares, o trasladar el pago de remediación de impactos a las instituciones, porque en teoría la situación del mercado se lo impide. En 2020 Petronor declaró pérdidas  de unos 140 millones, pero Repsol y sus directivos siguieron sumando beneficios.

Claramente, se evitan unos gastos mientras se priorizan otros como publicidad o los sueldos millonarios de Imaz y otros testaferros. A la conexión de los combustibles con la emergencia climática debemos sumar los ahorros de la empresa por desinversión ambiental: ¿cómo puede ser que ante tanta reiteración de accidentes la alarma de un derrame en el Barbadun la haga un viandante o que sean las vecinas las que alerten constantemente de escapes y de fuegos tóxicos en su refinería de Petronor? Igualmente esos ahorros en multas como la que tuvo que pagar en el anterior derrame en Lima en 2013, que consiguió reducir mediante pago a abogados a la mitad, revierten en sus beneficios y por tanto en sus macro-sueldos. Por no decir la procedencia de capital y beneficios de otros países empobrecidos que redundan en la economía y en los sueldos españoles, que como el investigador Marc Gavaldà apuntaba, no son más que un caso moderno de colonialismo. En el caso de Petronor-Repsol mucho petróleo viene de la castigada Nigeria, pero también de Rusia de donde procede 22% de su petróleo, el 2º país de procedencia tras México.

Sin duda, campañas mediáticas como estos premios contribuyen a que mientras el ciudadano pague más por el combustible y disminuya su nivel adquisitivo, Imaz y los otros directivos se enriquezcan más. Pero han conseguido gracias a su músculo financiero el crear un premio con el que los chefs más reconocidos se pongan de rodillas y brinden sus rostros y sus sonrisas. Para ellos también, este premio es una forma de ganar prestigio y así aumentar su éxito personal pero sobre todo económico. Economía circular.

Imaz se sitúa en ese puesto seguramente por algún mérito personal, pero sobre todo político, pues primero fue presidente de la subsidiaria vasca de Repsol en Euskal Herria, Petronor. En esta empresa además de Repsol participa la banca vasca, Kutxabank, y sabidos son sus vínculos con el partido que más años ha controlado el gobierno vasco, PNV, y los favores que se deben unos a otros. Josu Jon Imaz también fue presidente del PNV de 2004 a 2008, y antes consejero de Industria del Gobierno Vasco. El periodista Ahoztar Zelaieta contabiliza 65 puertas giratorias en el País Vasco, correspondiendo 18 al sector energético y siendo una de ellas la de Josu Jon que ahora está reportando tanto beneficio. Siguen cosechando premios.

Replicando los mismos patrones de éxito transnacional

En realidad Repsol no se ha roto los cascos. Con los Premios Sol ha reproducido a escala peninsular la fórmula exitosa de otra empresa transnacional del sector, Michelín. Casi ni pensamos al hablar de Estrellas Michelín de que detrás de ellas se halla una empresa que hace posible toda esa movilidad automotriz y todos esos impactos asociados. También a los de su fabricación, hoy en día con materiales sínteticos, dígase petróleo. Cada rueda de coche precisa en su fabricación 26,5 litros de petróleo, mientras que una de camión 83. Si estamos concienciados por la contaminación de plásticos deberíamos echar un vistazo al de las ruedas: algunos estudios elevan a 30% la procedencia de microplásticos marinos a las yantas de nuestros vehículos. Cada año 1.500 millones de neumáticos llegan al final de su vida útil en el mundo, con muy difícil reutilización y reciclaje. Y que a nadie se le ocurra buscar soluciones biodegrables o procedentes de materiales naturales, pues la confección de ruedas original a partir de caucho (hebea) se puede considerar como uno de los principales y primegenios desastres ecológicos de carácter mundial con base en el imperialismo e incluso origen de alguno de los mayores conflictos bélicos de la humanidad. Pero si tenemos que elegir cambiar de ruedas… nos decantaremos por unas Michelín, porque su nombre se nos ha incrustado y además lo relacionamos con alta cocina, con platos sabrosos y sorprendentes, o incluso inalcanzables pues muchas ni los hemos probado.

Los premios Sol replican por tanto la misma fórmula, y como tales también, el mismo objetivo. Desde los movimientos sociales hablamos de “lavado verde”. En este caso no se utilizan aspectos verdes, pero casi, porque el denominarlos “sol” si que tiene algo de ello. Hace falta… qué la mayor responsable de la emergencia climática en el estado evoque al astro asociado con la energía limpia y renovable, bandera del movimineto anti-nuclear y ecologista, tiene bemoles!

Repsol produce más de 11 millones de toneladas de CO2 al año (datos de 2020), el 12,4% de las emisiones totales1. El nombre de los premios proviene de su nombre, Repsol, obviamente porque por connotaciones es lo que más rédito le puede producir. Este igualmente proviene de … un antiguo lubricante que producía la empresa anterior original que se conocía como Repesa. Repesa adoptó el nombre de su lubricante Repsol por opinar que era más proclive a su aceptación. No tiene ningún otro significado. ¡Seguro que no habían pensado en que les iba a ser tan rentable!

Los premios Sol también chocan con otros como son los del mismo nombre de Comunicación Publicitaria. Estos estuvieron ligados también a Donostia-San Sebastián durante 25 años y luego a Bilbo. E igualmente tenían como objetivo el glorificar las formas que las grandes empresas tienen para comernos el coco. Sin duda, muchas de ellas, hay que reconocer, muy inteligentes e incluso artísticas. Una pena que sea puestas al servicio de semejante objetivo y de tanto capital, sobre todo cuando las empresas son tan cuestionables y cuando se valen de tanta demagogia y falsedad (¡sin considerarse que incurren en delito por tergiversar la realidad!). Además, nuevamente, el beneficio de financiar tales premios vuelve a recaer en las grandes empresas, en este otro caso, Iberdrola.

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