Serbia: La ola de protestas consigue victorias contra la minería del litio

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Por Francisco Norega en guilhotina.info

En las últimas semanas, Serbia ha visto estallar un masivo movimiento de resistencia contra los planes de extracción de litio, que la población considera un riesgo para la tierra y el agua, en un país ya marcado por altos niveles de contaminación. Tras tres semanas consecutivas de protestas nacionales, la creciente movilización popular se ha anotado varias victorias.

Tras unos meses de protestas menores y localizadas, la primera oleada de movilizaciones a nivel nacional tuvo lugar el 27 de noviembre, cuando miles de personas salieron a la calle en diferentes ciudades para protestar contra la controvertida mina de litio prevista en la región de Jadar, donde la minera anglo-australiana Río Tinto pretende invertir 2.000 millones de dólares. También se manifiestaron en contra de dos leyes aprobadas los días 25 y 26 de noviembre mediante un procedimiento de urgencia, estrategia utilizada por el gobierno serbio para aprobar leyes controvertidas sin dar cabida al debate público.

Las protestas y los bloqueos paralizaron el tráfico en varias partes del país, incluso en una de las autopistas más importantes que atraviesan la capital, Belgrado. En la ciudad de Novi Sad, la segunda de Serbia, se produjeron enfrentamientos entre los manifestantes y la policía, y varias personas son detenidas.

En la ciudad de Sabac, a 90 km al oeste de la capital, un grupo de hombres con el rostro cubierto atacó a los manifestantes con porras, rompiendo el bloqueo para permitir el paso de los autobuses que transportaban a los partidarios del actual presidente, Aleksandar Vucic, de camino a una convención del Partido Progresista Serbio en Belgrado. Este incidente desató la indignación en las redes sociales y las acusaciones de que el gobierno está utilizando a matones para reprimir el movimiento.

La mayor ola de protestas en la historia reciente de Serbia

Por segundo sábado consecutivo, el 4 de diciembre, nuevas protestas tomaron las calles de Serbia, con decenas de nuevas localidades que se sumaron a la convocatoria y una participación que creció significativamente en comparación con la semana anterior. En total, los manifestantes se reunieron en más de 60 puntos de ciudades, pueblos y carreteras de todo el país.

Belgrado, 4 de diciembre de 2021

Fue la mayor ola de protestas coordinadas en Serbia en más de 20 años. Decenas de miles de personas enviaron un claro mensaje al gobierno para que detenga el proyecto de Río Tinto en Jadar y todos los demás proyectos de extracción de litio.

En Belgrado, miles de manifestantes ocuparon el puente de Gazela, bloqueando la principal carretera que une el centro de la capital con los suburbios de la otra orilla del río Sava. Otros tres puentes y varias rotondas importantes fueron tomados. Sólo en la capital, el tráfico se paralizó en más de una docena de puntos.

Savo Manojlović, del movimiento Kreni-promeni, uno de los grupos organizadores de las protestas, llamó a la población a bloquear carreteras, puentes y calles durante una hora más cada sábado hasta que se acepten las demandas. «Esto no va a parar. La gente no permitirá que le quiten sus tierras», dijo en una entrevista con un canal de televisión.

En En la foto superior, la pancarta reza «Detengan a los inversores, salven la naturaleza»
Belgrado, 4 de diciembre.

También se ha informado de que la policía visita los domicilios de activistas y periodistas para intimidarles y amenazarles con acusarles penalmente por promover las protestas. En Novi Sad, un grupo de contramanifestantes atacó la protesta con ladrillos y botellas. Varios manifestantes fueron detenidos, tanto en esta ciudad como en la capital. Se produjeron varios incidentes menores en algunas de las otras protestas.

Los proyectos y leyes que provocaron las protestas

Para fomentar el crecimiento económico, el gobierno serbio ha puesto recientemente los recursos minerales a disposición de inversores extranjeros como Rio Tinto y el grupo minero chino Zijin. Rio Tinto pretende abrir una mina de litio de unas 400 hectáreas en una zona agrícola junto al río Jadar, a sólo 14 km de Loznica, una ciudad de 20.000 habitantes en el oeste de Serbia.

La empresa asegura que se trataría de una «mina verde», que cumpliría toda la normativa medioambiental serbia y europea, y que el proyecto crearía 2.000 puestos de trabajo durante la construcción y 1.000 permanentes. Sin embargo, estas promesas no convencen a la población, que está preocupada por la destrucción que deja la actividad minera y la contaminación de la tierra y el agua.

En el centro de las protestas se encuentran también dos proyectos legislativos que, según los manifestantes, pretenden facilitar la explotación del litio por parte de las multinacionales mineras.

La nueva Ley de Expropiación permitiría la expropiación forzosa de terrenos por parte del Estado cuando los proyectos se consideren de «interés público», en un plazo de sólo 8 días.

Los críticos de esta ley dicen que es inaceptable que el gobierno tenga derecho a hacer la declaración de interés público de forma poco transparente, arbitraria y sin criterios definidos, como se prevé en el proyecto de ley.

Por otro lado, la reforma de la Ley de Referéndum impediría en la práctica que los grupos y movimientos lanzaran iniciativas de referéndum al crear una elevada tasa administrativa para este tipo de iniciativas populares. También permitirá que las consultas se consideren válidas incluso cuando la participación sea inferior al 50%.

Grupos ecologistas y de la sociedad civil afirman que estas leyes permitirían al gobierno y a las empresas eludir el descontento popular y las preocupaciones medioambientales y avanzar más rápidamente con proyectos como el de Río Tinto.

El abanico de exigencias se amplía

Las protestas del 4 de diciembre fueron coordinadas por el movimiento Kreni-promeni (Cambia), Ekološki ustanak (Levantamiento Ecológico), la plataforma política Akcija (Acción), el movimiento No dejes que Belgrado se Ahogue y la Alianza de Organizaciones Medioambientales de Serbia (SEOS), con la participación de numerosas organizaciones no gubernamentales, movimientos y grupos informales. SEOS fue fundada por 6 organizaciones civiles y es una coordinación entre activistas en el creciente número de zonas donde las empresas mineras están realizando prospecciones (Rekovac, Jagodina, Jadar, Loznica, Pranjani, Dobrinja, Gornji Milanovac y Požega).

En lo que fue la mayor oleada de protestas de la historia reciente del país, los manifestantes de distintas partes de Serbia también dieron voz a sus propias preocupaciones y problemas medioambientales locales.

La población de Požarevac, una ciudad al este de Belgrado, también protestó contra un proyecto de vertedero regional. En Zrenjanin, en el noreste, una protesta convocada por el grupo Građanski preokret (Agitación Cívica) bloqueó el lugar donde se está construyendo una polémica fábrica de neumáticos de la empresa china Linglong, denunciando que empeoraría las condiciones de vida de la ciudad, cuya agua de red ya está contaminada y no es apta para el consumo desde hace casi dos décadas. Otros proyectos de extracción de litio también han sido cuestionados en la calle en varios lugares, como en Rekovac, en el centro de Serbia, una de las zonas donde la empresa Balkan Mining and Minerals busca litio.

La comunidad serbia de la diáspora también organizó protestas en Berlín, Nueva York y en la sede de Río Tinto en Londres.

El Gobierno anuncia concesiones con la esperanza de calmar las protestas

Ese mismo día, el Presidente de Serbia visitó el pueblo de Gornje Nedeljice, donde Rio Rinto pretende abrir la mina de litio a orillas del río Jadar. Se reunió con una parte de la población local para discutir el proyecto, mientras que otra parte se negó a dialogar con él y bloqueó la carretera principal del pueblo. Allí, tras las protestas, dejó entrever por primera vez que iba a hacer concesiones, sugiriendo cambios en la ley de expropiación.

Ante la magnitud de las protestas, el gobierno acabó anunciando unos días después, el 8 de diciembre, que retiraba la ley de expropiación del parlamento, para su reexamen y modificación por parte del Presidente, y la posterior apertura de un amplio debate público con la participación de trabajadores, asociaciones profesionales, representantes de las empresas y la sociedad civil.

La fuerte presión popular y la amenaza de una nueva ronda de protestas y bloqueos provocaron otra concesión de las autoridades: dos días después, el viernes, el Parlamento aprobó las enmiendas a la ley del referéndum a propuesta del gobierno. No sólo se eliminó la tasa administrativa para las iniciativas de referéndum popular y se permitió la participación de los grupos proponentes en el órgano que realiza la consulta, sino que se estableció que un referéndum sobre el mismo tema no puede repetirse durante un periodo de 4 años ni el parlamento puede tomar una decisión diferente a la del referéndum para el mismo periodo.

El gobierno cedió entonces en las dos leyes que encendieron la mecha de las protestas, con la esperanza de desmovilizar la revuelta contra el litio y la minería en general y probablemente esperando un momento más propicio para dar luz verde a Río Tinto y a las demás mineras. Sin embargo, a pesar de que el grupo Kreni-Promeni dijo que las principales reivindicaciones se habían cumplido y que, por tanto, no tendría sentido seguir en la calle, otros grupos y movimientos mantuvieron las convocatorias de protestas para el día siguiente, el sábado.

Tercer sábado de protestas y el futuro del movimiento

A pesar de las concesiones, la lluvia y el frío, y aunque en menor número que los sábados anteriores, miles de personas volvieron a salir a la calle el 11 de diciembre y volvieron a bloquear el tráfico en la capital y otras ciudades.

Belgrado, 11 de diciembre de 2021

Los y las manifestantes exigen que se cancele definitivamente el proyecto de Río Tinto y que se prohíba la extracción de litio. «No habrá tregua hasta que Rio Tinto sea expulsado de Serbia y hasta que se prohíba definitivamente la extracción de litio», declaró Aleksandar Jovanovic, del movimiento Insurrección Ecológica.

«Tenemos que defendernos de estos locos proyectos que imaginan la construcción de decenas de minas en Serbia», dijo a Reuters Irena Radovanovic, una estudiante de Belgrado.

La reducida participación es un reflejo de la retirada de Kreni-Promeni de la organización de las protestas, ya que el grupo ha anunciado un cambio de enfoque, dedicándose a recoger las 30.000 firmas necesarias para forzar una consulta sobre la minería del litio, aprovechando la cesión de la ley del referéndum. Sin embargo, miles de personas y muchos de los movimientos parecen decididos a continuar en las calles hasta conseguir una victoria definitiva contra la minería del litio. Las protestas locales continúan a un ritmo casi diario y el propio Kreni-Promeni ha puesto su equipo de 40 abogados a disposición de quienes siguen participando en las protestas y los bloqueos.

El 16 de diciembre, el movimiento logró otro avance: el consejo municipal de Loznica aprobó la suspensión del plan de desarrollo que permitía a Rio Tinto extraer litio en la región de Jadar. En palabras del primer ministro, «que haya o no una mina depende de la población [en el oeste de Serbia] y del estudio de impacto ambiental».

¿Cuáles son las similitudes y los paralelismos entre Serbia y Portugal? ¿Qué lecciones podemos sacar?

Tanto Serbia como Portugal están en el punto de mira de las multinacionales mineras. Ambos tienen gobiernos cómplices y complacientes que afirman que estos proyectos crearán puestos de trabajo, traerán desarrollo y prosperidad. Mientras tanto, entre bastidores, negocian con las empresas la destrucción de territorios enteros y de las poblaciones y la biodiversidad que allí viven.

Detrás de los discursos sobre el litio y su importancia para la «transición energética», se esconden planes para extraer innumerables minerales y destripar los territorios sin escrúpulos.

Ambos territorios están marcados por la actividad minera. En Portugal, tenemos los ejemplos de las minas de Panasqueira y Borralha, sus gigantescas escombreras y el agua contaminada por la lixiviación. Sabemos de los casos de cáncer que sufren los antiguos mineros de Urgeiriça, y de los muchos otros problemas de salud que sufren otros pueblos cercanos a las minas, como el pueblo de Barco.

En Bor (Serbia), donde se extrae cobre desde principios del siglo XX, la desolación del paisaje es sorprendente. Hace tres años, la empresa minera china Zijin compró la empresa serbia RTB Bor y comenzó la extracción de cobre y oro a cielo abierto en la zona. Las quejas de los vecinos se multiplican, con casos de derrumbes de tejados y grietas en las paredes de las casas como consecuencia de las voladuras. Los niveles de contaminación son preocupantes. La empresa no responde a las reclamaciones, no paga reparaciones a la población e incumple las decisiones judiciales y la normativa medioambiental.

Las empresas llegan y empiezan a actuar como si fueran dueñas del territorio, despreciando a las poblaciones locales y al medio ambiente, incluso poniéndose por encima de la propia ley. En Jadar, alrededor de la zona donde quiere abrir la mina de litio, Río Tinto ha sometido a los pueblos a un régimen de terror y acoso. Desde el verano, la empresa viene anunciando que ha comprado tierras a 36 familias, comunicando al resto que serían expropiadas.

Durante la primera oleada de protestas a finales de noviembre, Marijana Petković, de un grupo local llamado Ne damo Jadar («No entregaremos Jadar»), declaró al canal de televisión Nova que «aunque Rio Tinto solo ha comprado menos de una cuarta parte del terreno necesario para la mina y sus instalaciones, grupos de guardias de seguridad privados de la empresa patrullan los pueblos en todo momento.»

También se quejó de que no crece nada en los campos que rodean los pozos de exploración, en una zona predominantemente agrícola conocida por producir alimentos de alta calidad. Afirma que Río Tinto, el gobierno y las autoridades locales han ignorado a la gente y sus peticiones de información sobre el proyecto.

Los informes recuerdan la situación en Covas do Barroso, por ejemplo, o en la zona de Borralha.

Las empresas afirman, en pomposas conferencias de prensa, que la apertura de la mina se producirá en breve; se reúnen con miembros de los gobiernos y anuncian inversiones; y acosan a las poblaciones con amenazas de expropiación. Sin embargo, vemos cómo estos proyectos y estas certezas pueden caer, a través de esfuerzos y resistencias colectivas.

Como nos muestra Serbia, si nos organizamos y articulamos entre movimientos y grupos en los pueblos y ciudades, es posible resistir y defender nuestro territorio del expolio, la destrucción y la contaminación que provocan estos proyectos impuestos por los gobiernos y las multinacionales.

Así lo demuestran las luchas en muchos otros territorios del mundo, como el caso de los pueblos indígenas de México. Durante el mes de noviembre, realizamos una entrevista, junto con el Jornal Mapa, a Flauta de Luz y PtRevolutionTV, a una delegación del Congreso Nacional Indígena que recorrió el territorio portugués en el marco de la Jornada Zapatista por la Vida. Se publicará pronto.

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