El 21 de Septiembre, Día Internacional de Lucha contra los Monocultivos de Árboles, organizaciones, redes y movimientos celebran la resistencia y alzan sus voces para exigir que se detenga la expansión de las plantaciones industriales de árboles.
Estas plantaciones invaden territorios y afectan la vida de pueblos y comunidades. El Día fue declarado en 2004, durante un encuentro de una red comunitaria que lucha contra las plantaciones industriales de árboles en Brasil, la Red Alerta contra el Desierto Verde. La razón de denominarlo «desierto» también implica una reflexión sobre la realidad de estos monocultivos, pretendidos ecosistemas que no lo son, porque ningún ecosistema se entiende con una única especie. El denominarlos desiertos dennota que no otra especie vive ahí (incluso los desiertos son más ecosistema que estos monocultivos).
Desde hace décadas, instituciones y empresas promueven y desarrollan monocultivos de especies de rápido crecimiento, a gran escala destinados a la producción de celulosa, madera y biomasa. A ellos se ha sumado en los últimos años, una nueva tendencia bajo la falsa idea de paliar el cambio climático, con el fin de crear presuntos sumideros de carbono y plantaciones destinadas a la producción de biocombustible. Todos estos monocultivos (que en realidad se limitan a muy pocas especies) han sustituido y destruido ecosistemas reales; han excluido y arrebatado a comunidades de recursos, de sus hábitats, espacios sagrados y paisajes; han desviado el uso de agua a su consumo, y también han provocado otros desastres ambientales, porque además de acidificar el suelo y secarlo, son especies de alta inflamabilidad que los hace proclives a incendios como lo ha demostrado este verano en Biscarrosse (Las Landas, Francia), en Riglos (Huesca) y tantos otros. Las plantaciones de pinos de la Patagonia, tanto en la argentina como en la chilena (en este caso también el eucaliptus) fueron los provocadores de la propagación de los incendios de 2021, 2025 y de este año.
Los monocultivos de cualquier especie, y las arbóreas también, son propensos a la propagación de enfermedades y plagas por tratarse de una misma especie por la que se pueden transmitir de forma continuada.

La nueva variable climática introducida en la proliferación de monocultivos también introdujo la posibilidad de obtener ganancias adicionales para esta industria a través de las denominadas compensaciones de emisiones de carbono en la década de 2000. Esto fue promovido por el Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL) de las Naciones Unidas. Esta no ha sido sno otra forma de generar más beneficio, beneficio añadido por estas industrias al obtenido por la comercialización de esa madera, aceite y otros. La vuelta de tuerca de este sinsentido fue el aceptar además que las emisiones de carbono del Norte se podrían compensar mediante plantaciones de árboles en el Sur global, que, si especificar como, y entendiendo a los monocultivos también como «bosque», supusieron la implantación (nunca mejor dicho) de plantaciones masivas de una única especie con las consecuencias desastrosas que conocemos y que un año más nos proponemos a denunciar.

A esos MDL se sumó también otra propuesta denominada REDD+ o, presuntamente, Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación forestal. Las comunidades afectadas y activistas opuestos al desastre ambiental que supuso, pronto lo modificaron para expresar su significado real: Rápido Enriquecimiento con Desalojos, usurpación de tierras y Destrucción de la biodiversidad. Pero además la ecuación se continuó pervirtiendo incluyendo en las presuntas soluciones el uso también de árboles transgénicos.
Pero, además, debemos entender que toda está proliferación de monocultivo forestal se despliega mientras los verdaderos bosques, selvas y otros ecosistemas retroceden, también por causas humanas: por deforestación (talas por madereras o para sustituirlos por cultivos agrícolas) e incendios.

En Euskal Herria, la industria mayoritariamente papelera fue la responsable (junto a las instituciones que la aceptaron e impulsaron) de una propagación exagerada de plantaciones de pino radita o insignis, una especie procedente de la Baja California. Actualmente ocupa una extensión de 97.086 Ha (CAPV, Comunidad Vasca, 2025) siendo con el 24,5 %, irónicamente, la especie de mayor superficie forestal en el territorio. Obviamente, además, la casi totalidad pertenece a propietarios privados. El eucalipto (Eucalyptus globulus y Eucalyptus nitens) es el otro monocultivo de gran implantación con 26.153 Ha (CAPV).
Cerca de Euskal Herria, en el estado francés, Las Landas es el principal ejemplo de un enorme monocultivo de pinos. Este se inició en 1857 y, en pocos años, logró cubrir casi toda la extensión de esta llanura: 1.000.000 de hectáreas.
En Argentina se ha incrementado su superficie de plantaciones forestales alcanzando 1,3 millones de hectáreas. Aquí también las especies promocionadas son las d rápido crecimiento como el pino y el eucalipto. Estos monocultivos se concentran principalmente en las provincias de la Mesopotamia (Corrientes, Misiones y Entre Ríos) (Infoagro, 2025). En Chile este las plantaciones forestales totalizan 3.121.969 hectáreas, equivalentes al 17,37% del total arbóreo (Catastro de los Recursos Vegetacionales Nativos de Chile, CONAF, 2023). En Brasil en 2023 la extensión dedicada a plantaciones forestales industriales alcanzaba los 9,55 millones de hectáreas (Indústria Brasileira de Árvores (IBÁ)).

En Indonesia, uno de los mayores productores de aceite de palma (usado en alimentación, cosméticos y como combustibles), este monocultivo ha sido responsable de la deforestación de 3 millones de hectáreas en los últimos 20 años. Entre 2018 y 2022 se deforestaron 32.406 hectáreas. Mientras, la superficie plantada con palma aceitera es de 16,8 millones de hectáreas (2026).
Por todas estas razones, locales y planetarias; sociales, ambientales y climáticas; actuales y de futuro, nos unimos a quienes este 21 de Septiembre cuestionan los Monocultivos forestales y exigen que se detenga su expansión. Aquí y en el Planeta
EL BOSQUE NO ES UN ÁRBOL REPETIDO
(Félix Maraña)
El bosque no es un árbol repetido,
ni la luna es un astro acomplejado,
mar de madera es, mundo animado,
tampoco el sol de tarde es sol vencido.
El bosque es una historia que se erige
en formas verticales resumido,
escondite vital, libro asumido,
alfombra que los días no corrige.
Epidemia de amor, nube que crece
en una sociedad ilimitada,
de flores, plantas, ciervos y estorninos.
Acoge en su interior, acuna y mece
surcos de agua, lagunas y majada,
rumor de hondo silencio, tiempo, sinos.
Referencias:
- Inicio Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales https://www.wrm.org.uy/es/articulos-del-boletin/plantaciones-de-arboles-para-los-mercados-de-carbono
- https://no-redd.com/espanol/gallery/no-redd-photos/
- https://efe.com/pais-vasco/2025-03-19/bosque-vasco/